El diagnóstico de las carencias nutricionales por observación es difícil. Muy a menudo, los signos clínicos se deben a la combinación de un manejo deficiente y enfermedades infecciosas, incluidos el parasitismo y la desnutrición. En la mayoría de las carencias nutricionales, los signos clínicos son inespecíficos (p. ej., falta de apetito, disminución del crecimiento y malestar). La carencia de un solo nutriente puede causar una menor ingesta de alimento y la inanición posterior puede provocar diversas carencias. También puede haber una carencia nutricional sin la presencia de signos clínicos definidos.
Además, el diagnóstico de una carencia basado en la observación de una respuesta a los cambios alimentarios no siempre es claro. En el caso de muchas carencias a largo plazo, las lesiones pueden ser irreversibles. El diagnóstico positivo de una carencia nutricional debe establecerse solamente después de observar varios de los signos clínicos previstos y examinar cuidadosamente la anamnesis dietética, sanitaria y de manejo de los animales.
Carencia de aminoácidos en cerdos
Las carencias de aminoácidos pueden deberse a formulaciones dietéticas inadecuadas, una ingesta de alimento por debajo del nivel óptimo o una carencia de uno o más aminoácidos esenciales. Dichas carencias generan una disminución de la ganancia de peso, una mala conversión alimentaria y canales más gordas en cerdos en crecimiento y finalización. En cerdas en etapa de lactación, disminuye la producción láctea, se observa excesiva pérdida de peso y el estro posdestete puede retrasarse o no manifestarse.
Para un uso óptimo de la proteína, todos los aminoácidos esenciales deben liberarse durante la digestión a un ritmo acorde con las necesidades. Los granos mal secados (sobrecalentados) pueden disminuir la disponibilidad de los aminoácidos debido a la reacción de Maillard, que afecta específicamente la lisina.
No se ha presentado ninguna evidencia que respalde la teoría de que el exceso de proteínas en la ración causa «intoxicación por proteínas» en cerdos. Se ha demostrado que las raciones que contienen hasta un 35-50 % de proteína son laxantes y su uso es menos eficaz, pero no se han observado efectos tóxicos.
Carencia de grasa en cerdos
Algunos ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga son esenciales para el cerdo. El ácido linoleico es esencial en la ración y es fundamental para producir los ácidos grasos de cadena más larga que participan en la síntesis de membranas y la producción de prostaglandinas y citocinas. La carencia de ácido linoleico provoca caída del pelo, dermatitis descamativa, necrosis cutánea en cuello y escápulas y un aspecto de mal estado general en los cerdos en crecimiento. Las raciones convencionales para cerdos, especialmente las raciones que incluyen granos de maíz, contienen el ácido linoleico suficiente para proporcionar grandes cantidades de ácidos grasos esenciales.
Carencia de minerales en cerdos
La carencia de calcio o fósforo causa raquitismo en cerdos en crecimiento y osteomalacia en cerdos adultos. Los signos clínicos incluyen deformaciones y arqueamiento de los huesos largos, así como cojera en cerdos jóvenes, y fracturas y parálisis posterior (como consecuencia de fracturas en la región lumbar) en cerdos mayores. Las cerdas que producen elevadas cantidades de leche y crían camadas grandes son particularmente propensas a la parálisis posterior hacia el final de la lactación o después del destete si la ración es deficitaria en calcio o fósforo. Estos signos clínicos también pueden ser consecuencia de una carencia de vitamina D, pero la carencia de fósforo es la causa más común.
Los cerdos alimentados con raciones bajas en sal (NaCl) crecen poco y de forma ineficiente, debido principalmente a una notable disminución del consumo de alimento. Aunque no específico de la carencia de sal, también puede observarse mal pelaje y mal estado de la piel.
Las cerdas alimentadas con raciones deficitarias en yodo paren lechones débiles o muertos, que carecen de pelo. Con una carencia límite, los cerdos recién nacidos pueden ser débiles solo al nacer; sin embargo, tienen la tiroides agrandada y presentan anomalías histológicas. Algunas materias primas (como el haba y la harina de soja) contienen bociógenos que pueden causar bocio leve si no se incluye yodo en la ración. La sal yodada en las concentraciones recomendadas previene la carencia de yodo.
Las carencias de hierro y cobre disminuyen la tasa de formación de Hgb y producen anemia nutricional. Los signos clínicos de anemia nutricional en lechones lactantes incluyen hemoglobina baja, recuento reducido de eritrocitos, mucosas pálidas, cardiomegalia, edema de la piel del cuello y de los hombros, apatía y respiración espástica (jadeo). La carencia de hierro es más habitual que la de cobre y es más frecuente en los lechones lactantes que no reciben una inyección de hierro o hierro oral tempranamente.
La carencia de zinc provoca paraqueratosis en los cerdos en crecimiento, particularmente en aquellos alimentados con raciones con un alto contenido de ácido fítico (o fitato, la forma principal de fósforo en granos de cereales y harinas de semillas oleaginosas) y más de la cantidad recomendada de calcio. El mecanismo exacto de acción del zinc para prevenir la paraqueratosis no se conoce.
Las carencias de selenio o vitamina E pueden causar muerte súbita en cerdos jóvenes y de crecimiento rápido (consulte Miopatía nutricional en cerdos). Además, una carencia de selenio / vitamina E en lechones lactantes los hace más sensibles a la toxicosis por hierro por las inyecciones de hierro.
Carencia de vitaminas en cerdos
La mayoría de los piensos comerciales contienen vitaminas añadidas y se comercializan premezclas de vitaminas para los piensos elaborados en granja, por tanto, las carencias son menos frecuentes que hace unos años. La carencia de vitamina A causa anomalías oculares y del epitelio de los aparatos respiratorio, reproductor, urinario y digestivo, y del sistema nervioso. La reproducción se ve afectada en las cerdas, que pueden parir lechones ciegos, sin ojos, débiles o malformados. La hernia de la médula espinal en fetos se ha descrito como un signo clínico característico de la carencia de vitamina A en cerdas gestantes. Los cerdos en crecimiento carentes de vitamina A muestran incoordinación y desarrollan ceguera nocturna y trastornos respiratorios. La carencia de vitamina A es rara debido a la capacidad del hígado para almacenar esta vitamina.
Los signos de carencia de vitamina D son raquitismo, rigidez, huesos débiles y arqueados y parálisis posterior. Estos signos clínicos no se distinguen de los de la carencia de calcio o fósforo.
La carencia de vitamina E puede provocar una reproducción deficiente y un sistema inmunitario deteriorado. Muchos de los signos de la carencia de vitamina E son similares a los de la carencia de selenio.
Los cerdos con carencia de vitamina K tienen tiempo de coagulación prolongado y pueden morir por hemorragias. Algunos compuestos presentes en los alimentos enmohecidos pueden interferir en la síntesis de vitamina K. También, la excesiva concentración de calcio en la ración puede interferir en la actividad de la vitamina K y causar estos signos clínicos.
En cerdos con carencia de riboflavina, la reproducción está alterada; las cerdas de reposición púberes no entran en celo, pero no muestran otros signos clínicos. Las cerdas que sufren esta carencia presentan anorexia y paren lechones muertos 4-16 días antes de la fecha prevista de parto. Los lechones nacidos muertos tienen muy poco pelo, con frecuencia están parcialmente reabsorbidos y pueden tener las extremidades delanteras agrandadas. Los cerdos en crecimiento alimentados con raciones deficitarias en riboflavina aumentan lentamente de peso y tienen poco apetito, pelaje áspero y exudado cutáneo, así como posiblemente cataratas.
Los cerdos que carecen de niacina tienen lesiones inflamatorias del tracto digestivo y presentan diarrea, pérdida de peso, piel y pelaje ásperos, y dermatitis auditiva. Las afecciones entéricas pueden deberse a una carencia de niacina o infecciones bacterianas. Los cerdos carentes responden rápidamente al tratamiento con niacina y, aunque no es una cura para la enteritis infecciosa, una concentración dietética suficiente de niacina probablemente permite que el cerdo mantenga su resistencia a la invasión bacteriana del tracto gastrointestinal.
Los cerdos en crecimiento y las cerdas gestantes presentan una marcha típica de “paso de oca”, ataxia y diarrea sanguinolenta no infecciosa cuando se alimentan con raciones deficitarias en ácido pantoténico. Cuando la carencia se torna grave, se desarrolla anorexia.
Los cerdos con carencia de colina presentan falta de coordinación y conformación anormal de los hombros. En la necropsia, pueden tener los hígados grasos y por lo general muestran lesiones renales. Las cerdas que carecen de colina tienen un tamaño de camada más pequeño y pueden dar a luz lechones con extremidades abiertas y extendidas.
La carencia de biotina produce alopecia excesiva, ulceraciones cutáneas y dermatitis, exudados alrededor de los ojos, inflamación de las membranas mucosas de la boca, agrietamiento transversal de las pezuñas y agrietamiento o hemorragias de las almohadillas plantares.
Los lechones neonatos alimentados con raciones sintéticas pobres en vitamina B12 muestran hiperirritabilidad, fallo de la voz, dolor en las extremidades traseras y falta de coordinación posterior. El examen histológico de la médula ósea revela un sistema hematopoyético alterado. También se observan hígados grasos en la necropsia.