El conducto auditivo lleva el sonido al tímpano. La otitis externa es el trastorno del canal auditivo más común en los gatos y ocurre cuando se inflama el revestimiento del canal. El pabellón auricular también puede verse afectado. Los signos incluyen sacudidas de la cabeza, olor, enrojecimiento, hinchazón, rascado, aumento de la secreción y piel escamosa. El conducto puede ser doloroso o causar picazón. Uno o ambos oídos pueden verse afectados, y los signos pueden ser repentinos o duraderos.
Las causas incluyen parásitos, objetos extraños y alergias que desencadenan directamente la inflamación. Las bacterias, las hongos y las infecciones del oído medio pueden agravar el problema. Identificar todos los factores es esencial para tratar la infección y evitar que vuelva a aparecer.
Diagnóstico
Una historia clínica detallada y un examen exhaustivo pueden sugerir las causas. El rascado, el enrojecimiento, los cambios en la piel, las deformidades en las orejas, el crecimiento anormal del tejido y el temblor de la cabeza indican una molestia continua.
Es posible que los gatos necesiten sedación o anestesia, para que el veterinario use un otoscopio, especialmente si el oído duele o se bloquea con la secreción o si el gato no coopera. Esta herramienta ayuda a identificar objetos extraños o pólipos, restos acumulados, parásitos y problemas del tímpano. Los hisopos de oído se pueden examinar bajo un microscopio para detectar bacterias, hongos o ácaros.
Las pruebas adicionales pueden incluir pruebas de alergia. La obstrucción persistente y unilateral podría requerir una biopsia para descartar un tumor. Es posible que se necesiten radiografías, tomografía computarizada o resonancia magnética si el oído medio o interno podría estar afectado.
Tratamiento
El veterinario tratará las causas subyacentes y controlará el dolor.
La mayoría de los medicamentos tópicos para el oído combinan antibióticos, antimicóticos y esteroides para disminuir la inflamación. La aplicación adecuada cubre el interior del conducto con una película delgada.
Los medicamentos administrados por vía oral o mediante inyección se utilizan a menudo para la inflamación crónica del conducto o cuando se sospecha afectación del oído medio.
Los ácaros del oído se tratan con medicamentos antiparasitarios.
La secreción y el cerumen pueden hacer que los tratamientos tópicos sean menos efectivos, por lo que los veterinarios pueden limpiar y secar suavemente los oídos primero. Es posible que se necesite anestesia para una limpieza adecuada si los oídos de las mascotas son dolorosos.
El tratamiento debe continuar hasta que la infección se resuelva por completo. El veterinario volverá a revisar a su mascota para asegurarse de que la terapia no se detenga demasiado pronto.
Las mascotas no deben ser tratadas con remedios caseros tales como peróxido de hidrógeno o vinagre. Estos pueden irritar los conductos inflamados y aumentar las secreciones, lo que promueve el desarrollo de infecciones bacterianas o por hongos. Utilice únicamente productos para los oídos y métodos de limpieza recomendados por su veterinario.
Cuidado preventivo
Inspeccione las orejas de su gato con regularidad para detectar cambios en la temperatura, el color, la humedad, la secreción, las costras, la pérdida de pelo u otras anomalías, y programe exámenes rápidos si nota cambios. A menos que un veterinario aconseje lo contrario, los gatos sanos generalmente no necesitan una limpieza rutinaria de los oídos.


