Las infecciones urinarias fúngicas son poco comunes en pequeños animales. Las infecciones localizadas en las vías urinarias se deben principalmente a Candida spp., de las cuales C. albicans es la cepa aislada más común; sin embargo, se han descrito otras (p. ej., Aspergillus spp., Cryptococcus neoformans, Rhodotorula mucilaginosa y Trichosporon beigelii). El aparato urinario también se puede ver afectado por una infección fúngica sistémica. Algunos pacientes pueden presentar una infección bacteriana simultánea.
Las especies de Candida son organismos comensales de la mucosa genital. Por lo general, las candidiosis de las vías urinarias se asocian a factores predisponentes, como tratamientos antibacterianos, inmunodepresión, enfermedades o cirugías de las vías urinarias inferiores, o al uso de sondas urinarias. La diabetes mellitus y la neoplasia son afecciones concomitantes descritas.
Los signos clínicos son similares a los de la cistitis bacteriana. Los organismos (levaduras ovoides o pseudohifas de 3 a 6 mm) a menudo se identifican en el examen del sedimento urinario; sin embargo, el diagnóstico definitivo se debe realizar mediante la identificación del organismo fúngico a través de un urocultivo.
Se recomienda realizar antibiogramas para orientar el tratamiento, pero el tratamiento provisional con fluconazol es razonable, ya que la mayoría de las cepas de C. albicans son sensibles. Se desconoce la duración más adecuada del tratamiento para perros y gatos, pero la mayoría de los tratamientos para pequeños animales son prolongados (p. ej., de 4-6 semanas) en comparación con tratamientos similares en humanos.