Las fracturas del segundo y del cuarto hueso metacarpiano son frecuentes en caballos. Pueden ser causadas por un traumatismo directo, como la interferencia de la pierna contralateral o una patada. Sin embargo, estas fracturas también pueden acompañar a la desmitis suspensoria y al encapsulamiento de tejido fibroso en el extremo distal libre del hueso.
Normalmente, las fracturas del metacarpiano/metatarsiano ocurren a unos 5 cm del extremo distal del hueso. La inflamación aguda y la cojera aparecen inmediatamente después de la fractura, pero pueden disminuir después de varios días de reposo y reaparecer después del trabajo.
El diagnóstico de las fracturas de los metacarpianos/metatarsianos en caballos se basa en radiografías. Las ecografías del ligamento suspensorio también pueden ser beneficiosas para confirmar un pronóstico más preciso y guiar un plan de rehabilitación.
El tratamiento de las fracturas de los metacarpianos/metatarsianos consiste en la extirpación quirúrgica de la porción del hueso proximal a la fractura. No obstante, en algunos casos, el manejo conservador resulta exitoso.
Las fracturas que afectan al tercio proximal del hueso pueden requerir estabilización quirúrgica para prevenir la inestabilidad carpiana, especialmente cuando afectan al segundo metacarpiano.
El pronóstico de los caballos con fracturas de los metacarpianos/metatarsianos depende de la gravedad de la desmitis suspensoria asociada, la cual influye más en el rendimiento futuro que la propia fractura.
Las fracturas del segundo y, especialmente, del cuarto hueso metatarsiano son frecuentes y suelen deberse a un traumatismo directo (p. ej., una coz de otro caballo). Se producen fracturas simples, conminutas y desplazadas, que a menudo se asocian con heridas suprayacentes. El diagnóstico se confirma mediante radiografía.
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Consulte también el contenido para propietarios de mascotas sobre las fracturas de los metacarpianos/metatarsianos.