En la naturaleza, los pingüinos, pelícanos y otras especies que se alimentan de peces ingieren principalmente peces, crustáceos y calamares. Estas fuentes de alimentos varían en contenido de ácidos grasos, vitaminas y carbohidratos. En cautiverio, las aves piscívoras se alimentan comúnmente con calamares, eperlanos, arenques, caballas y pescadillas. Uno de los aspectos más importantes de la alimentación de las aves piscívoras es la calidad del pescado.
Se recomienda suministrar varias especies de peces para evitar deficiencias de nutrientes, aunque en algunos casos, se ha suministrado una sola especie de pez durante toda la vida. Las aves marinas en cautividad desarrollan una fuerte preferencia por una especie de pez en particular si se alimenta exclusivamente con ella durante periodos prolongados, lo que puede conducir tanto a carencias nutricionales como a inanición si el pez usado como alimento deja de estar disponible. El pescado debe estar en buenas condiciones, no demacrado.
Los suplementos comúnmente administrados a los pingüinos cautivos incluyen vitaminas A, D, B1 y E. La necesidad de suplementación y la cantidad requerida dependen de la calidad y el contenido de la dieta primaria. Los suplementos se pueden administrar a los peces en forma de tabletas, gel o inyección líquida. La cantidad de vitamina B1 (tiamina) y E puede disminuir al congelar el pescado a −18 °C o menos, por lo que puede ser necesaria la suplementación de estas vitaminas.
A menudo se suministra sal (ClNa; 0,5-1 g/ave/día) a las aves de centros de exhibición de agua dulce para ayudar a mantener la función correcta de la glándula salina.
Tiamina en aves piscívoras
Descongelar a los peces en agua corriente hace que se pierdan las vitaminas solubles en agua. En su lugar, los peces deben descongelarse lentamente en un refrigerador y dejarse que alcancen aproximadamente los 10 °C pocas horas antes de suministrarlos. Además, varias especies de peces contienen tiaminasa, lo que provoca una deficiencia de tiamina durante el proceso de descongelación.
Se recomienda la suplementación con tiamina a razón de 30-35 mg/kg de pescado, diariamente (1).
Vitamina E en aves piscívoras
La mayoría de los peces tienen deficiencia de vitamina E. Los signos clínicos de la deficiencia de vitamina E en aves piscívoras incluyen debilidad e incapacidad para mantenerse en pie o mantener las alas en una postura normal. La deficiencia crónica pronunciada de vitamina E puede provocar miopatía generalizada grave con atrofia muscular, degeneración y necrosis, y sustitución por tejido conectivo fibroso. Se ha propuesto la suplementación con 100 UI de vitamina E/kg de pescado al día. Sin embargo, la suplementación excesiva (vitamina E en dosis de 500-10 500 UI/kg de alimento) puede producir una disminución del crecimiento y trastornos de la coagulación, posiblemente por el desarrollo de una carencia de vitamina K más que directamente por una intoxicación con vitamina E.
La alimentación a mano de especies e individuos de interés garantizará que cada ave reciba las cantidades correctas de alimentos y suplementos. Algunas especies piscívoras aceptarán alimentos comerciales para aves de presa, piensos granulados para truchas y/o ratones en la ración, además de pescado.
Referencias
Crissy S, Slifka K, McGill P. Penguins: Nutrition and Dietary Husbandry. Fact Sheet 012, Nutrition Advisory Group; 2002.


