VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Primeros auxilios y transporte de pequeños animales

PorAndrew Linklater, DVM, DACVECC, Veterinary Specialists of the Rockies;
Kayla R. Hanson, DVM, DACVECC, cHPV, cVMA, Animal Emergency & Referral Center of Minnesota
Revisado/Modificado Modificado jun 2025
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En el caso de animales gravemente heridos, sus propietarios pueden proporcionar asistencia médica importante en el lugar de los hechos. Durante la llamada telefónica inicial, se debe preguntar al propietario sobre el nivel de conciencia del paciente, el patrón respiratorio, el tipo de lesión o toxicosis y, si es seguro verificarlo, incluso sobre algunos aspectos de la perfusión del animal (por ejemplo, el color de las encías, el nivel de respuesta y la frecuencia cardíaca).

La primera preocupación es la seguridad del propietario. La colocación de un ligero paño encima de la cabeza del animal puede disminuir los estímulos externos que pueden ocasionar reacciones de miedo y agresividad. Se puede instruir a los propietarios sobre cómo poner un bozal a la mayoría de los perros usando una tira larga de tela si no hay lesiones faciales o dificultad respiratoria. Los gatos se pueden colocar en cajas oscuras para minimizar el estrés durante el transporte. La caja debe tener aberturas lo suficientemente grandes para poder observar al animal y permitir una ventilación adecuada. Es vital que el propietario sujete adecuadamente a la mascota antes de iniciar cualquier procedimiento de primeros auxilios, con el fin de garantizar la seguridad de ambos.

Cuando se mueve a un animal, se debe minimizar el movimiento de la cabeza, el cuello y la columna vertebral si existe un traumatismo conocido o sospechado en estas áreas. Se puede usar una superficie plana y firme (por ejemplo, madera, cartón o tela gruesa) para brindar soporte. También se pueden realizar radiografías a través de estos materiales sin tener que mover al animal cuando llega al hospital.

La detección rápida de una parada cardiopulmonar (CPA) en un animal inconsciente puede ser difícil para los propietarios. La falta de respuesta de la mascota a los estímulos externos o la presencia de un tono corporal flácido son indicadores poco fiables de CPA. Instruir a los propietarios para que tomen el pulso o la frecuencia cardíaca puede retrasar la intervención. En su lugar, se puede indicar a los propietarios que "sacudan y griten" para ver si hay respuesta. Otros parámetros pueden incluir estar atentos a las variaciones torácicas y tocar la córnea o los párpados para provocar el reflejo corneal o palpebral en la mascota inconsciente; la ausencia de uno o ambos es indicativa de CPA.

Se pueden dar instrucciones sobre la aplicación de la reanimación cardiopulmonar (RCP). La iniciativa de la Reassessment Campaign on Veterinary Resuscitation (Campaña de Reevaluación de la Reanimación Veterinaria, RECOVER) ha creado un curso de certificación en línea y presencial para propietarios de mascotas y profesionales veterinarios; consulte para obtener más información (véase ).

La reanimación de boca a nariz y las compresiones torácicas pueden proporcionar suficiente soporte respiratorio y circulatorio durante el transporte. Si el animal está cianótico y colapsado (y se ha estado frotando la cara), puede haber una obstrucción de las vías respiratorias superiores; se debe instruir al propietario sobre cómo despejar manualmente las vías respiratorias, hacer una maniobra de Heimlich o realizar una compresión torácica repentina para aliviar la obstrucción. Si el animal está inconsciente y no respira, se debe instruir al propietario para que cierre la boca del animal, le coloque los labios sobre las fosas nasales y realice de 2 a 3 espiraciones fuertes. También puede instruirse al propietario para que comprima el esófago por detrás de la mandíbula en el lado izquierdo, de modo que la mayor parte del aire baje hacia las vías respiratorias en lugar de hacerlo hacia el estómago.

Si el animal no respira espontáneamente, el propietario debe iniciar la RCP. Las compresiones torácicas deben iniciarse a una frecuencia de 100-120/minuto; es necesaria una técnica apropiada, manteniendo los codos estirados y comprimiendo de un tercio a la mitad del ancho del pecho. Debe realizarse una relación compresión/ventilación de 30:2 con un solo reanimador.

Perlas y trampas

  • Si el animal no respira, el propietario puede iniciar compresiones torácicas (de 100 a 120 por minuto), manteniendo los codos bloqueados y comprimiendo entre un tercio y la mitad de la anchura del pecho.

Se debe preguntar a los propietarios si la hemorragia continúa o si se ha observado sangrado en la zona de la herida. Se ha de controlar la hemorragia arterial pulsátil mediante presión digital directa o un vendaje compresivo. Se puede emplear cualquier pieza larga de tela o gasa. Por lo general, los paños para el baño y las toallas de manos son adecuados cuando se aplican. Se puede colocar material adicional encima del vendaje original si este se queda empapado de sangre. Si la hemorragia de una extremidad es venosa (oscura, supurante), la extremidad se puede elevar por encima del corazón. Los torniquetes deben usarse solamente en los apéndices (p. ej., extremidades, cola) cuando las vendas de compresión no han logrado controlar la hemorragia. La tensión del torniquete se debe relajar cada 5-10 minutos para permitir el flujo sanguíneo a la extremidad distal y volver a apretarse al cabo de 2 minutos.

Los objetos extraños penetrantes (por ejemplo, palos, flechas) deben dejarse en su lugar durante el transporte. Sin embargo, para evitar lesiones mayores, se debe tener cuidado de que el objeto no se mueva. Frecuentemente es necesario estabilizar el trozo del objeto penetrante justamente fuera del cuerpo y, sosteniéndolo firmemente, cortar el trozo dejando una parte expuesta para que pueda ubicarse fácilmente.

En perros con fracturas por debajo del codo o en la rodilla, se puede proporcionar apoyo a la extremidad durante el transporte. Con cualquier fractura, causar daño adicional a los músculos, nervios, vasos y huesos es una preocupación, al igual que causar dolor si no se proporciona soporte para la fractura. Una vez que la mascota se haya sujetado adecuadamente, el propietario puede hacer una férula de soporte con un periódico enrollado o una revista y fijarla en su sitio con trozos largos de tela o cinta adhesiva. Las fracturas por encima del codo o la rodilla son difíciles de inmovilizar. El movimiento del paciente siempre debe reducirse al mínimo.

A aquellos animales que presenten una alteración del estado mental a raíz de un traumatismo, se les debe mantener la cabeza al nivel del cuerpo o elevada 20° durante el transporte. Se deben evitar las sacudidas o los movimientos violentos y se han de minimizar las manipulaciones del cuello o la oclusión de las venas yugulares.

Cuando el paciente llega al hospital, independientemente de la enfermedad actual, se debe realizar un triaje para evaluar los siguientes parámetros vitales:

  • temperatura

  • frecuencia del pulso

  • frecuencia respiratoria

  • nivel de consciencia

  • nivel de dolor

La evaluación adicional de la perfusión puede incluir la calidad del pulso, el color de la membrana mucosa y el tiempo de relleno capilar. Una anomalía en cualquiera de estos amerita una evaluación urgente por parte del veterinario.

La analgesia es necesaria en cualquier paciente que presente una afección evaluada como dolorosa; sin embargo, se debe realizar un examen neurológico antes de administrarla.

Los opioides (por ejemplo, fentanilo, morfina, hidromorfona, metadona, buprenorfina) son fármacos ideales de primera línea, ya que proporcionan una analgesia eficaz con un impacto mínimo en los aparatos circulatorio o respiratorio; es mejor administrarlos por vía IV, seguidos de una infusión a velocidad continua si se considera necesario. El butorfanol tiene efectos analgésicos mínimos y de corta duración. La adición de una benzodiacepina proporcionará neuroleptanalgesia.

Los AINE se consideran seguros en la mayoría de los pacientes que no están en choque y no tienen enfermedad renal o gastrointestinal ni necesitan esteroides.

La analgesia multimodal con infusiones complementarias de ketamina, agonistas alfa2 (dexmedetomidina) o lidocaína será útil en muchas afecciones dolorosas. Pueden considerarse técnicas de analgesia local e incluso la acupuntura en diversos pacientes.

Si se ha producido la ingestión de algún tóxico, se debe indicar al propietario que lleve al animal inmediatamente al veterinario. Instruir a un propietario por teléfono para que administre peróxido de hidrógeno u otras sustancias conlleva el riesgo de una mayor lesión, como una respuesta vagal (que provoca colapso y bradicardia), asfixia por el vómito, neumonía por aspiración, lesiones tóxicas adicionales por sustancias cáusticas o lesión de la mucosa por la administración de peróxido de hidrógeno. Si es posible, se debe traer la toxina o su recipiente (o una fotografía de alguna de ellas) y una etiqueta que muestre claramente el contenido para su identificación.

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