VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Displasia de cadera en perros

Revisión completa: dic 2025 PorPilar Lafuente, DVM, PhD, DACVS-SA, DECVS, DACVSMR, Universidad Catolica de Valencia
Última actualización: dic 2025
v3286266_es

La displasia de cadera es un desarrollo anormal multifactorial de la articulación coxofemoral en perros que se caracteriza por laxitud articular y posterior enfermedad articular degenerativa (DJD) y osteoartritis (OA). Es más frecuente en perros de razas grandes; sin embargo, también puede afectar a perros y gatos de razas pequeñas. El crecimiento excesivo y rápido, el ejercicio, la nutrición y los factores hereditarios influyen en la aparición de la displasia de cadera.

La base fisiopatológica de la displasia de cadera es una disparidad entre la masa muscular de la articulación de la cadera y el rápido desarrollo óseo. Como resultado de esta disparidad, se desarrolla laxitud o inestabilidad de la articulación coxofemoral y, posteriormente, se producen cambios articulares degenerativos, como esclerosis ósea acetabular, osteofitosis, engrosamiento del cuello del fémur, fibrosis de la cápsula articular y subluxación o luxación de la cabeza del fémur (consulte la ).

Los signos clínicos de la displasia de cadera varían y no siempre se correlacionan con anomalías radiográficas. La cojera puede ser leve, moderada o grave y es más pronunciada después del ejercicio o, una vez que se ha desarrollado la OA, poco después del descanso. A veces es evidente un patrón de marcha en salto de conejo. Puede haber laxitud articular (signo de Ortolani), disminución del rango de movimiento, crepitación y dolor durante la extensión y flexión completas.

La radiografía es útil para delinear la extensión de la artritis en la displasia de cadera y para planificar tratamientos médicos y quirúrgicos. Las proyecciones ventrodorsales estándar de animales sedados o anestesiados pueden ser calificadas por la Fundación Ortopédica para Animales (Orthopedic Foundation for Animals). A veces, sin embargo, la laxitud o la subluxación pueden no ser visibles, ya que las fibras de colágeno en la cápsula articular se tensan durante la extensión de la extremidad.

Se puede realizar una radiografía de esfuerzo y medir la laxitud articular, a través del método PennHIP (1), para determinar el riesgo de desarrollar displasia de cadera y OA en el futuro.

Algunos cirujanos utilizan una proyección del borde acetabular dorsal para evaluar el acetábulo antes de la cirugía reconstructiva de la displasia de cadera. Se han propuesto proyecciones ventrodorsal y dorsoventral modificadas como un intento de simular la postura natural de los perros en estación. Las revisiones de los programas de detección radiográfica en los EE. UU. y en otros lugares no han logrado identificar un método de referencia. Un cambio en la evaluación hacia el cribado del genoma podría arrojar resultados más prometedores en el futuro.

La displasia de cadera se puede tratar tanto de forma médica como quirúrgica. Los casos leves o los candidatos no quirúrgicos (debido a limitaciones de salud o del propietario) se benefician de la disminución de peso, la modificación de la actividad y la restricción del ejercicio en superficies duras, la fisioterapia controlada (hidroterapia, terapia con láser, etc.) para fortalecer y mantener el tono muscular y el rango de movimiento articular, y los AINE.

Se ha informado que los nutracéuticos que contienen ácidos grasos omega-3 son beneficiosos en perros con OA. Otras terapias, como la acupuntura, el aceite de CBD (cannabidiol) o la medicina regenerativa, también pueden ser útiles en algunos pacientes.

Los tratamientos quirúrgicos para la displasia de cadera incluyen los siguientes procedimientos:

  • miotenectomía pectínea para disminuir el dolor;

  • osteotomía pélvica triple o doble (TPO, DPO; triple or double pelvic osteotomy) para mejorar la cobertura de la cabeza del fémur;

  • sinfisiodesis púbica juvenil (JPS, juvenile pubic symphysiodesis) para prevenir la subluxación;

  • denervación de la cápsula articular para disminuir el dolor;

  • refuerzo del acetábulo dorsal para disminuir la subluxación;

  • escisión de la cabeza y el cuello del fémur (FHNE) para disminuir el dolor;

  • reemplazo total de cadera para una restauración óptima de las funciones articulares y de las extremidades.

Además, la osteotomía correctiva femoral puede disminuir la subluxación de la cabeza del fémur; sin embargo, la artritis degenerativa podría persistir.

El pronóstico en los casos de displasia de cadera es muy variable y depende de la salud general y del entorno del animal afectado. Habitualmente, si la intervención quirúrgica está indicada y se realiza correctamente, resulta beneficiosa. Los animales afectados, que no se someten a cirugía, pueden requerir un tratamiento multimodal a largo plazo para el dolor crónico secundario a la OA, así como cambios en el estilo de vida, para vivir cómodamente.

La mayoría de los perros con displasia de cadera no necesitan cirugía; sin embargo, el tratamiento quirúrgico beneficia a los perros gravemente afectados y a los perros que no responden al tratamiento conservador. La TPO, la DPO y la JPS deben realizarse en etapas tempranas en perros en crecimiento, antes de que se desarrollen cambios degenerativos.

Conceptos clave

  • La displasia de cadera es un trastorno del desarrollo que provoca laxitud articular y osteoartritis secundaria, sobre todo en perros de razas grandes.

  • Los signos clínicos varían de cojera leve a grave, a menudo después del ejercicio, y pueden incluir dolor, disminución del rango de movimiento y una marcha de salto de conejo.

  • El diagnóstico incluye radiografía, incluida la radiografía de esfuerzo y proyecciones especiales para planificar la intervención quirúrgica.

  • El manejo puede ser médico (control de peso, AINE, fisioterapia, nutracéuticos) o quirúrgico.

Para más información

Referencias

  1. Smith GK, Biery DN, Gregor TP. New concepts of coxofemoral joint stability and the development of a clinical stress-radiographic method for quantitating hip joint laxity in the dog. J Am Vet Med Assoc. 1990;196(1):59-70. doi:10.2460/javma.1990.196.01.59

ES_MSD_Mobile_Vet_326iOS ANDROID
ES_MSD_Mobile_Vet_326iOS ANDROID
ES_MSD_Mobile_QR_Vet_326iOS ANDROID