Los defectos congénitos del SNC están, por definición, presentes al nacer. Algunos defectos congénitos son hereditarios; otros son causados por factores ambientales (por ejemplo, plantas tóxicas, deficiencias nutricionales, infecciones virales). Para muchos de estos defectos, la causa es desconocida.
En animales nacidos con un sistema nervioso bien desarrollado, los signos clínicos de un trastorno neurológico congénito pueden ser reconocibles al nacer. Los gatitos y los cachorros nacen con un sistema nervioso menos desarrollado y, en esas especies, los signos neurológicos pueden no ser evidentes hasta que el animal afectado comienza a caminar.
En algunas enfermedades neurológicas hereditarias (por ejemplo, síndrome de malformación occipital caudal,siringomielia, lipofuscinosis ceroidea neuronal), los signos clínicos del trastorno no son evidentes hasta que el animal es adulto, aunque el defecto haya estado presente desde el nacimiento.
Las lesiones congénitas pueden clasificarse según la región primaria del sistema nervioso central afectada:
Los trastornos prosencefálicos (cerebro y tálamo) producen sobre todo signos clínicos como alteraciones visuales, cambios en el estado mental o comportamiento, movimientos o posturas anormales y convulsiones.
Los trastornos cerebelosos suelen producir temblores intencionales, postura base amplia e incoordinación (dismetría) en la cabeza, el tronco y las extremidades.
Los trastornos del tronco encefálico pueden causar disfunción de nervios craneales, trastornos posturales o disfunción vestibular. En algunos casos, los trastornos del tronco encefálico también provocan debilidad y alteraciones propioceptivas de la marcha, y los animales más gravemente afectados presentan alteraciones del estado de conciencia.
Los trastornos de la médula espinal no afectan la función cerebral normal ni la coordinación de los movimientos de la cabeza, pero pueden causar debilidad, disfunción motora o déficits propioceptivos de las extremidades, incluida la dismetría o la reducción del posicionamiento propioceptivo en más de una extremidad. (Consulte también Enfermedades de la columna vertebral y la médula espinal).
Los trastornos neuromusculares incluyen enfermedades de los nervios periféricos, la unión neuromuscular o los músculos. Los trastornos de estos sistemas pueden causar signos de debilidad y ataxia similares a los de las enfermedades de la médula espinal. Además, suelen provocar una alteración de los reflejos y de la percepción del dolor o una considerable atrofia muscular. En algunos casos, estos déficits tiene un carácter marcadamente episódico.
Los trastornos generalizados dan lugar a una combinación de signos procedentes de más de una de estas categorías de déficits neurológicos.
Ver también Anomalías congénitas y hereditarias del sistema nervioso en grandes animales.
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