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Causas de enfermedad respiratoria en animales

Revisión completa: abr 2026 PorCaroline C. Tonozzi, DVM, DACVECC, Mission Veterinary Partners
Última actualización: abr 2026
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Las causas de las enfermedades respiratorias en animales se pueden agrupar en cuatro tipos principales:

  • congénitas;

  • inflamatorias, infecciosas o desconocidas (es decir, enfermedad idiopática);

  • cardíacas;

  • enfermedad del espacio pleural.

Causas congénitas de enfermedades respiratorias

Aunque son raras, se han observado anomalías congénitas del tracto respiratorio en animales. Algunos ejemplos son los siguientes:

  • quistes en los senos paranasales y en los cornetes nasales;

  • hipoplasia traqueal;

  • cornetes nasofaríngeos;

  • pulmones accesorios.

Causas inflamatorias, infecciosas o desconocidas de enfermedad respiratoria

Entre las causas más comunes del mal funcionamiento de las vías respiratorias superiores en animales se incluyen la rinitis (que da lugar a un exudado líquido que contiene neutrófilos y macrófagos) y la erosión o ulceración de la mucosa nasal.

La rinitis puede ser causada por agentes virales, bacterianos, micóticos o parasitarios, así como por reacciones de hipersensibilidad, como alergias localizadas y anafilaxia (consulte La biología del sistema inmunitario). Además, la rinitis en perros y gatos suele ser idiopática. La atrofia de los cornetes (p. ej., en la rinitis atrófica en cerdos) elimina una función de filtración importante y expone los pulmones a cargas mucho mayores de polvo y microorganismos.

La sinusitis puede ser una complicación de las infecciones de las vías respiratorias superiores, de las infecciones de las raíces dentarias o del descornado.

La laringitis, la traqueítis y la bronquitis (inflamación de la laringe, la tráquea y un bronquio o los bronquios, respectivamente) provocan tos y posiblemente disnea inspiratoria o espiratoria. La tos puede ser improductiva si la irritación es causada por la erosión de la mucosa, o puede ser productiva, si la irritación es causada por un exudado abundante en las vías respiratorias principales. El edema pulmonar grave y el enfisema conducen a una insuficiencia respiratoria extrema.

Una causa común de enfermedades respiratorias es la neumonitis (inflamación o infección del parénquima pulmonar). La neumonitis causada por una infección se conoce como neumonía. Se utilizan muchos sistemas para clasificar los distintos tipos de neumonía. Un sistema útil los clasifica por la distribución de las lesiones en los pulmones.

  • La neumonía focal presenta uno o más focos bien delimitados distribuidos de forma aleatoria (p. ej., abscesos debido a émbolos procedentes de otros sitios, tuberculosis o actinomicosis).

  • La neumonía lobular acentúa el patrón anatómico de los lobulillos (p. ej., la bronconeumonía causada por Pasteurella multocida en cabras).

  • La neumonía lobar afecta grandes áreas de lóbulos y suele ser grave (p. ej., pasteurelosis neumónica fibrinosa en bovinos).

  • La neumonía difusa o intersticial suele afectar a todo el pulmón (p. ej., maedi en ovejas o reacciones de hipersensibilidad).

Una neumonía en particular puede describirse con más detalle según su aspecto o causa (p. ej., gangrenosa, parasitaria [verminosa], aspiración).

La infección respiratoria en un animal puede deberse a uno o más de los siguientes factores:

  • mecanismos de defensa innatos superados;

  • estrés (transporte, enfermedad);

  • un agente infeccioso muy virulento;

  • un inóculo grande;

  • inmunocompromiso.

La proliferación bacteriana en el parénquima pulmonar suele estar causada por una degradación de las defensas del hospedador como resultado del estrés (p. ej., estrés provocado por transporte o una enfermedad concurrente) o por una agresión celular (p. ej., infección viral, toxicosis). Las bacterias son inhaladas en gran cantidad hacia los pulmones y pueden superar los mecanismos normales de defensa del animal, localizarse, multiplicarse e iniciar una inflamación. La neumonía bacteriana a menudo se origina en la unión bronquioalveolar. La microbiota residente a lo largo de las vías respiratorias de perros y gatos es una causa común de neumonía; la diseminación hematógena es menos probable.

El estrés como suele preceder a las infecciones respiratorias víricas, particularmente en grupos de animales que se han agrupado recientemente y que han estado sometidos a estrés por el transporte, el manejo y la mezcla con otros animales. Algunas infecciones virales respiratorias pueden causar trastornos pasajeros de los mecanismos fagocíticos de los macrófagos alveolares. Esto suele ocurrir varios días después de la exposición al virus. Las bacterias inspiradas proliferan, con lo que se desarrolla una neumonía, a menudo con una infección devastadora y exudación masiva dentro de los alvéolos.

La neumonía también puede ser causada por una infección directa con virus, bacterias y hongos, así como por toxinas que llegan por vía hematógena, por inhalación o por aspiración de alimentos o contenido gástrico.

Mediante procesos naturales, posiblemente favorecidos por un tratamiento apropiado, el exudado puede eliminarse de los pulmones y las lesiones mucosas de las vías respiratorias pueden cicatrizar. No obstante, pueden persistir secuelas graves. La bronquiectasia es una lesión crónica. La ulceración de los bronquiolos como consecuencia de los agentes virales puede dar lugar a tapones organizados de tejido conjuntivo en los bronquiolos terminales; esta lesión, denominada bronquiolitis obliterante, puede causar una obstrucción permanente, atelectasia e insuficiencia respiratoria grave. La constricción de bronquios y bronquiolos en la bronquitis alérgica crónica y la bronquiolitis da lugar a signos clínicos similares; sin embargo, la administración de broncodilatadores alivia rápidamente la obstrucción de las vías respiratorias en casos de bronquitis alérgica (p. ej., asma en gatos, jadeos en caballos). Algunas neumonías crónicas (p. ej., maedi en las ovejas) se caracterizan por lesiones difusas firmes, causadas por hiperplasia de los folículos linfoides, hiperplasia del músculo liso alrededor de los bronquiolos, fibrosis difusa e infiltración linfocitaria difusa.

La mayoría de las neumonías infecciosas se desarrollan en las porciones craneoventrales de los pulmones. Sin embargo, los agentes infecciosos, así como las células tumorales malignas, pueden invadir los pulmones a través del torrente sanguíneo.

Pros y contras

  • La mayoría de las neumonías infecciosas se desarrollan en las porciones craneoventrales de los pulmones.

El líquido o el aire dentro del espacio pleural (es decir, empiema, hidrotórax, quilotórax o neumotórax) también pueden afectar seriamente la función respiratoria. La enfermedad del espacio pleural, ya sea aguda o crónica, hace que los pacientes desarrollen un patrón respiratorio superficial y entrecortado con taquipnea y aumento del esfuerzo, a menudo coincidente con movimientos paradójicos del tórax y el abdomen con cada respiración.

La trombosis pulmonar da lugar a una insuficiencia respiratoria aguda, muchas veces fulminante, como consecuencia de una falta de flujo sanguíneo de la arteria pulmonar hacia zonas ventiladas del pulmón.

La lesión tóxica, como ocurre con el enfisema y edema pulmonares agudos del bovino (ABPEE), causa edema, enfisema y necrosis del epitelio alveolar, seguida de hiperplasia compensatoria de estas células; los efectos sobre el intercambio gaseoso dan como resultado hipoxia y disnea graves.

Causas cardíacas de enfermedad respiratoria

El edema pulmonar, la acumulación anormal de líquido en el tejido intersticial y los alvéolos, puede ocurrir en animales junto con trastornos circulatorios, particularmente insuficiencia cardíaca izquierda o aumento de la permeabilidad capilar y, ocasionalmente, en reacciones anafilácticas y alérgicas. El traumatismo craneoencefálico, la asfixia, la masticación de un cable eléctrico y las convulsiones generalizadas pueden causar edema pulmonar no cardiogénico. Los animales con edema pulmonar se ponen de pie en lugar de acostarse, se acuestan solo en decúbito esternal o pueden adoptar una posición sentada (es decir, ortopneica). La auscultación del tórax puede revelar crujidos o estertores.

Enfermedad del espacio pleural

Las enfermedades del espacio pleural en animales son las siguientes:

  • Pleuritis.

  • empiema,

  • hemotórax,

  • hidrotórax,

  • quilotórax,

  • neumotórax

La pleuritis (pleuresía) es la inflamación del revestimiento pleural. Puede ser causada por cualquier patógeno que ingrese a la cavidad pleural y puede ser una extensión de la bronconeumonía y el derrame crónico. Los signos clínicos de la pleuritis incluyen respiración rápida y superficial; fiebre; y dolor torácico. La auscultación del tórax puede revelar sonidos de fricción («roce») y sonidos pulmonares sordos.

El empiema, o piotórax (exudado purulento en la cavidad pleural), es causado por bacterias piógenas u hongos que llegan a la cavidad torácica a través de la sangre o por extensión de una neumonía, reticulitis traumática, cuerpo extraño migratorio o herida torácica penetrante. Los signos clínicos pueden incluir tos, fiebre, dolor, taquipnea y ortopnea.

El hemotórax (acumulación de sangre en la cavidad pleural) suele deberse a un traumatismo torácico, coagulopatía o neoplasia torácica (p. ej., hemangiosarcoma).

El hidrotórax (acumulación de trasudado en la cavidad pleural) suele deberse a la interferencia con el flujo sanguíneo venoso o el drenaje linfático, o puede ser secundario a la disminución de la presión osmótica coloide debido a la hipoalbuminemia.

El quilotórax (acumulación de quilo en la cavidad pleural) es relativamente raro y ocurre con mayor frecuencia en gatos; sin embargo, también puede ocurrir en perros. El quilotórax puede ser causado por la ruptura del conducto torácico; sin embargo, a menudo es idiopático. También puede ser secundario a una insuficiencia cardíaca congestiva izquierda.

El neumotórax (aire en la cavidad pleural) puede ser de origen traumático o espontáneo. El aire puede entrar en la cavidad pleural a través de heridas penetrantes de la pared torácica o por extensión del enfisema pulmonar o de la rotura de las bullas enfisematosas. El pulmón se colapsa si una gran acumulación de aire entra en la cavidad pleural. Se puede desarrollar neumotórax bilateral si el mediastino es débil o está incompleto. La disnea inspiratoria o una respiración rápida y superficial se hace evidente.

Para más información

  • Consulte también la información para propietarios sobre trastornos pulmonares y de las vías respiratorias en perros, gatos y caballos.

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