La artritis neoplásica es la inflamación de las articulaciones y el daño estructural causado por una neoplasia primaria o metastásica que afecta a las estructuras articulares o periarticulares. Aunque es poco frecuente en perros y gatos, la artritis neoplásica debe considerarse en casos de hinchazón articular crónica, dolor ocojera que no responde al tratamiento, especialmente en animales mayores.
Aunque los tumores sinoviales son relativamente poco comunes en los perros, existen varios tipos distintos, como el sarcoma de células sinoviales, el sarcoma histiocítico, el mixoma sinovial y otros sarcomas indiferenciados. Es fundamental señalar que la literatura veterinaria moderna desaconseja el uso del término amplio «sarcoma de células sinoviales» y se inclina por la clasificación precisa de estas lesiones como sarcomas histiocíticos sinoviales o mixosarcomas sinoviales. Estos tumores suelen afectar a perros mayores de razas grandes.
Los signos clínicos de la artritis neoplásica incluyen cojera, hinchazón articular o una masa periarticular, que a menudo se asemeja a la poliartritis mediada por el sistema inmunitario o la enfermedad articular degenerativa (DJD).
Debido a la apariencia clínica e histológica similar de estos diversos tumores, las pruebas inmunohistoquímicas (IHC), en particular la búsqueda de marcadores como la citoqueratina para el sarcoma de células sinoviales y el CD18 para el sarcoma histiocítico, son cruciales para un diagnóstico preciso. Sin pruebas de IHC, los tipos de tumores a menudo se clasifican erróneamente.
En la actualidad, las pruebas de citoqueratina en medicina veterinaria se consideran innecesarias para el diagnóstico y la evaluación pronóstica de los tumores que se cree que son de origen sinovial, ya que carecen de especificidad diagnóstica y tienen una relevancia clínica limitada. Se ha hecho hincapié en la clasificación precisa mediante el CD18 y la morfología.
En los gatos, la artritis neoplásica es aún más rara que en los perros. Las posibles causas neoplásicas de la enfermedad articular en gatos incluyen sarcoma sinovial, sarcoma histiocítico y linfoma.
El sarcoma de células sinoviales, que alguna vez fue un diagnóstico amplio, se ha definido con mayor precisión. Este tumor surge de las células mesenquimatosas por fuera de la membrana sinovial. Los sarcomas de células sinoviales se presentan en perros mayores, con mayor frecuencia en machos, y algunas razas (p. ej., el flat-coated retriever y el golden retriever) pueden estar sobrerrepresentadas.
Los signos clínicos del sarcoma de células sinoviales en perros y gatos incluyen cojera e hinchazón articular.
La radiografía revela hinchazón de los tejidos blandos, lisis ósea y reacción perióstica (consulte la ). El análisis del líquido sinovial podría revelar hemorragia, celularidad alta o células neoplásicas.
Proyección radiográfica craneocaudal del antebrazo, de un perro con sarcoma de células sinoviales. Obsérvese la destrucción completa de los huesos y tejidos blandos de la articulación tarsiana derecha.
Cortesía del Dr. Ronald Green.
Este tipo de tumor tiene una tasa metastásica del 8–32 % en el momento del diagnóstico, y los ganglios linfáticos regionales y los pulmones son los sitios metastásicos más comunes (1).
El pronóstico en los casos de sarcoma de células sinoviales en perros varía. Un estudio informó un tiempo medio de supervivencia de, aproximadamente, 32 meses, en particular cuando se trató con amputación y, en algunos casos, quimioterapia. El tiempo medio de supervivencia es de, aproximadamente, 93 días sin tratamiento y de 455 días a 17 meses en general (2, 3).
El sarcoma de células sinoviales es poco común en los gatos.
Por el contrario, el sarcoma histiocítico, que se ha descubierto que es más común de lo que se pensaba, especialmente en rottweilers y en perros con inflamación crónica de la articulación de la babilla, tiene un pronóstico mucho más desfavorable. Los perros afectados tienen una supervivencia media de 5,3 meses, con una alta tasa de metástasis en pulmones, ganglios linfáticos e hígado (3).
El mixosarcoma sinovial representó aproximadamente el 17 % de los casos en un estudio retrospectivo, y los dóberman pinschers estuvieron sobrerrepresentados. Estos tumores tuvieron un desenlace más favorable, con tiempos medios de supervivencia >30 meses (3). Algunos perros fueron tratados con éxito mediante escisión local; sin embargo, la amputación sigue siendo el tratamiento habitual para la mayoría de los tumores sinoviales cuando no hay metástasis.
El diagnóstico definitivo de artritis neoplásica en perros y gatos requiere evidencia, mediante biopsia y examen histológico, de un tumor de tejidos blandos. La prueba de IHC es esencial para un diagnóstico preciso del tipo de tumor. Se recomienda la estadificación (mediante radiografía torácica/tomografía computarizada, ecografía abdominal y evaluación de ganglios linfáticos) y la toma de imágenes avanzada, para la planificación quirúrgica, a fin de determinar el tratamiento y el pronóstico más adecuados.
Aunque la amputación es la base del tratamiento para la mayoría de los tumores sinoviales, la supervivencia y el riesgo de metástasis varían sustancialmente según el tipo de tumor, lo que subraya la importancia de distinguir entre los tipos. También se podría recomendar la quimioterapia, especialmente en tumores con alta capacidad metastásica.
Está surgiendo nueva información sobre el uso incorrecto del término «sarcoma de células sinoviales» (SCS) y el uso de inmunohistoquímica de citoqueratina para determinar su ubicación. El uso original del término «sarcoma de células sinoviales» en perros se basó en un tumor humano, el sarcoma sinovial humano. Sin embargo, se sabe que el tumor humano no es de verdadero origen sinoviocítico, sino más bien un sarcoma con características epiteliales (de ahí la positividad para citoqueratina).
En los perros, los tumores que antes se clasificaban como SCS en función de la expresión de citoqueratina ahora se reconocen como un grupo de tumores que simplemente tienen diferenciación epitelial (o positividad de la citoqueratina), pero que no necesariamente surgen del revestimiento sinovial. La presencia de positividad de la citoqueratina no afecta en gran medida el pronóstico o el tiempo de supervivencia del paciente. Por lo tanto, las pruebas no son clínicamente útiles para predecir el desenlace clínico del paciente.
En la actualidad, el objetivo es identificar con precisión los tumores que tienen un verdadero origen sinovial, es decir, los sarcomas histiocíticos sinoviales (SHS) y los mixosarcomas sinoviales (SM), que presentan comportamientos biológicos distintos y requieren marcadores diagnósticos diferentes: Los SHS se confirman con marcadores histiocíticos como CD18. El diagnóstico de los SM se basa en su patrón histológico mixoide característico (3).
Conceptos clave
Los signos clínicos de la artritis neoplásica pueden ser similares a los de la poliartritis mediada de origen inmunitario (IMPA) o la osteoartritis (OA), como cojera, hinchazón articular o una masa periarticular.
La radiografía y el análisis del líquido sinovial son pruebas diagnósticas de valor.
El tratamiento generalmente implica la amputación quirúrgica de la extremidad afectada.
Para más información
Joint Tumors. Veterinary Society of Surgical Oncology.
PetMD Editorial. Joint cancer (synovial sarcoma) in cats. PetMD. 2010.
Consulte también el contenido para propietarios de mascotas sobre la artritis neoplásica en perros y gatos.
Referencias
Lipton JM, Forrest LJ. Soft tissue sarcomas. In: Withrow SJ, Vail DM, Page RL, ed. Withrow & MacEwen’s Small Animal Clinical Oncology. 6th ed. Elsevier; 2020:356-380.
Vail DM, Powers BE, Getzy DM, et al. Evaluation of prognostic factors for dogs with synovial sarcoma: 36 cases (1986–1991). J Am Vet Med Assoc. 1994;205(9):1300-1307. doi:10.2460/javma.1994.205.09.1300
Craig LE, Julian ME, Ferracone JD. The diagnosis and prognosis of synovial tumors in dogs: 35 cases. Vet Pathol. 2002;39(1):66-73. doi:10.1354/vp.39-1-66
Craig LE. Sarcomas of synovial origin in dogs: an updated review. Vet Pathol. 2025;62(1):13-19. doi:10.1177/03009858241265005


