Infección por gusano de la vejiga en pequeños animales
Pearsonema plica (sin. Capillaria plica o gusano de la vejiga) es un nematodo que puede infectar con poca frecuencia la vejiga urinaria y, ocasionalmente, los uréteres y la pelvis renal de perros y gatos.
Su distribución es mundial y las especies silvestres parecen ser los hospedadores primarios. Un organismo similar, aunque incluso menos común, Pearsonema feliscati (sin. Capillaria feliscati), también se encuentra en los gatos.
Los perros y los gatos se infectan al comer lombrices de tierra que contienen las larvas de primer estadio de Pearsonema spp. Los nematodos maduros son filiformes, amarillentos y miden entre 13 y 60 mm de longitud. Los huevos incoloros y operculados tienen una cáscara ligeramente rugosa y miden 63-68 × 24-27 μm.
La mayoría de los perros y gatos afectados son clínicamente normales, pero algunos animales pueden mostrar signos clínicos de cistitis.
La capilariosis urinaria puede estar asociada con el desarrollo de amiloidosis renal. Los huevos se excretan en la orina y se pueden encontrar en el sedimento urinario.
No existen tratamientos aprobados para las infecciones por Pearsonema spp. en perros o gatos; sin embargo, se ha informado que la ivermectina (0,2 mg/kg, por vía subcutánea, en 1 o 2 dosis con 1 semana de intervalo) y el fenbendazol (50 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas durante 4-10 días) son eficaces y, a veces, se usan al mismo tiempo. Puede ser necesario repetir los tratamientos con fenbendazol.
Infección por gusano renal gigante en pequeños animales
El gusano gigante del riñón (Dioctophyma renale) es el nematodo más grande que se conoce. Puede parasitar el riñón, así como otros órganos.
D. renale tiene una distribución mundial.
Los visones son el hospedador definitivo más común. Muchas especies, incluidos los perros y los humanos, pueden infectarse.
El hospedador definitivo contrae D. renale al ingerir larvas enquistadas en pescado crudo (p. ej., lucio, carrasco espinoso) o ranas, o al ingerir lombrices anélidas infectadas. Las larvas penetran en la pared intestinal y migran primero al hígado (lo que puede causar enfermedad hepática o hemoabdomen) y luego a los riñones. En los perros, el parásito a menudo no llega a los riñones y se encuentra libre en la cavidad abdominal, donde puede causar peritonitis.
Estos parásitos renales alcanzan un mayor tamaño en perros que en visones, llegando a medir 103 cm.
Las hembras son más grandes que los machos y ambos tienen un color rojo sangre. Tanto el macho como la hembra del parásito han de estar presentes en el mismo riñón para completar el ciclo de vida. Los huevos de forma cilíndrica de color marrón amarillento con cáscara gruesa y rugosa que miden 71-84 × 45-52 μm se excretan en la orina.
En los riñones, estos gusanos causan obstrucción, hidronefrosis y destrucción del parénquima renal. El riñón derecho se ve afectado con más frecuencia. Debido a la naturaleza unilateral de la enfermedad, es posible que no haya signos clínicos. Sin embargo, puede haber hematuria o dolor renal o abdominal.
El análisis de orina puede revelar proteinuria, hematuria y piuria. En la ecografía se observa hidronefrosis y los nematodos.
Si ambos sexos del nematodo están presentes en el riñón y el uréter es permeable, se pueden encontrar óvulos parásitos en el sedimento urinario (ver huevos de D. renale, ). Otra posibilidad es que una laparotomía exploratoria revele la presencia de gusanos en la cavidad peritoneal, entre los lóbulos hepáticos o dentro del riñón o riñones afectados mediante nefrotomía.
La nefrectomía unilateral es el tratamiento de elección si el riñón contralateral no está afectado. Se recomienda evitar la ingesta de pescado u otros organismos acuáticos crudos en zonas en las que se sabe que el parásito infesta a los animales silvestres.