La poliartritis no supurativa en corderos está causada por Erysipelothrix rhusiopathiae. E. rhusiopathiae presenta una morbilidad elevada y cojera de moderada a grave. El aislamiento de la bacteria de las articulaciones afectadas puede ser complicado, por lo que el diagnóstico se basa principalmente en los signos clínicos y la respuesta al tratamiento. La administración de penicilina, junto con AINE para mejorar la cojera, es el tratamiento recomendado.
La poliartritis no supurativa es una enfermedad infecciosa de los corderos en crecimiento más mayores (6-16 semanas de edad) que se caracteriza por una elevada morbilidad y una cojera de moderada a grave con aumento de tamaño de las articulaciones afectadas.
Etiología de la poliartritis no supurativa en corderos
Se cree que el agente infeccioso de la poliartritis no supurativa, Erysipelothrix rhusiopathiae, infecta al animal a través de heridas producidas como resultado de los procedimientos de esquilado, caudectomía o castración. Sin embargo, los brotes también pueden ocurrir después de procedimientos sin sangre, especialmente durante periodos prolongados de tiempo húmedo, lo cual aumenta el nivel de estrés y mejora la capacidad de supervivencia del microorganismo infeccioso en el medio ambiente.
E. rhusiopathiae se localiza en las articulaciones por diseminación hematógena e infecta la membrana sinovial. La progresión de la infección sinovial produce sinovitis y lesión del cartílago articular y del hueso subcondral subyacente.
Hallazgos clínicos y lesiones de la poliartritis no supurativa en corderos
La aparición súbita de cojera de moderada a grave en un número elevado de corderos en crecimiento es indicativa de poliartritis no supurativa. La cojera se suele producir en dos o más extremidades, y las articulaciones afectadas con mayor frecuencia son el carpo y el corvejón.
Los corderos afectados se muestran reacios a moverse y pasan períodos largos en decúbito esternal. El crecimiento suele estar gravemente afectado. Algunos corderos pueden finalmente desarrollar poliartritis crónica.
La progresión de la poliartritis no supurativa da lugar a la proliferación de la membrana sinovial, al engrosamiento de la cápsula articular sin derrame articular significativo y, finalmente, a la erosión del cartílago articular.
Diagnóstico de la poliartritis no supurativa en corderos
La aparición súbita de cojera en un gran número de corderos en edad de crecimiento es indicativa de poliartritis debido a la infección por E. rhusiopathiae. Dado que los derrames articulares son mínimos, los intentos de obtener una muestra de las articulaciones afectadas para el cultivo y otras pruebas diagnósticas pueden ser infructuosos.
Prevención y tratamiento de la poliartritis no supurativa en corderos
Vacunación, donde la enfermedad es un problema recurrente
Técnicas de antisepsia e higiene estrictas para la caudectomía y la castración
Penicilina
Se debe considerar la vacunación contra E. rhusiopathiae en los lugares donde la poliartritis no supurativa es un problema recurrente.
Se recomienda adoptar técnicas estrictas de asepsia y mantener condiciones higiénicas durante la caudectomía y la castración, pero pueden no ser suficientes para prevenir la enfermedad por sí solas. Los métodos teóricamente «incruentos» de ambas técnicas quirúrgicas pueden reducir las posibilidades de contaminación de la herida, pero los brotes son aún posibles.
Se recomienda la administración de penicilina durante 5 días para el tratamiento eficaz de la poliartritis no supurativa. La administración de AINE ayuda a mejorar la cojera.
Conceptos clave
Los corderos mayores y en crecimiento pueden desarrollar repentinamente una cojera de moderada a grave asociada a la infección por E. rhusiopathiae, conocida como poliartritis no supurativa.
Para más información
Arthritis in Sheep. NSW Government, Local Land Services.