VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Problemas de comportamiento en el gato

PorSun A. Kim, DVM, MS, DACVB, PhD, Cornell University
Revisado/Modificado Modificado jul 2025
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Los comportamientos indeseables pueden ser el resultado de comportamientos típicos de la especie, trastornos emocionales o problemas de salud mental. Pueden deberse a factores genéticos, ambientes perinatales (prenatales, neonatales) estresantes, socialización temprana insuficiente, afecciones médicas que afectan la salud y el desarrollo del cerebro, o eventos ambientales particularmente traumáticos.

El comportamiento problemático en el gato puede incluir comportamientos anormales o patológicos (p. ej., ansiedad, fobias, conductas compulsivas, deterioro cognitivo) o comportamientos normales que son 1) particularmente problemáticos o perturbadores para el entorno del hogar (p. ej., comportamiento asocial, miedo, agresividad entre gatos, marcaje con orina, evitación del arenero); 2) excesivos en intensidad o frecuencia (p. ej., mordisqueo durante el juego, agresión inducida por caricias, juego exuberante, juego/depredación, vocalización); o 3) indeseables para los propietarios (p. ej., trepar, rascar y actividad nocturna).

Diagnóstico de los problemas de comportamiento en el gato

  • Anamnesis

  • Examen clínico

El proceso de diagnóstico de los problemas de conducta se detalla en Diagnóstico de los problemas de conducta en animales. Si se han excluido todas las posibles causas médicas, se necesita una anamnesis completa para diagnosticar un problema de conducta, determinar el pronóstico y desarrollar un programa de tratamiento adecuado.

En el gato, especialmente en aquellos con problemas de micción/defecación y marcaje, es particularmente importante evaluar el entorno visitando la casa, revisando un video de un recorrido por la vivienda o solicitando a los dueños que la dibujen, con el fin de determinar cómo el entorno afecta el problema, si satisface las necesidades del gato y cómo podría modificarse para mejorar la situación.

Tratamiento de los problemas de comportamiento en el gato

  • Manejo ambiental

  • Modificación de la conducta

  • Farmacoterapia conductual

El proceso de tratar los problemas de conducta mediante manejo ambiental, modificación de la conducta y medicamentos se describe en Tratamiento de los problemas de conducta en animales. En la mayoría de los casos de comportamientos normales pero indeseables en el gato, los propietarios necesitan orientación y recursos para satisfacer las necesidades de comportamiento del animal y comprender los principios de aprendizaje que fomentan lo deseable y previenen lo indeseable.

Cuando los comportamientos son normales pero excesivos, se requiere una evaluación más profunda para discutir metas realistas sobre lo que se puede lograr, cómo manejar el entorno y cómo modificar el comportamiento. En algunos hogares, puede ser poco práctico hacer los cambios necesarios para satisfacer las necesidades del propietario.

En los casos de comportamientos normales del gato, que representan un problema para el entorno del hogar, puede ser necesaria una consulta de comportamiento para diagnosticar el problema, determinar el pronóstico y diseñar un plan de tratamiento. La solución requiere una combinación de modificación ambiental para prevenir nuevos problemas, técnicas de modificación de la conducta y, posiblemente, medicamentos que ayuden a restablecer un estado mental más normal y faciliten un nuevo aprendizaje.

En algunos casos, se justifica la derivación a un etólogo veterinario certificado. Los problemas de conducta más comunes que tratan los etólogos veterinarios son la eliminación (micción/defecación indeseables y marcaje con orina) y la agresividad.

Manejo ambiental

Siempre que se satisfagan adecuadamente todas las necesidades del gato, el mejor método para evitar la repetición del comportamiento indeseable puede ser evitar las situaciones que puedan incitarlo y evitar el acceso a zonas donde puedan surgir problemas. Es posible que se requieran modificaciones ambientales (por ejemplo, distancia, barreras visuales, barreras auditivas, barreras físicas).

Como las sustancias aversivas pueden provocar miedo en los gatos, se les puede enseñar a evitar una zona haciéndola desagradable mediante el sabor (p. ej., pimienta de cayena), el olor (p. ej., cítricos), el sustrato (p. ej., tapete al revés con puntas hacia arriba, cinta adhesiva de doble cara) o mediante un dispositivo activado por movimiento (p. ej., alarma, rociador de aire).

Modificación conductual

La enseñanza de los conceptos básicos del entrenamiento basado en el reforzamiento permite a los propietarios centrarse en recompensar los comportamientos deseables (p. ej., el lugar para miccionar/defecar, trepar, rascar o posarse). El contracondicionamiento (emparejamiento con una respuesta emocional condicionada positiva alternativa) y la sustitución de respuesta (fomentar un comportamiento deseable alternativo) pueden ser útiles.

El entrenamiento con clicker puede ser particularmente útil para recompensar (marcar) de forma inmediata los comportamientos deseables y para moldear gradualmente los resultados que se acerquen más al objetivo final.

Se debe evitar el castigo positivo, ya que puede generar miedo y ansiedad hacia el propietario o miedo a ser manipulado y acariciado y, en el mejor de los casos, solo detendrá el comportamiento indeseable mientras el dueño esté presente.

Cuando el gato está tranquilo y cómodo, puede ser posible reintroducir gradualmente los desencadenantes conocidos (p. ej., transportín, otro gato, persona, manipulación como cortar uñas o cepillar dientes) utilizando juguetes, golosinas o alimentos favoritos para realizar el contracondicionamiento.

Farmacoterapia conductual

Se pueden utilizar medicamentos psicotrópicos y terapias complementarias (por ejemplo, suplementos, nutracéuticos, feromonas, terapias nutricionales) para restablecer un estado emocional más estable y mejorar la capacidad de entrenamiento en gatos ansiosos, temerosos o demasiado reactivos.

Aunque los medicamentos pueden mejorar el estado emocional del gato y facilitar un nuevo aprendizaje, solo con la modificación concurrente de la conducta se pueden establecer nuevas vías neuronales, aprender nuevas conductas y cambiar las respuestas de miedo a los estímulos a respuestas positivas.

Consulte la discusión específica de los medicamentos utilizados en el tratamiento del marcaje con orina, la agresividad, el miedo y la ansiedad, las conductas repetitivas anormales y el envejecimiento y la disfunción cognitiva.

Micción/defecación inapropiada en el hogar en gatos

Con la micción/defecación inapropiada en el hogar en gatos, el primer paso siempre es descartar los problemas médicos, porque cualquier afección que modifique el volumen de orina, la frecuencia, el control o la capacidad de acceder al arenero puede contribuir al problema. Evaluar el historial conductual del gato es el proceso principal para hacer el diagnóstico, determinar el pronóstico y desarrollar un plan de tratamiento.

Entre los aspectos importantes de la historia se encuentran los siguientes:

  • Naturaleza de la micción/defecación: orina o heces.

  • Naturaleza de los depósitos de orina: vertical (rociado) u horizontal (micción).

  • Duración y frecuencia del problema.

  • Semiótica y temperamento del gato que ensucia.

  • Momento y lugar en el que el gato hace sus necesidades.

  • Detalles del arenero: cantidad, ubicación, limpieza, sustrato, tamaño.

  • Rutina diaria.

  • Entorno doméstico.

Marcaje con orina (rociado) en el gato

El rociado es la emisión de un chorro de orina sobre una superficie, generalmente acompañado de elevación y temblor de la cola y, a veces, de pisadas de las patas. El marcado con orina es un comportamiento normal en el gato, ya sea por motivos sexuales o relacionados con el estrés o la ansiedad.

Para evitar la confrontación, los gatos se comunican entre sí principalmente a través de señales visuales y olfativas. Los factores estresantes ambientales pueden desencadenar y agravar el marcaje con orina.

Se debe diferenciar el marcaje con orina de la micción inapropiada(consulte la tabla ).

Tabla
Tabla

El marcaje con orina puede deberse a la ansiedad derivada de factores como los siguientes:

  • Presentación de un nuevo gato.

  • Cambio en la rutina.

  • Cambio en el entorno (por ejemplo, renovaciones, nuevo mobiliario).

  • Cambio en la dinámica familiar (por ejemplo, nuevo bebé, nueva pareja, divorcio, persona allegada que abandona el hogar).

  • Estímulos visuales, auditivos u olfativos desconocidos.

Tratamiento del marcaje con orina

El tratamiento dirigido al marcaje con orina puede incluir una combinación de prevención, manejo ambiental, modificación del comportamiento y medicamentos.

MANEJO AMBIENTAL

Se deben satisfacer las necesidades de comportamiento de los gatos (por ejemplo, los pilares de un entorno saludable para gatos) para evitar el marcaje con orina (1). Se deben resolver los estímulos incitadores y los factores subyacentes que motivan el marcaje con orina. Proporcionar más areneros y más ubicaciones, limpiar las áreas sucias con limpiadores antimicrobianos o enzimáticos y limpiar el arenero con más frecuencia puede disminuir o eliminar el marcaje en algunos gatos.

MODIFICACIÓN CONDUCTUAL

Se debe utilizar el refuerzo positivo para modificar el comportamiento de marcado con orina en el gato. El castigo positivo está contraindicado porque aumenta el miedo y la ansiedad en un animal que ya está ansioso.

FARMACOTERAPIA CONDUCTUAL

A menos que se resuelvan los estímulos que incitan al marcado con orina o los factores subyacentes que contribuyen a este comportamiento, es probable que la mayoría de los gatos requieran terapia farmacológica para disminuir la ansiedad. La fluoxetina (de 0,5 a 1,5 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas, a largo plazo) o la clomipramina (de 0,25 a 1 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas, a largo plazo; o de 0,25 a 0,5 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas, a largo plazo) se pueden utilizar para tratar el marcado con orina en el gato.

Otros medicamentos que se pueden considerar en el tratamiento del marcado de orina son la venlafaxina (de 0,5 a 2 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas, a largo plazo) u otros inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (como la sertralina o la paroxetina). Si es necesario, se pueden agregar medicamentos complementarios al fármaco serotoninérgico, como una benzodiacepina (por ejemplo, el lorazepam) o un gabapentinoide (por ejemplo, la gabapentina o la pregabalina).

Los productos de feromonas faciales felinas sintéticas (disponibles comercialmente en forma de aerosol que se aplica directamente en los lugares marcados con orina o en un difusor ambiental), solos o en combinación con medicamentos, también podrían disminuir eficazmente el marcaje.

La castración disminuye o elimina el marcaje en la mayoría de los gatos; sin embargo, aproximadamente el 10 % de los machos castrados y el 4 % de las hembras esterilizadas continúan marcando.

Micción/defecación inapropiada en el gato

La micción/defecación inapropiada es ensuciar las superficies horizontales con orina, heces o ambas. El término diagnóstico "micción/defecación inapropiada" no es exacto; desde la perspectiva del gato, ir al baño de forma inapropiada es una respuesta totalmente adecuada a una preferencia o aversión a ir al baño. Si no se le proporciona un arenero preferido, el gato micciona/defeca de una manera que satisfaga sus necesidades.

La micción/defecación inapropiada debe diferenciarse del marcaje con orina (consulte la tabla ).

Si se han descaratado o tratado los problemas médicos y el problema de micción/defecación inapropiada persiste, los antecedentes de comportamiento del gato debe ser el centro de atención.

Los gatos tienen lugares preferidos para ir al baño. A menudo, sus preferencias se reflejan en las prácticas adecuadas de uso del arenero. Si no se cumple esa preferencia o una aversión dificulta la motivación del gato para usar los arenero proporcionados, puede producirse micción/defecación inapropiada.

Después de que el gato protagoniza repetidos eventos de micción/defecación inapropiada, la aversión del gato puede conducir al desarrollo de una preferencia secundaria de micción/defecación. Las preferencias de micción/defecación se refieren a la ubicación y al sustrato (por ejemplo, olor, textura). Las aversiones de micción/defecación generalmente están relacionadas con los siguientes factores:

  • Localización.

  • Arenero (por ejemplo, tamaño, forma, cubierta, presencia de revestimiento).

  • Sustrato (por ejemplo, textura, profundidad, aroma, estado de limpieza).

  • Problemas médicos que podrían causar micción/defecación dolorosa, aumento de la frecuencia o falta de control.

  • Experiencias desagradables en el arenero o cerca de él (por ejemplo, ruidos, miedo a quedar acorralado, asociación a la administración de medicamentos).

  • Dificultad para acceder al arenero (por ejemplo, barreras, problemas médicos que contribuyen al dolor o disminución de la movilidad).

Tratamiento de la micción/defecación inapropiada

MANEJO AMBIENTAL

Las necesidades de comportamiento de los gatos (por ejemplo, los pilares de un entorno saludable para gatos) deben satisfacerse para evitar la micción/defecación indeseable (1). El tratamiento debe centrarse en proporcionar material sanitario adecuado, un arenero y un lugar para el arenero que resulte atractivo para el gato; en reducir o prevenir el uso de áreas previamente ensuciadas; y en abordar los factores subyacentes que contribuyen a la conducta.

El atractivo del arenero podría mejorarse identificando y resolviendo posibles elementos disuasorios (por ejemplo, ubicación poco conveniente, estímulos que provocan miedo, como el ruido de la caldera; o acceso limitado a un baño compartido). Se puede bloquear el acceso al lugar ensuciado o disminuir su atractivo mediante el uso de neutralizadores de olores (p. ej., cítricos) en el área sucia; haciendo que la zona le resulte desagradable (p. ej., cinta adhesiva de doble cara, tapete colocado al revés); o cambiando la función del área (jugar, rascarse, alimentarse, descansar).

Los areneros deben ser apropiados para el tamaño del gato (al menos 1,5 veces la longitud del gato desde la punta de la nariz hasta la base de la cola). Debe haber al menos dos areneros en cada zona central donde se alojan gatos que se llevan bien (compañeros preferidos).

MODIFICACIÓN CONDUCTUAL

Las necesidades de micción/defecación del gato pueden satisfacerse agregando areneros o más sitios para ellos, buscando un lugar más atractivo (p. ej., alejado de la comida y el agua, tranquilo), mejorando el acceso (p. ej., caja más grande, facilidad de entrada y salida) y determinando qué tipo de sustrato (p. ej., arena, arena aglomerante, arena de arcilla, toalla suave, sin perfume) y tipo de caja (p. ej., tamaño, forma, altura, cubierta, autolimpiante) prefiere el gato, ofreciéndole distintas opciones.

Las cajas de arena deben ser higiénicas y las deposiciones recogerse al menos una vez al día.

El castigo positivo por la micción/defecación inapropiada está contraindicado porque aumenta el miedo y la ansiedad en un animal que ya está ansioso.

FARMACOTERAPIA CONDUCTUAL

A menos que se trate una patología de ansiedad subyacente, la medicación psicotrópica, a menudo, no está indicada.

Perlas y trampas

  • Debe haber al menos dos areneros en cada zona central donde se alojan gatos que se llevan bien.

Agresividad en el gato

La agresividad en el gato consiste en conductas amenazantes o ataques dañinos. Puede variar desde cambios sutiles en la postura corporal, las expresiones faciales y la vocalización, hasta morder. Hay una guía de signos visuales de miedo, ansiedad y estrés en el gato en el portal de educación en línea Fear Free.

La mayoría de las formas de agresión del gato, a excepción del juego o la depredación, son conductas que aumentan la distancia (es decir, el gato intenta aumentar la distancia entre él y el estímulo). 

Los factores de influencia temprana que hacen que algunos gatos sean más propensos a mostrar agresividad incluyen los siguientes:

  • genética,

  • socialización insuficiente,

  • falta de atención materna adecuada,

  • manejo temprano inadecuado,

  • experiencias tempranas traumáticas o que evocan miedo.

Agresividad felina hacia las personas

La agresividad hacia las personas puede provenir de muchas motivaciones diferentes:

  • Agresividad relacionada con el miedo: Algunos gatos muestran agresividad para aumentar la distancia de las personas. Cualquier respuesta desagradable relacionada con las personas (por ejemplo, acercamiento, manipulación, castigo) tiene un componente de miedo aprendido que puede intensificarse con la exposición repetida. Los gatos a menudo muestran un lenguaje corporal defensivo (por ejemplo, orejas hacia atrás, postura encorvada, extremidades tensas metidas en el cuerpo, peso desplazado hacia atrás). Algunos gatos aprenden que el lenguaje corporal ofensivo (por ejemplo, orejas hacia adelante, peso desplazado hacia adelante) es más eficaz.

  • Juego mal dirigido o agresividad de depredación: en el gato, el juego es un comportamiento agresivo ritualizado normal que puede persistir en la edad adulta como resultado de la genética y el aprendizaje. Cuando los gatitos juegan agresivamente entre ellos, pueden acechar, golpear y morder, pero generalmente resuelven sus conflictos. La agresividad dirigida hacia las personas puede indicar que las necesidades de juego del gato no se están satisfaciendo y puede reforzarse involuntariamente por la reacción de la persona.

  • Agresión inducida por caricias: los gatos que muerden durante las caricias pueden tener una baja tolerancia al contacto físico o pueden ser sobreestimulados más fácilmente por el contacto.

  • Excitación y agresividad redirigida: la agresividad puede ser particularmente intensa si uno se acerca al gato cuando está excitado o si la interacción en sí misma desencadena un pico repentino de excitación emocional (por ejemplo, en el caso de la frustración). Cuando la excitación es provocada por un estímulo al que el gato no puede acceder (por ejemplo, otro gato afuera, un ruido fuerte), el gato puede redirigir su agresividad a cualquier persona que se acerque o esté cerca.

  • Agresividad relacionada con el dolor: el dolor, la incomodidad o la irritabilidad pueden provocar agresividad en los gatos. Los signos pueden ser similares a los de la agresividad relacionada con el miedo. Ser tocado o movido suele ser un desencadenante de este tipo de agresividad.

Agresividad felina hacia otros gatos

La agresividad no es una forma principal de comunicación en el gato; la comunicación se basa en señales de dominancia y sumisión, con deferencia por parte de uno de los dos individuos para evitar intensificar el encuentro.

Muchos factores contribuyen a la agresividad hacia otros gatos, incluidos la protección de recursos, el miedo, el juego y la excitación que puede redirigirse hacia otro gato.

  • Agresividad posesiva: los gatos emplean la agresividad para mantener el control sobre recursos como las zonas para dormir, las áreas comunes o sus pertenencias.

  • Agresividad relacionada con el miedo: las relaciones que se desarrollan entre dos gatos se ven afectadas por el aprendizaje. Las respuestas temerosas de cualquiera de los gatos pueden aumentar la agresividad, al igual que la retirada de uno de ellos (refuerzo negativo).

  • Agresividad territorial: los gatos establecen territorios, los cuales defienden. Aunque la agresividad territorial se muestra sin signos evidentes de miedo, la agresividad hacia gatos desconocidos suele ser principalmente una respuesta de miedo.

  • Agresividad en el juego: en el gato, el juego es un comportamiento agresivo ritualizado normal que puede persistir en la edad adulta como resultado de la genética y el aprendizaje. Cuando los gatitos juegan agresivamente entre ellos, pueden acechar, golpear y morder, pero generalmente resuelven sus conflictos. Cuando la comunicación entre gatos no logra resolver el conflicto, puede ocurrir un problema.

  • Excitación y agresividad redirigida: la agresividad puede ser particularmente intensa al acercarse a un gato cuando está excitado. Si la excitación se desencadena por un estímulo al que el gato no puede acceder (por ejemplo, otro gato afuera, un ruido fuerte), el gato podría redirigir su agresividad a cualquier gato que se acerque o esté cerca.

Debido a que los encuentros agresivos entre gatos pueden ser evidentes o sutiles y pasivos, su frecuencia puede subestimarse en gran medida.

Tratamiento de la agresividad en el gato

Manejo ambiental

El primer paso para controlar la agresividad en el gato es asegurarse de que se eviten las lesiones. La evitación (separación física, visual y, preferiblemente, olfativa del gato y su objetivo) es primordial y la intervención temprana es lo mejor.

El confinamiento lejos del estímulo provocador es un primer paso esencial para garantizar la seguridad y evitar un mayor agravamiento del problema. Por lo general, al gato que exhibe agresividad se lo aloja en su propia habitación con arenero, juguetes, cama y comida. Aunque algunos gatos deben separarse en todo momento hasta que estén lo suficientemente tranquilos como para ser reintroducidos, si hay momentos o situaciones particulares qur conducen a conflictos, puede ser necesario separarlos solo en esos momentos.

Se puede usar una correa y un arnés para prevenir comportamientos indeseables en el gato y para garantizar la seguridad durante la modificación del comportamiento (presentación gradual segura combinada con refuerzo positivo). Ponerle un cascabel al gato agresivo puede ayudar a la víctima a conocer el paradero del agresor.

Antes de la reintroducción, se deben satisfacer las necesidades conductuales y ambientales del gato agresivo (por ejemplo, los pilares de un entorno felino saludable) (1). Proporcionar más espacio tridimensional, incluidas estructuras de escalada y perchas, y garantizar que haya suficientes recursos, a distancias suficientes, para facilitar que los gatos se eviten entre sí, puede disminuir aún más los conflictos.

Modificación conductual

Solo después de que el gato esté tranquilo (lo que puede llevar días o meses) puede comenzar el contracondicionamiento y la desensibilización con las recompensas favoritas (es decir, jugar con juguetes, golosinas). La reintroducción de los gatos mediante el contracondicionamiento puede comenzar con los olores, acicalando a cada gato con un cepillo o una toalla que se use con el otro, y alimentando a cada gato por separado en una zona común, a lados opuestos de una división (vidrio, mosquitera o puerta sólida), y luego en una zona común a una distancia suficiente para que los gatos puedan estar tranquilos y comer o interactuar con juguetes.

El entrenamiento basado en recompensas, limitado a unas pocas señales verbales seleccionadas (p. ej., "ven", "siéntate", "vete a tu habitación"), puede ser más útil para manejar a los gatos durante presentaciones o en situaciones potencialmente agresivas. Se debe evitar el castigo positivo, ya que aumenta el miedo, la ansiedad y la agresividad en el gato.

Farmacoterapia conductual

Los medicamentos psicotrópicos o suplementos pueden utilizarse para disminuir el miedo, la ansiedad o la excitación subyacentes, con el fin de facilitar el aprendizaje, reducir la patología conductual subyacente y, en muchos casos, mejorar el bienestar conductual del gato.

Los medicamentos serotoninérgicos, por ejemplo, la fluoxetina (0,5-1,5 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas, a largo plazo), la venlafaxina (0,5-2 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas, a largo plazo), la clomipramina (0,25-1 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas, a largo plazo; o 0,25-0,5 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas, a largo plazo) pueden ser útiles para abordar el miedo o la ansiedad subyacentes. Sin embargo, estos medicamentos tardan entre 4 y 6 semanas en alcanzar sus efectos completos.

Los fármacos de inicio rápido, como la pregabalina (1-2 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas según sea necesario), la gabapentina (10-30 mg/kg, por vía oral, cada 8-12 horas, según sea necesario) y el lorazepam (0,03-0,08 mg/kg, por vía oral, cada 12-24 horas, según sea necesario), podrían ser eficaces para disminuir las motivaciones subyacentes de miedo y ansiedad.

En casos de agresividad entre gatos, la buspirona o una benzodiacepina pueden aumentar la confianza de la víctima durante las reintroducciones. Se debe tener precaución al usar ansiolíticos, ya que algunos pueden desinhibir a los gatos temerosos, lo que posiblemente conduzca a una mayor confianza y agresividad.

Las feromonas intermamarias felinas sintéticas (disponibles comercialmente en forma de difusor ambiental) también podrían disminuir eficazmente los conflictos entre gatos.

Miedo y ansiedad en el gato

El miedo es una respuesta normal a una amenaza percibida. La ansiedad es una respuesta a la aprehensión anticipatoria de una amenaza futura o de una situación de miedo.

Los gatos temerosos pueden mostrar conductas de huida, lucha, inmovilización o inquietud (por ejemplo, acicalamiento por desplazamiento). Hay una guía de signos visuales de miedo, ansiedad y estrés en el gato en el portal de educación en línea Fear Free.

El miedo podría manifestarse mediante evitación; retraimiento y ocultamiento; postura corporal baja, agachada o encogida; orejas bajas; vocalización; y, posiblemente, rociado. Aunque la evitación y el escape son una estrategia, algunos gatos utilizan exhibiciones amenazantes y agresividad para eliminar un estímulo que evoca miedo, y el éxito proporciona un refuerzo negativo.

Los factores que contribuyen a predisponer a los gatos al miedo son los siguientes:

  • genética,

  • socialización insuficiente,

  • atención materna inadecuada,

  • manejo temprano inadecuado,

  • experiencias tempranas traumáticas o que evocan miedo.

El miedo puede surgir a partir de cualquier desencadenante desconocido o de desencadenantes similares, asociados con experiencias previas de miedo, como los siguientes:

  • personas desconocidas (por ejemplo, huéspedes, personal veterinario);

  • gatos desconocidos (por ejemplo, gatos que están fuera de la casa o que se han incorporado recientemente a la casa);

  • animales desconocidos (por ejemplo, perros, otras mascotas, animales silvestres);

  • ruidos (por ejemplo, truenos, fuegos artificiales, aspiradoras, construcción);

  • lugares desconocidos (por ejemplo, coche, clínica veterinaria);

  • eventos que generan miedo (por ejemplo, castigo, administración de medicamentos, agresión por parte de un gato familiar).

Tratamiento del miedo y la ansiedad

Manejo ambiental

Es fundamental satisfacer las necesidades de comportamiento en gatos que muestran miedo o ansiedad (por ejemplo, los pilares de un entorno felino saludable) (1). El primer paso debe ser identificar y evitar cualquier situación, estímulo, acercamiento o manipulación que pueda conducir al miedo.

Para evitar el comportamiento temeroso, los dueños de mascotas deben evitar el acceso a estímulos desencadenantes, al menos a corto plazo. Por ejemplo, si los gatos son temerosos o agresivos con otros gatos o visitantes, el confinamiento, lejos de esos estímulos, es un primer paso esencial para garantizar la seguridad y evitar el agravamiento del problema.

En general, el gato debe estar alojado en su propia habitación con arena, juguetes, ropa de cama y comida. Establecer una rutina puede ayudar notablemente a la ansiedad. Cuando sea posible, los cambios deben introducirse gradualmente.

Modificación conductual

Si el gato está lo suficientemente tranquilo, se puede lograr una mejora gradual en el comportamiento temeroso con la desensibilización y el contracondicionamiento al estímulo incitador. La incorporación de la sustitución de la respuesta, en la que el gato aprende un comportamiento más aceptable para reemplazar la respuesta temerosa o reactiva, puede mejorar aún más el proceso de modificación del comportamiento. El castigo positivo está contraindicado y debe evitarse.

Farmacoterapia conductual

Se pueden emplear medicamentos psicotrópicos o suplementos para reducir el miedo, la ansiedad o la excitación subyacentes, con el fin de facilitar el aprendizaje, disminuir la patología conductual subyacente y, en muchos casos, mejorar el bienestar conductual del gato. También podrían indicarse otros fármacos.

Los medicamentos serotoninérgicos, como la fluoxetina (0,5-1,5 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas, a largo plazo), la venlafaxina (0,5-2 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas, a largo plazo) y la clomipramina (0,25-1 mg/kg, cada 24 horas, a largo plazo; o 0,25-0,5 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas, a largo plazo), podrían ser útiles para abordar las motivaciones subyacentes de miedo o ansiedad. Sin embargo, estos medicamentos tardan entre 4 y 6 semanas en alcanzar sus efectos completos.

Debido a la variabilidad individual en el comportamiento y en los efectos adversos, se deben realizar ensayos previos con distintos medicamentos, según sea necesario, para determinar qué fármaco y qué dosis producen el efecto deseado y por cuánto tiempo.

Para disminuir la ansiedad situacional en el gato (por ejemplo, viajes en automóvil o visitas al veterinario), los siguientes medicamentos pueden ser útiles:

  • Pregabalina (1-2 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas, según sea necesario; o 5-10 mg/kg, por vía oral, una vez, 90 minutos antes de la aparición del estrés). La pregabalina está aprobada en EE. UU. para aliviar la ansiedad aguda y el miedo asociados con el transporte y las visitas al veterinario en el gato.

  • Gabapentina (100-200 mg/gato, por vía oral, una vez, 90-120 minutos antes de la aparición del estrés y repetida cada 8 a 12 horas según sea necesario). El uso en gatos es extraoficial, y algunos estados de EE. UU. han agregado la gabapentina a sus listas de sustancias controladas.

  • Trazodona (50-100 mg/gato, por vía oral, una vez, 90 minutos antes del evento estresante).

Una benzodiacepina, como el lorazepam (0,125-0,50 mg/gato [o 0,03-0,08 mg/kg], por vía oral, cada 12-24 horas según sea necesario o 90 minutos antes del evento estresante) o el alprazolam (0,125-0,25 mg/gato, por vía oral, cada 8-24 horas, según sea necesario), podría ser una alternativa.

Otras benzodiacepinas que pueden aliviar el miedo y la ansiedad en el gato son el clonazepam y el diazepam. El clonazepam podría considerarse de forma continua para un alivio más inmediato de la ansiedad y para aumentar el apetito por el contracondicionamiento. El diazepam, particularmente cuando se administra por vía oral, se ha asociado con casos raros de disfunción hepática aguda y potencialmente mortal en el gato (2, 3, 4).

Los productos de feromonas sintéticas, incluida la feromona F3 de la glándula facial, la l-teanina, la alfa-casozepina y una dieta que contenga α-casozepina y l-triptófano, también se pueden usar solos o de forma complementaria con medicamentos u otros productos naturales, para ayudar a calmar, disminuir la ansiedad o reducir el estrés asociado con el cambio ambiental.

Perlas y trampas

  • El diazepam, particularmente cuando se administra por vía oral, se ha asociado con casos raros de disfunción hepática aguda y potencialmente mortal en el gato.

Comportamientos repetitivos anormales en el gato

Los comportamientos repetitivos anormales en el gato se derivan de comportamientos normales como el acecho, la persecución, el acicalamiento, etc. Estos comportamientos ocurren fuera de contexto o con una frecuencia o duración superior a la necesaria para realizar la tarea.

Los comportamientos repetitivos anormales pueden verse exacerbados por el estrés o la ansiedad, como alteraciones en las relaciones con las personas u otros gatos, y también pueden agravarse inadvertidamente si el dueño refuerza o castiga el comportamiento, lo que incrementa el conflicto y la ansiedad.

Un diagnóstico de trastorno compulsivo es un diagnóstico de exclusión. A menudo, deben descartarse todos los demás diagnósticos potenciales antes de confirmar el diagnóstico compulsivo. Deben excluirse los problemas médicos, porque pueden ser responsables de muchos comportamientos similares. Por ejemplo, la automutilación, el acicalamiento excesivo o la agresión autodirigida pueden deberse a cualquier afección que pueda causar dolor neuropático o prurito, como reacciones adversas a los alimentos, dermatitis atópica e hipersensibilidad parasitaria.

Los comportamientos repetitivos orales incluyen chupar, lamer, masticar o incluso ingerir sustancias no nutritivas, incluidos materiales naturales como lana o algodón, telas sintéticas, plástico, caucho, papel, cartón y cuerda. Los procesos patológicos, en particular aquellos que pueden afectar al tracto gastrointestinal, deben excluirse, en primer lugar, en gatos que exhiben comportamientos orales repetitivos.

Ciertas razas de gatos, como siamés, birmano, tonkinés y otras razas relacionadas, desarrollan pica, en particular la succión de objetos de lana, con más frecuencia que otros gatos. El destete precoz puede ser un factor predisponente.

Los trastornos alucinatorios y locomotrices compulsivos son menos comunes en gatos que en perros; sin embargo, en los gatos que presentan este tipo de comportamientos deben excluirse primero las afecciones dolorosas y cualquier proceso de enfermedad que afecte al sistema nervioso.

Tratamiento de conductas repetitivas anormales

Manejo ambiental

Se deben satisfacer las necesidades de comportamiento en gatos que exhiben comportamientos anormales y repetitivos (por ejemplo, pilares de un entorno felino saludable) (1). Los gatos a menudo muestran mejoría con la modificación del entorno que brinda mayor control y previsibilidad, así como un enriquecimiento más completo.

La repetición de la conducta puede prevenirse evitando situaciones o eliminando el acceso a los estímulos que provocan la conducta. En el caso de los comportamientos autodirigidos, las barreras físicas (por ejemplo, collar blando o traje protector) pueden impedir el acceso al área objetivo.

Para algunos comportamientos repetitivos orales, los cambios en la dieta (por ejemplo, plantas seguras, alimentos secos, dieta rica en fibra) pueden ayudar.

Modificación conductual

Se debe establecer y reforzar una conducta alternativa más deseable (sustitución de respuesta) que compita con la conducta repetitiva principal. Puede ser útil la reintroducción gradual y supervisada de los estímulos desencadenantes (desensibilización) con contracondicionamiento.

Si comienza el comportamiento repetitivo, la interrupción suave (por ejemplo, hablar, lanzar un juguete, arrugar una bolsa de golosinas, moverse por la habitación, tocar suavemente) puede disminuir la repetición de la conducta. Se debe tener cuidado para que la interrupción no sobresalte ni cause miedo. Del mismo modo, debe evitarse el castigo positivo.

Para evitar reforzar inadvertidamente los comportamientos repetitivos anormales, el propietario debe solicitar al gato que realice un comportamiento deseable antes de redirigirlo hacia una actividad alternativa (por ejemplo, comer o jugar).

Farmacoterapia conductual

Los medicamentos que aumentan la cantidad de serotonina cerebral, como la fluoxetina (0,5-1,5 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas, a largo plazo) y la clomipramina (0,25-1 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas; o 0,25-0,5 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas, a largo plazo), podrían ser beneficiosos. Si se suspenden la fluoxetina y la clomipramina, se recomienda una disminución gradual a lo largo de varias semanas, en lugar de una suspensión abrupta.

Hiperestesia en el gato

Es posible que la hiperestesia no sea un trastorno específico, sino más bien un signo de afecciones médicas o de problemas de comportamiento subyacentes. Lo más común es que la piel a lo largo de la zona lumbosacra se contraiga o se ondule. El gato puede acicalarse en exceso, sisear o morder en la espalda o el flanco, y mover intensamente la cola. Algunos gatos lloran, salen corriendo e incluso defecan.

Los episodios de hiperestesia surgen cuando el gato está muy excitado y pueden ser provocados por el contacto físico o estímulos externos.

Las causas médicas como dolor neuropático, afecciones dermatológicas, miopatías y convulsiones focales, también pueden presentarse con signos similares. Por lo tanto, un ensayo de respuesta terapéutica para el dolor neuropático, las convulsiones o el prurito debería formar parte del proceso diagnóstico.

Envejecimiento y disfunción cognitiva en el gato

El envejecimiento en el gato se asocia con cambios progresivos e irreversibles en los sistemas corporales que pueden afectar el comportamiento (consulte la tabla ). Los gatos jóvenes tienen problemas de comportamiento similares; sin embargo, la probabilidad de una afección fisiopatológica subyacente es más alta en gatos de mayor edad.

Para diagnosticar la causa de los signos conductuales en un gato geriátrico, el veterinario debe recopilar una anamnesis detallada y realizar un examen físico, una evaluación neurológica y pruebas diagnósticas para descartar posibles problemas médicos subyacentes.

Los signos conductuales pueden indicar muchas enfermedades, entre ellas las siguientes:

  • Enfermedades del SNC.

  • Enfermedades inflamatorias, metabólicas y endocrinas (p. ej., hipertensión, trastornos renales, hipertiroidismo, diabetes).

  • Deterioro sensorial.

  • Dolor (p. ej., artritis).

Una vez que se han excluido o tratado los problemas médicos, es posible que se requiera terapia conductual para abordar la disfunción cognitiva relacionada con el envejecimiento.

Las dificultades para abordar problemas de comportamiento en mascotas mayores pueden deberse a cualquiera de los siguientes factores:

  • Problemas médicos no resueltos.

  • Contraindicaciones de fármacos.

  • Efectos adversos de fármacos.

  • Deterioro de la función cognitiva.

Síndrome de disfunción cognitiva (SDC) en el gato.

Signos clínicos

Los gatos que envejecen pueden exhibir una disminución de la función cognitiva (memoria, aprendizaje, percepción, conciencia), que se manifiesta como uno o más de un grupo de signos clínicos a los que a veces se hace referencia con el acrónimo VISHDAAL:

  • V: vocalización

  • I: alteración de la interacción

  • S: cambios en el ciclo de sueño/vigilia

  • H: micción/defecación inapropiadas en hogar

  • D: desorientación

  • A: alteraciones en el nivel de actividad

  • A: ansiedad

  • L: déficits de aprendizaje y memoria

En múltiples estudios, el signo conductual reportado con más frecuencia en gatos de edad avanzada es el aumento de la vocalización.

Prevalencia

Muchos propietarios no informan de los signos de comportamiento en gatos mayores, tal vez porque parecen poco importantes o intratables.

El SDC se describe con menos frecuencia en gatos que en perros. Sin embargo, en un estudio, aproximadamente el 35 % de los gatos mayores de 11 años mostraron al menos un signo de SDC, y el 50 % de los gatos mayores de 15 años mostraron dos o más signos (5). Por lo tanto, cuando surjan los signos de SDC, los propietarios deben estar informados de la importancia de informar a sus veterinarios, quienes deben adoptar un enfoque proactivo al preguntar a los propietarios sobre el comportamiento de sus gatos en cada visita.

La detección temprana del SDC ofrece la mejor oportunidad para disminuir los signos y ralentizar el deterioro de la función cognitiva.

Patología

El SDC en el gato es similar a las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer en humanos, tanto en signos clínicos como en cambios patológicos cerebrales. Algunos cambios en el tejido cerebral incluyen acumulación de β-amiloide y vulnerabilidad al daño oxidativo.

Al igual que con los humanos, algunos gatos muestran un deterioro clínico mínimo o nulo con la edad, mientras que otros desarrollan diversos grados de déficit.

Tratamiento

MANEJO AMBIENTAL

Se deben satisfacer las necesidades conductuales de los gatos con SDC (por ejemplo, los pilares de un entorno felino saludable) (1). El SDC es más frecuente en gatos mayores, que a menudo tienen una movilidad disminuida. Por lo tanto, es posible que sea necesario realizar ajustes en los recursos básicos del gato para facilitar el acceso a ellos y satisfacer sus necesidades de comportamiento.

El enriquecimiento ambiental y la estimulación mental son primordiales para prevenir y tratar el SDC en el gato. Se debe fomentar la estimulación mental y física a través de juegos interactivos y juguetes dispensadores de alimentos.

MODIFICACIÓN CONDUCTUAL

Aunque es posible que los propietarios deban ser más pacientes con los gatos con SDC, pueden usar el entrenamiento, basado en refuerzos, para concentrarse en recompensar los comportamientos deseables y proporcionar estimulación mental a estos gatos. Dependiendo del signo clínico en la presentación, la sustitución de la respuesta (entrenamiento de un comportamiento deseable alternativo) puede ser una estrategia útil. Deben evitarse los castigos positivos.

FARMACOTERAPIA CONDUCTUAL

Los medicamentos, las dietas y los suplementos también pueden mejorar los signos del SDC o retrasar su progresión. Aunque no existen fármacos ni dietas autorizadas para tratar el SDC en el gato, se han utilizado la selegilina y la propentofilina de forma extraoficial.

La selegilina (0,25-1 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas, por la mañana, a largo plazo) es un inhibidor de la monoaminooxidasa B que puede reducir los signos del SDC al aumentar la dopamina y otras catecolaminas en la corteza y el hipocampo, así como al disminuir la carga de radicales libres.

La propentofilina (5-12,5 mg/gato, por vía oral, cada 24 horas, a largo plazo) es un derivado de la metilxantina que puede aumentar el flujo sanguíneo e inhibir la agregación plaquetaria y la formación de trombos. Sin embargo, su uso en gatos es extraoficial, y existe muy poca evidencia clínica o experimental que respalde su empleo.

También se ha demostrado que una serie de productos naturales, incluidas formulaciones dietéticas y suplementos, disminuyen los signos del SDC y potencialmente ralentizan el deterioro cognitivo.

La S-adenosilmetionina y una dieta comercial que contenga antioxidantes, arginina, vitaminas B y aceite de pescado han mejorado el aprendizaje y la memoria en gatos geriátricos. También se han desarrollado suplementos cognitivos para gatos que contienen antioxidantes, vitaminas y fosfatidilserina. La α-casozepina parece funcionar de manera similar al neurotransmisor GABA que inhibe la comunicación entre neuronas, y puede tener un efecto calmante en el gato.

Conceptos clave

  • La gestión del entorno es una parte clave del tratamiento de los problemas de comportamiento en el gato.

  • El tratamiento médico de los problemas de conducta puede incluir medicamentos de inicio rápido o de inicio lento.

  • En los casos de micción/defecación inapropiadas en el hogar, se debe identificar y abordar la causa por la cual el gato evita el arenero.

  • En el caso de la agresión y la ansiedad, es clave identificar los desencadenantes subyacentes.

  • Se deben descartar los problemas médicos subyacentes, antes de concluir que un problema es conductual.

Para más información

Referencias

  1. Ellis SLH, Rodan I, Carney HC, et al. AAFP and ISFM feline environmental needs guidelines. J Feline Med Surg. 2013;15(3):219-230. doi:10.1177/1098612X13477537

  2. Hughes D, Moreau RE, Overall KL, Van Winkle TJ. Acute hepatic necrosis and liver failure associated with benzodiazepine therapy in six cats, 1986–1995. J Vet Emerg Crit Care (San Antonio). 1996;6(1):13-20. doi:10.1111/j.1476-4431.1996.tb00030.x

  3. Center SA, Elston TH, Rowland PH, et al. Fulminant hepatic failure associated with oral administration of diazepam in 11 cats. J Am Vet Med Assoc. 1996;209(3):618-625. doi:10.2460/javma.1996.209.03.618

  4. Park FM. Successful treatment of hepatic failure secondary to diazepam administration in a cat. J Feline Med Surg. 2012;14(2):158-160. doi:10.1177/1098612X11432238

  5. Moffat KS, Landsberg GM. An investigation of the prevalence of clinical signs of cognitive dysfunction syndrome (CDS) in cats [abstract]. J Am Anim Hosp Assoc. 2003;39:512.