VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Parásitos que causan enfermedades en primates no humanos

PorTodd A. Jackson, DVM, DACLAM, The Pennsylvania State University;
Cassandra Cullin, DVM, DACLAM, Oregon National Primate Research Center
Revisado/Modificado Modificado jun 2025
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Los primates no humanos recién importados a menudo albergan numerosos parásitos. Algunos son comensales, otros se pueden hacer autolimitantes con una higiene estricta y un manejo adecuado. Sin embargo, algunos pueden causar debilitamiento o enfermedades graves, siendo necesario un tratamiento específico.

Los primates del Nuevo Mundo criados en cautiverio alojados en interiores (es decir, con sus cuidadores) rara vez tienen parásitos intestinales. Sin embargo, este podría no ser el caso si interactúan con cajones de arena y varios recintos al aire libre. Los exámenes fecales deben formar parte de sus exámenes clínicos de rutina.

Artrópodos en primates no humanos

La acariasis pulmonar (Pneumonyssus spp.) es frecuente en los primates silvestres capturados en Asia y África, especialmente en los macacos de la india y los babuinos. La infección es rara en primates no humanos criados de forma privada en laboratorio o en cautiverio.

El ciclo de vida de Pneumonyssus no se comprende bien. Por lo general, las infestaciones no producen signos clínicos graves, pero pueden causar estornudos y tos. Las lesiones comprenden dilatación e inflamación crónica focal de los bronquiolos terminales. En las radiografías, las lesiones macroscópicas se confunden ocasionalmente con granulomas tuberculosos.

Se ha utilizado ivermectina (200-500 μg/kg, SC, por vía oral, IM, una vez, repetida cada 14 días, si es necesario) para tratar la infestación por Pneumonyssus en colonias de cría cerradas.

Los ácaros de la sarna (Psorergates spp., Sarcoptes scabiei) o los piojos chupadores (Pedicinus obtusus) se presentan ocasionalmente, particularmente en animales salvajes, y pueden producir dermatosis. Los ectoparásitos pueden ser difíciles de detectar en algunos animales debido al acicalamiento mutuo, por lo que podría estar indicado un tratamiento provisional. Se recomienda el tratamiento sistémico con ivermectina (200 μg/kg, por vía oral, SC o IM, cada 3 semanas) o el tratamiento tópico con moxidectina (0,5 mg/kg) o piretrina (según la ficha técnica del producto), repetido una vez después de 3 días si es necesario. Se debe evitar el empleo de agentes parasiticidas tópicos más tóxicos debido a la posibilidad de que el animal los ingiera durante sus sesiones de aseo.

Los animales alojados al aire libre pueden tener garrapatas. Aunque las garrapatas pueden ser difíciles de identificar en primates no humanos, debido al hábito de los primates de eliminar manualmente los ectoparásitos, estas pueden transmitir enfermedades como la enfermedad de Lyme a primates no humanos al igual que lo hacen en los seres humanos.

Las pulgas son comunes en los primates del Nuevo Mundo que conviven con perros o gatos en su entorno. Se deben instituir medidas de control en las instalaciones; los baños con un champú a base de piretrina eliminan temporalmente las pulgas del pelaje del animal.

Helmintos en primates no humanos

Strongyloides y Trichostrongylus son helmintos invasivos. Los ejemplares adultos pueden causar enteritis y diarrea, mientras que las larvas pueden causar lesiones pulmonares durante la migración. Estos helmintos, al igual que Trichuris, pueden tratarse eficazmente con tiabendazol (100 mg/kg, por vía oral, cada 2-4 semanas, hasta que los resultados de la muestra fecal sean negativos), ivermectina (200 μg/kg, SC, una vez y repetir a los 14 días) o fenbendazol (50 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas durante 5 días y repetir una vez a los 21 días). El pamoato de pirantel (10 mg/kg, por vía oral, una vez) también es una opción para la nematodosis en monos y prosimios del Nuevo Mundo. La eficacia del tratamiento antihelmíntico se ve favorecida por medidas rigurosas de higiene ambiental.

Oesophagostomum puede causar nódulos granulomatosos característicos en la pared del intestino grueso, donde los parásitos se entierran, desarrollan e incitan la respuesta inmunitaria del huésped. Los nódulos pueden romperse y causar peritonitis. El albendazol es el tratamiento preferido, comúnmente en dosis de 7,5 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas durante 3 días.

Prosthenorchis es un acantocéfalo frecuente en los primates no humanos de América Central y del Sur, que penetra en la mucosa de la unión ileocecal y, en ocasiones, perfora el intestino o causa una obstrucción cuando parasita en gran número. Las cucarachas son sus hospedadores intermediarios. Su eliminación, junto con unas medidas de higiene estrictas, es esencial para el control de la infección. El tratamiento antiparasitario suele ser poco eficaz.

Dipetalonema y Tetrapetalonema son gusanos filáridos que se encuentran en la cavidad peritoneal de especies de primates del Nuevo Mundo. Aunque pueden presentarse cantidades moderadas con una reacción muy limitada del huésped, las infecciones graves pueden provocar peritonitis y malestar general. La dietilcarbamazina (20-50 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas, durante 7-21 días) es el tratamiento preferido cuando se presentan signos clínicos.

Los parásitos pulmonares como Filaroides se encuentran a menudo en muchos primates de América del Sur. El tratamiento está indicado cuando se identifica para prevenir la neumonía, la posible cicatrización o fibrosis de los pulmones o la reagudización de otras etiologías respiratorias. La dietilcarbamazina (50 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas durante 10 días) ha sido eficaz.

Cestodos y trematodos en primates no humanos

Bertiella studeri y otros cestodos entéricos pueden encontrarse en primates asilvestrados y se tratan eficazmente con prazicuantel (5 mg/kg, IM, por vía oral o SC, una vez). En el caso de algunos cestodos, se necesitan dosis más altas de prazicuantel (15-20 mg/kg, por vía oral o IM, una vez). Se ha descrito la cestodosis.

Los trematodos pueden causar signos respiratorios, gastrointestinales y hemáticos. Schistosoma spp. son trematodos sanguíneos, mientras que Fasciola spp. causan enfermedades y abscesos hepáticos (más comunes en primates del Viejo Mundo). Los huéspedes intermediarios de trematodos son caracoles y crustáceos, que los primates no humanos ingieren a través de agua o alimentos contaminados. El prazicuantel (40 mg/kg, por vía oral o IM, una vez) es eficaz como tratamiento.

Protozoos en primates no humanos

Los primates no humanos pueden servir como huéspedes de varias amebas intestinales. Estos organismos son el tipo más común de parásito que causa diarrea o malestar gastrointestinal en especies de primates no humanos.

Entamoeba histolytica es la principal ameba patógena en primates no humanos (al igual que en los seres humanos), y causa amebiasis grave en muchas especies. La infección por Entamoeba histolytica puede ser asintomática, pero en una infección grave, E. histolytica puede causar enteritis grave y diarrea, y pueden aparecer quistes en grandes cantidades en las heces. La tinción tricrómica fecal es una herramienta útil para diagnosticar estas infecciones, que a menudo se pasan por alto en los exámenes fecales directos o de flotación.

Giardia habita en la parte superior del intestino delgado y puede producir infección asintomática o causar diarrea pálida o acuosa en la mayoría de las especies de primates no humanos. Se recomienda el tratamiento con metronidazol (50 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas durante 5-10 días), fenbendazol (50 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas, durante 3 días) o tinidazol (50 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas, durante 3 días).

El parásito apicomplejo Cryptosporidium parvum también puede causar diarrea en primates no humanos, principalmente en animales jóvenes. La infección por C. parvum suele ser autolimitada en huéspedes inmunocompetentes. Es posible que animales jóvenes e inmunodeprimidos requieran líquidos parenterales y cuidados sintomáticos.

Los parásitos de la sangre, como Plasmodium, Leishmania y Trypanosoma spp., también se encuentran en primates no humanos. En general, existe un equilibrio entre el parásito y el huésped natural, y las infecciones rara vez causan una enfermedad manifiesta, aparte de la miocarditis con ascitis en animales gravemente inmunodeprimidos.

Se ha producido transmisión de malaria de simios a seres humanos, aunque raramente, en áreas donde están presentes los artrópodos vectores apropiados. Algunas especies de primates no humanos (p. ej., los monos nocturnos) son excelentes modelos para la investigación sobre la malaria. Es posible identificar los organismos infecciosos en un frotis de sangre o mediante un hemocultivo o un ensayo de PCR. Se dispone de ensayos serológicos para Trypanosoma cruzi. Aunque el tratamiento con antipalúdicos elimina la infección circulante, aún se puede producir un recrudecimiento o una reinfección.

Se han registrado casos de toxoplasmosis natural (Toxoplasma gondii) en primates no humanos de América Central y del Sur. A menudo es muy mortal para los monos ardilla (Saimiri spp.) y los lémures de cola anillada (Lemur catta). Los signos clínicos de la toxoplasmosis tienden a ser inespecíficos (letargo, anorexia, diarrea con o sin disnea), con una rápida progresión en poblaciones concentradas, como zoológicos o instalaciones de cría. La necrosis focal hepática y la neumonía fibrinosa con edema son hallazgos histológicos frecuentes. Es posible detectar Toxoplasma en frotis sanguíneos en casos agudos de infección.

Conceptos clave

  • Los primates no humanos capturados en la naturaleza pueden ser portadores de una amplia variedad de parásitos, algunos de los cuales son zoonóticos.

  • Se deben realizar exámenes fecales de rutina con regularidad a todos los primates no humanos.