VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Descripción general de la bioseguridad animal

Revisión completa: ene 2026 PorMontserrat Torremorell, DVM, PhD, Department of Veterinary Population Medicine, College of Veterinary Medicine, University of Minnesota
Última actualización: ene 2026
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Los principios de la bioseguridad se reconocen desde hace mucho tiempo por los veterinarios.

El interés en la bioseguridad, como disciplina científica, ha aumentado considerablemente debido a los brotes de enfermedades que han amenazado o devastado las economías agrícolas, el bioterrorismo y la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria, la salud pública y la sostenibilidad de los sistemas de producción de animales de producción.

El significado del término «bioseguridad» y la estructura y el enfoque de los programas de bioseguridad han evolucionado para reflejar con mayor precisión los avances en el conocimiento de las enfermedades y los impactos de enfermedades particulares, así como las necesidades de los consumidores, los profesionales veterinarios y los productores y propietarios.

Probablemente, la mejor definición de bioseguridad en la medicina moderna es la de todos los procedimientos aplicados para reducir el riesgo y las consecuencias de la infección por un agente causal de enfermedades. Esta amplia definición reconoce que la enfermedad es una compleja interacción entre el hospedador, el agente causal de la enfermedad y el entorno.

La bioseguridad puede considerarse en términos de animales individuales o poblaciones animales (rebaños o piaras), entidades económicas (instalaciones de producción o empresas) o regiones geográficas (condados, estados, países o continentes), facilitando así la compartimentación con fines comerciales.

Es importante destacar que la bioseguridad aborda estrategias para la prevención de enfermedades, el control (limitando las consecuencias de la infección) y la eliminación.

Los beneficios de los programas eficaces de bioseguridad incluyen la optimización de la salud y el bienestar de los animales y, en el caso de la medicina animal para consumo de alimentos, la mejora de la productividad y el valor del producto final, la disminución de las pérdidas económicas, la mejora de la seguridad alimentaria y los sistemas sostenibles de agricultura animal, la seguridad del comercio regional o internacional, y la protección de la salud pública.

Si bien la implementación de un plan o programa integral de bioseguridad tiene beneficios evidentes, la asignación de recursos debe estar justificada económica o emocionalmente. A menos que una enfermedad plantee un riesgo específico para la salud humana o el bienestar de los animales o pueda provocar pérdidas económicas sustanciales, su mera presencia en un animal individual o en una población de animales podría no justificar intervenciones importantes. Por lo tanto, las estrategias de intervención se eligen sobre la base de su eficiencia económica y biológica.

Se requiere un análisis epidemiológico y económico dinámico e integrado para determinar y cuantificar los efectos negativos de una enfermedad en particular, así como la respuesta positiva anticipada a la estrategia de intervención propuesta. Este análisis integrado se ha vuelto muy importante en los sistemas de producción intensivos.

El impacto económico de las enfermedades puede ser difícil de evaluar, particularmente en sistemas de producción intensiva en los que el rendimiento económico se rige tanto por la productividad animal como por la calidad del producto. Además, la pérdida consecuente del brote de la enfermedad es, en el mejor de los casos, solo parcialmente recuperable.

Utilizar el costo de la enfermedad, para justificar la intervención, hace hincapié en la consecuencia de la inacción, y solo es útil para justificar las estrategias de intervención dirigidas a prevenir el desafío de la enfermedad.

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