VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Principios de la terapia de la enfermedad respiratoria en animales

Revisión completa: abr 2026 PorCaroline C. Tonozzi, DVM, DACVECC, Mission Veterinary Partners
Última actualización: abr 2026
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Consulte también Farmacoterapia sistémica del aparato respiratorio.

La enfermedad respiratoria a menudo se caracteriza por una producción anormal de secreciones y exudados y por una disminución de la capacidad para eliminarlos. El objetivo principal de la terapia es disminuir el volumen y la viscosidad de las secreciones y facilitar su eliminación. Esto se puede lograr mediante las siguientes medidas:

  • control de la infección y la inflamación;

  • modificación de secreciones;

  • mejora del drenaje postural, cuando sea posible;

  • extracción mecánica del material, cuando sea posible.

Entre los métodos terapéuticos se incluyen los siguientes:

  • alteración del aire inspirado y administración de expectorantes (sin embargo, los expectorantes han mostrado poco o ningún efecto beneficioso en ensayos clínicos);

  • antitusivos;

  • broncodilatadores;

  • Antimicrobianos.

  • diuréticos

  • otros fármacos, según corresponda.

La sedación puede ser beneficiosa en animales pequeños cuando sufren dificultad respiratoria. Los medicamentos, como el butorfanol, se pueden usar de manera segura para la ansiólisis y la sedación leve durante el examen de triaje y para pacientes en estado de choque. Es posible que se requiera sedación o anestesia adicional para ayudar con la intubación si el paciente se descompensa (p. ej., cianosis o insuficiencia respiratoria).

Pros y contras

  • La sedación puede ser beneficiosa en animales pequeños cuando tienen dificultad respiratoria.

La hipoxemia causada por la mayoría de los trastornos pulmonares debe tratarse con oxigenoterapia. La oxigenoterapia proporciona una fracción de oxígeno inspirado (FiO2) de hasta el 40-60 % a través de una cánula nasal, un flujo de oxígeno, una jaula de oxígeno o puntas nasales. La intubación proporciona una FiO2 del 100 %, que es necesaria para los pacientes que requieren ventilación mecánica. Los pacientes hipóxicos suelen tener una frecuencia respiratoria de >40 respiraciones por minuto. Una PaO2 <60 mmHg indica hipoxemia grave, y ese es uno de los criterios para la ventilación mecánica (1). La toxicosis por oxígeno puede ocurrir si el paciente permanece con oxígeno continuo al 100 % durante 12 a 24 horas (2). El análisis de la gasometría arterial y la determinación del pH, cuando sea posible, son extremadamente valiosos para monitorear el tratamiento.

Los pacientes con enfermedades respiratorias deben mantenerse hidratados. La inhalación de aire humidificado puede ayudar a eliminar las secreciones de las vías respiratorias. Los expectorantes a veces se usan para licuar estas secreciones; no obstante, deben administrarse junto con una terapia respiratoria auxiliar, como la mejora del drenaje postural, el ejercicio leve y el coupage que (además de la tos) estimulan la expectoración y la eliminación de las secreciones. La eliminación mecánica de secreciones tenaces y viscosas por succión podría ser necesaria en casos de obstrucción grave de las vías respiratorias.

Se puede considerar la administración de agentes antitusivos para aliviar las molestias asociadas con la tos no productiva; sin embargo, estos están contraindicados cuando la secreción de moco de las vías respiratorias es excesiva. Los productos que contienen atropina también están contraindicados, por lo menos en teoría, porque la atropina aumenta la viscosidad de las secreciones respiratorias.

El aumento de la resistencia de las vías respiratorias causado por la contracción del músculo liso bronquial se puede aliviar con broncodilatadores. Las metilxantinas (p. ej., la teofilina o la aminofilina) son broncodilatadores eficaces en especies distintas del ganado bovino; sin embargo, el índice terapéutico es relativamente estrecho y son menos eficaces que los agonistas del receptor beta-​2-andrenérgico. Por ejemplo, el albuterol, cuando se administra en aerosol a través de un inhalador de dosis medida con una mascarilla y un espaciador apropiados para la especie, es muy eficaz en el tratamiento de la broncoconstricción relacionada con el asma en los gatos.

Los corticosteroides sistémicos son muy eficaces en afecciones inflamatorias y alérgicas estériles, pero pueden tener efectos adversos. Los corticoesteroides en aerosol son eficaces y se asocian con pocos o ningún efecto adverso; sin embargo, requieren un dispositivo de administración en aerosol (p. ej., una mascarilla) para su correcta administración. Lo ideal es que, en situaciones de emergencia, los pacientes reciban corticosteroides inyectables (p. ej., fosfato sódico de dexametasona) o comenzar con corticosteroides orales antes de pasar a corticosteroides inhalados.

Los antihistamínicos pueden aliviar la broncoconstricción causada por la liberación de histamina; sin embargo, tienen un valor limitado en animales grandes.

Los pacientes con enfermedad respiratoria debido a infección bacteriana deben someterse a tratamiento antimicrobiano. El objetivo consiste en seleccionar el agente más eficaz contra un microorganismo específico o el menos tóxico entre las diversas alternativas. En el caso de los pacientes con enfermedad de las vías respiratorias inferiores, pueden obtenerse muestras de líquido mediante lavado endotraqueal para cultivos bacteriológicos y pruebas de sensibilidad a los antimicrobianos; como alternativa, la obtención de muestras mediante broncoscopia puede proporcionar una guía valiosa, aunque no infalible, para determinar el antimicrobiano adecuado. También es importante conocer la penetración tisular y las características farmacocinéticas de los distintos agentes antimicrobianos.

Los siguientes agentes antimicrobianos son eficaces en las especies incluidas en la lista:

  • Bovinos: oxitetraciclina, cefalosporinas, fluoroquinolonas, macrólidos, florfenicol, penicilinas y sulfonamidas

  • Ovejas y cabras: oxitetraciclina, cefalosporinas, macrólidos, penicilinas y sulfonamidas

  • Porcinos: lincomicina, espectinomicina, penicilinas y sulfonamidas

  • Perros y gatos: cefalosporinas, cloranfenicol, amoxicilina-ácido clavulánico, aminoglucósidos, trimetoprima-sulfametoxazol, fluoroquinolonas, macrólidos y tetraciclinas.

  • Caballos: penicilinas, aminoglucósidos, cefalosporinas, fluoroquinolonas, sulfonamidas y tetraciclinas (estas últimas deben utilizarse con precaución porque la diarrea grave es un efecto adverso ocasional);

Los aminoglucósidos son nefrotóxicos, pero pueden considerarse si están indicados y con un uso cuidadoso.

La trimetoprima, por lo general combinada con una sulfamida, es útil para el tratamiento respiratorio en la mayoría de las especies, pero su uso no está aprobado para los animales productores de alimentos en EE. UU.

Es esencial una gestión adecuada de los antimicrobianos.

Se recomienda el uso de antimicrobianos de amplio espectro si no se pueden identificar bacterias específicas y, una vez iniciado, debe completarse el ciclo completo de tratamiento. Solo deben administrarse varios agentes antimicrobianos si se conocen plenamente las posibles interacciones farmacológicas. Para evitar residuos en los animales destinados a la producción de alimentos, los veterinarios deben utilizar antimicrobianos de amplio espectro, de acuerdo con las instrucciones del prospecto, y proporcionar asesoramiento adecuado a los productores. El uso extraoficial de antimicrobianos está permitido en algunas situaciones y, en EE. UU., está regulado por la Ley de Aclaración del Uso de Fármacos Medicinales en Animales de 1994.

Para el tratamiento de la neumonía causada por infecciones micóticas (p. ej., blastomicosis, histoplasmosis), los medicamentos antimicóticos, como el itraconazol, son apropiados.

Los diuréticos están indicados en el edema pulmonar cardiogénico en animales. Los diuréticos osmóticos tienen un efecto mínimo sobre la diuresis; los inhibidores de la anhidrasa carbónica (p. ej., la acetazolamida) tienen un efecto moderado sobre la diuresis y los diuréticos de asa (p. ej., la furosemida) tienen un efecto intenso.

Para más información

Referencias

  1. Laghi F, Tobin MJ. Indications. In: Tobin MJ, ed. Indications for Mechanical Ventilation. 2nd ed. McGraw-Hill; 2006:129-162.

  2. Hess DR, Kacmarek RM. Essentials of Mechanical Ventilation. 2nd ed. McGraw-Hill; 2002.

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