Consulte también Enfermedades de la columna vertebral y la médula espinal.
Trastornos hereditarios de la médula espinal en perros
Atrofia muscular espinal en perros
La atrofia muscular espinal es un trastorno hereditario de la neurona motora inferior (NMI) de los spaniel de Bretaña, que puede tener una aparición a una edad temprana (1 mes), intermedia (4-6 mes) o tardía (>1 año). El rottweiler también puede desarrollar una forma temprana de atrofia muscular espinal denominada enfermedad de la neurona motora.
Los cachorros de perro lapón sueco se ven afectados entre las 5 y las 7 semanas; la parálisis de Stockard (que ocurre en los gran daneses cruzados con sabuesos o san bernardos) tiene un inicio entre las 11 y las 14 semanas, y los pointers ingleses se ven afectados aproximadamente a los 5 meses de edad. La enfermedad de la NMI también ocurre en cachorros de otras razas, incluidos los doberman pinschers y los griffon vendeen de Briquet; en los pastores alemanes se da una forma focal que afecta a las extremidades torácicas.
La paraparesia o tetraparesia acompañada de atrofia muscular neurogénica, constituye el principal signo clínico de la atrofia muscular espinal en los perros. La forma grave y generalizada de la enfermedad de la NMI en la atrofia muscular espinal se asemeja mucho a los signos de la neuropatía periférica. La pérdida de neuronas motoras en la médula espinal es la manifestación más llamativa en la necropsia.
No existe tratamiento.
Desmielinización de caniches miniatura
Se cree que la desmielinización de los caniches miniatura es un trastorno hereditario que afecta principalmente a la médula espinal. Esta enfermedad poco frecuente provoca una paraparesia a la edad de 2–4 meses que evoluciona rápidamente a tetraplejia.
No existe tratamiento.
Ataxia hereditaria en perros
Se ha reportado ataxia hereditaria en varias razas de perros, incluidos el parson russell, el jack russell y el fox terrier de pelo liso. Existen varias formas de esta enfermedad. Por lo general, la enfermedad que afecta a estas razas es la ataxia espinocerebelosa.
En una forma de ataxia en el parson russell, el jack russell y el fox terrier de pelo liso, se ha identificado una mutación autosómica recesiva en el gen KCNJ10. También se ha identificado una mutación en el gen CAPN1 en algunos perros; sin embargo, esta podría ser una variante rara.
Los signos clínicos predominantes de la ataxia son cerebelosos (ataxia cerebelosa, temblor intencional, hipermetria).
Algunas formas de ataxia incluyen mioquimia (en la que los músculos parecen mostrar movimientos similares a los de un gusano), convulsiones o ambos.
Los signos clínicos comienzan a aparecer aproximadamente entre los 2 y los 6 meses de edad, pero algunas formas de la enfermedad tienen un inicio más tardío, aproximadamente entre los 6 y los 12 meses de edad.
La evaluación histológica en la necropsia muestra desmielinización de la médula espinal.
La ataxia es progresiva; en algunos casos, sin embargo, los signos clínicos se estabilizan pero no retroceden, y algunos animales afectados pueden llevar una vida relativamente normal, a pesar de los movimientos anormales.
Mielopatía del lebrel afgano
La mielopatía del lebrel afgano es un trastorno hereditario que causa tanto desmielinización como necrosis de la médula espinal. La paraparesia se desarrolla durante el primer año de vida y progresa a paraplejia en 1 semana. Las extremidades torácicas se ven implicadas en las siguientes 1-2 semanas.
Se da una afección similar en los ejemplares jóvenes de la raza Kooikerhondje (perros de caza de los Países Bajos) de ambos sexos, cuyos síntomas comienzan a manifestarse entre los 3 y los 12 meses de edad.
El pronóstico es malo en ambas razas.
Leucoencefalomielopatía del rottweiler
La leucoencefalomielopatía del rottweiler tiene un inicio más tardío que la distrofia neuraxonal, generalmente entre los 2 y los 3 años de edad. Se sugiere una base similar para los dos trastornos porque los animales ocasionalmente muestran características histopatológicas de ambas afecciones (se ha informado de coocurrencia tanto en rottweilers como en chihuahuas). Una prueba genética está disponible a través del Laboratorio de Genética Veterinaria de UC Davis.
En la leucoencefalomielopatía no se observa temblor cefálico y la propiocepción presenta un retraso. Los principales hallazgos en la necropsia son áreas simétricas bilaterales de desmielinización de la médula espinal.
Depósito de fosfato de calcio en el gran danés
El depósito de fosfato cálcico en el gran danés causa mineralización de tejidos blandos y deformación ósea con un desplazamiento dorsal de C7. La mielopatía compresiva resultante ocurre en cachorros de 1–2 meses de edad.
Esta afección es distinta de la espondilomielopatía cervical caudal.
Mielopatía degenerativa en perros
La mielopatía degenerativa es una mielopatía indolora y lentamente progresiva que ocurre con frecuencia en perros.
Se ha identificado una mutación (SOD1) que se asocia con un mayor riesgo de desarrollar mielopatía degenerativa, y se dispone de una prueba genética para identificar a los perros con mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. El aumento de las concentraciones de un microARN (miR26b) que regula los genes asociados con SOD1 se ha asociado con la progresión de la enfermedad.
Los signos clínicos suelen coincidir con una localización toracolumbar de la médula espinal con paresia de las extremidades pélvicas y ataxia; sin embargo, la radiculopatía puede causar signos de NMI en las extremidades pélvicas, y la progresión puede finalmente provocar la afectación de las extremidades torácicas.
Los cambios histopatológicos de la mielopatía degenerativa incluyen axonopatía no inflamatoria y mielinopatía.
Los pastores alemanes, los corgis galeses de Pembroke, los boxers, los ridgebacks rodesianos y los retrievers de la bahía de Chesapeake tienen predisposición; muchas otras razas también pueden verse afectadas.
No existe tratamiento para la mielopatía degenerativa. La fisioterapia retrasa la progresión de los signos clínicos.
Axonopatía progresiva en perros boxer
La axonopatía progresiva de los boxers es un trastorno autosómico recesivo que causa hiporreflexia patelar, dismetría grave, pérdida de la propiocepción y paresia espástica a la edad de 1–7 meses. Los esferoides axonales están muy extendidos tanto en el sistema nervioso central como en el periférico en la necropsia.
Aunque esta afección provoca la pérdida del reflejo patelar, en general los signos clínicos son más sugestivos de enfermedad de la médula espinal que de neuropatía periférica.
No hay tratamiento; sin embargo, los perros afectados pueden llevar una vida relativamente cómoda durante un tiempo considerable.
Meningitis aséptica asociada a la raza en perros
Se ha notificado meningitis aséptica asociada a la raza (meningitis-arteritis sensible a los esteroides) en beagles, boyeros de Berna, boxers y bracos alemanes de pelo corto, y esporádicamente en otras razas de perros.
Los principales signos clínicos son dolor de cuello, fiebre y pleocitosis dramática en el LCR de perros jóvenes.
El pronóstico para los perros con meningitis aséptica es de reservado a favorable, sobre todo en los perros con enfermedad aguda tratados de forma precoz con dosis inmunosupresoras de corticosteroides, cuya dosis se reduce de forma gradual durante 6–8 meses. Una reducción rápida de la dosis puede provocar una recaída.
Deben descartarse causas infecciosas de meningitis.
Espondilomielopatía cervical caudal en perros
La espondilomielopatía cervical caudal (síndrome de wobbler) podría tener una base hereditaria en los borzois (con aparición a la edad de 5–8 años) y en los basset hounds (<8 meses), así como probablemente en doberman pinschers (≥2 años) y gran danés (<2 años). Muchas razas pueden verse afectadas.
Los déficits neurológicos en este trastorno van desde la ataxia leve de las extremidades pélvicas hasta la tetraplejia. Los perros afectados a menudo mantienen el cuello flexionado ventralmente y puede haber dolor cervical caudal.
Se han reconocido dos formas de espondilomielopatía cervical caudal: una forma asociada al disco (edad de inicio más avanzada) y una forma asociada a las facetas articulares (edad de inicio más temprana, a menudo en razas gigantes).
Las radiografías de la columna vertebral pueden mostrar desalineación o remodelación de las vértebras, estrechamiento de uno o más espacios del disco o espondilosis deformante. La TC, la mielografía o la resonancia magnética suelen revelar una estenosis marcada en el orificio craneal o a nivel de las facetas de las vértebras cervicales medias o cervicales caudales (véase ).
Mielograma de un doberman pinscher de 6 años con la forma asociada al disco de la espondilomielopatía (síndrome de wobbler). Obsérvese la inclinación (desviación dorsal) del aspecto craneodorsal del cuerpo de C6 en relación con la porción caudal de C5 (flecha). Se puede visualizar el contraste en el espacio subaracnoideo en la parte craneal de la médula espinal cervical, y este se interrumpe en la región caudal al espacio discal intervertebral C5-6.
Cortesía del Dr. Ronald Green.
Se han desarrollado varias técnicas quirúrgicas, como la estabilización, la descompresión y el reemplazo de discos, para tratar la espondilomielopatía cervical caudal en perros.
Esta condición es distinta del depósito de fosfato de calcio en el gran danés.
Divertículos aracnoideos en perros
Los divertículos aracnoideos (quistes aracnoideos, pseudoquistes aracnoideos, quistes meníngeos, quistes leptomeníngeos, quistes subaracnoideos) causan acumulaciones de LCR y mielopatía focal en perros jóvenes. Se desconoce la causa, pero algunos divertículos podrían tener un origen congénito.
Los signos clínicos consisten en ataxia progresiva y debilidad.
El diagnóstico se basa en la mielografía y/o la resonancia magnética.
El pronóstico para los perros con divertículos aracnoideos podría ser favorable después de la escisión quirúrgica; sin embargo, es posible que se produzca una recidiva.
Trastornos congénitos de la médula espinal en perros y gatos
Malformaciones vertebrales congénitas en perros
Las malformaciones vertebrales congénitas en los perros incluyen hemivértebras (vértebras acortadas o deformes), vértebras en bloque (fusionadas) y vértebras en mariposa (con hendidura sagital). Las hemivértebras (ver ) son más comunes en las razas de perros de cola enroscada y son hereditarias en los pointer alemanes de pelo corto.
Radiografía lateral que muestra una hemivértebra T6 en un perro, con cifosis resultante.
Cortesía de la Dra. Rebecca Packer.
Los estudios sugieren que aproximadamente el 80 % de los pugs, bulldogs franceses y bulldogs ingleses neurológicamente normales presentan malformaciones vertebrales (1). La probabilidad de que estas malformaciones sean clínicamente importantes es mayor en los pugs que en los bulldogs franceses.
La cirugía descompresiva puede ser exitosa para tratar las malformaciones vertebrales; a menudo, sin embargo, la cirugía debe combinarse con la estabilización de la columna vertebral.
Hipoplasia articular caudal en perros
La hipoplasia articular caudal se reporta en pugs, bulldogs franceses y bulldogs ingleses y puede causar inestabilidad de la columna vertebral.
La estabilización quirúrgica podría ser beneficiosa; sin embargo, a menudo varias vértebras se ven afectadas.
Exostosis cartilaginosa múltiple en perros
La exostosis cartilaginosa múltiple, que ocurre con mayor frecuencia en los perros pastores alemanes, es una proliferación benigna de cartílago o hueso que puede afectar las costillas, los huesos largos o las vértebras. Podría tener una base familiar.
El tratamiento consiste en la extirpación quirúrgica; sin embargo, es común la recidiva o la aparición en otros sitios.
Las vértebras transicionales suelen asociarse clínicamente a estenosis lumbosacra. Por lo general, es necesario recurrir a la mielografía o a técnicas especializadas de diagnóstico por imágenes (p. ej., TAC, RM) para confirmar la compresión de la médula espinal en estas afecciones congénitas (consulte la ).
Imagen de TC transversal de un cachorro de pastor alemán con exostosis de la apófisis articular T2-T3 derecha (flecha).
Cortesía de la Dra. Rebecca Packer.
Subluxación atlantoaxial en perros
La subluxación atlantoaxial (inestabilidad o aumento de la movilidad entre el atlas, o primera vértebra cervical [C1] y el axis, o segunda vértebra cervical [C2]) ocurre más comúnmente como un trastorno congénito en razas jóvenes de perros toy o miniatura y ocasionalmente como un trastorno congénito en varias razas grandes, incluidos los rottweilers y los dóberman pinschers.
Los signos suelen desarrollarse durante los primeros años de vida y consisten en dolor cervical de inicio agudo o lentamente progresivo y marcha anormal, desde ataxia hasta tetraplejia.
La confirmación radiográfica de la subluxación atlantoaxial (ver ) debe ir seguida de la estabilización mediante fijación ventral.
El pronóstico es reservado.
Radiografía lateral del cráneo y la columna cervical en un perro con subluxación atlantoaxial. Obsérvese la ausencia de guarniciones aplásicas (flecha verde) y el desplazamiento dorsal caudal de C2 en comparación con C1 (flecha púrpura), con un mayor ángulo entre la apófisis espinosa dorsal de C2 y la lámina dorsal de C1.
Cortesía de la Dra. Génesis López Bonilla.
Siringomielia en perros
La siringomielia es el desarrollo de una o más cavidades llenas de líquido dentro de la médula espinal. La hidromielia es la acumulación de líquido dentro de un canal central dilatado de la médula espinal. Puede ser difícil diferenciar entre siringomielia e hidromielia, por lo que a menudo se utiliza el término siringohidromielia.
La siringohidromielia causa ataxia progresiva y paresia; la escoliosis y el dolor espinal son posibles.
Las causas de la siringohidromielia incluyen traumatismos, neoplasias, afecciones inflamatorias y malformaciones del desarrollo (p. ej., espina bífida). La causa más común en los perros es el síndrome de malformación occipital caudal.
Disrafismo espinal en perros
El disrafismo espinal (también conocido como mielodisplasia) incluye anomalías de la piel, las vértebras y la médula espinal que son secundarias al cierre defectuoso del tubo neural. Generalmente, este término se utiliza para referirse a los tejidos nerviosos, más que a las vértebras. Cuando se producen malformaciones vertebrales, la afección generalmente se conoce como espina bífida. El disrafismo espinal es hereditario en los weimaraners; también se producen malformaciones similares en otras razas de perros.
Los déficits neurológicos del disrafismo espinal son evidentes a la edad de 4–6 semanas e incluyen paraparesia y una marcha simétrica de salto de conejo en las extremidades pélvicas. Existe un reflejo flexor bilateral: al pellizcar una pata se provoca la flexión de ambas extremidades pélvicas. Puede haber escoliosis o remolinos de pelo anormales en la cara dorsal del cuello.
El diagnóstico del disrafismo espinal se basa en los signos clínicos y en técnicas de diagnóstico por imágenes como la mielografía o la resonancia magnética.
No hay tratamiento, sin embargo, los déficits neurológicos no suelen progresar.
Espina bífida en perros y gatos
La espina bífida es un defecto de fusión del arco vertebral; afecta tanto a perros como a gatos. En ocasiones, solo se ven afectados los huesos, sin que se presenten signos clínicos (llamada espina bífida oculta); si la médula espinal también está afectada, se denomina espina bífida manifesta. El meningomielocele puede presentarse junto con la espina bífida, al igual que el síndrome de la médula anclada.
Los signos clínicos más probables de espina bífida en perros son signos de NMI en las extremidades pélvicas e incontinencia urinaria o fecal.
El pronóstico en animales con déficits neurológicos considerables es malo.
Las razas caninas de cola enroscada son las más afectadas.
La espina bífida puede acompañar a la disgenesia sacrocaudal (ver ). En los gatos manx, la disgenesia sacrocaudal se hereda como un rasgo autosómico dominante.
(A) Postura típica y falta de cola en un cachorro con disgenesia sacrocaudal. (B) La radiografía lateral asociada muestra que el sacro y las vértebras coxígeas no se han formado. En consecuencia, los nervios espinales caudales tampoco se han formado. También hay un meningocele.
Cortesía de la Dra. Rebecca Packer.
Síndrome de médula anclada en perros
Se ha identificado el síndrome de médula anclada en perros en ausencia de otra malformación congénita, como la espina bífida. Se produce porque se forma un filum terminale tenso (una banda fibrosa de tejido conectivo que se extiende desde el extremo caudal de la médula espinal hasta el coxis), lo que impide el movimiento normal de la médula espinal.
El diagnóstico se basa en la resonancia magnética dinámica.
El síndrome de la médula anclada no se diagnostica lo suficiente en la actualidad y, hasta ahora, se ha descrito de forma insuficiente en la literatura científica. La mediana de edad en el momento del diagnóstico es de 13 meses; sin embargo, algunos pacientes comienzan a presentar signos clínicos a partir de las 8 semanas de vida.
Los signos clínicos más comunes del síndrome oculto de médula anclada incluyen dolor lumbar, anomalías en la marcha, como cojera intermitente o marcha saltarina, problemas de comportamiento como ansiedad e incontinencia urinaria.
El tratamiento consiste en liberar la médula espinal mediante la transección del filum terminal intradural o extradural. Se informa que el éxito a largo plazo después de la desvinculación es del 64 % (2).
Seno pilonidal en perros y gatos
El seno pilonidal (seno dermoide, quiste dermoide) es un trastorno que parece deberse a una neurulación defectuosa y parece heredarse de forma autosómica recesiva en los ridgebacks rodesianos. También puede ocurrir en otras razas caninas.
En este trastorno, el seno está revestido por la piel y puede comunicarse con el espacio subaracnoideo, causando una posible meningitis o mielitis.
El tratamiento consiste en la extirpación quirúrgica del seno hasta el nivel de la duramadre y, en perros con meningitis bacteriana, la administración prolongada de antimicrobianos (mínimo de 3 meses).
El tipo de antimicrobiano debe basarse en cultivos y pruebas de sensibilidad, cuando sea posible; sin embargo, los cultivos de LCR a menudo son negativos incluso en presencia de bacterias. Cualquier antimicrobiano seleccionado empíricamente debe penetrar la barrera hematoencefálica, dando preferencia a los fármacos bactericidas.
En el caso de los cachorros y gatitos jóvenes, la trimetoprima-sulfadiazina (15-30 mg/kg, PO, cada 12 horas) puede ser eficaz; en animales de mayor edad, una combinación de enrofloxacina (solo en perros: 10 mg/kg, PO, cada 24 horas) y amoxicilina-ácido clavulánico (11-20 mg/kg, PO, cada 12 horas) (3, 4). El tratamiento antimicrobiano para la meningitis bacteriana generalmente se continúa durante 4–8 semanas o hasta que se resuelva la infección.
Conceptos clave
Los trastornos congénitos y hereditarios de la médula espinal en perros y gatos pueden estar presentes al nacer o desarrollarse en etapas posteriores de la vida.
Incluso si están presentes desde el nacimiento, como ocurre con la inestabilidad atlantoaxial, los signos clínicos no suelen aparecer hasta que el animal tiene, como mínimo, varios meses de edad.
La mayoría de las malformaciones congénitas de la médula espinal son específicas de determinadas razas, lo que destaca la importancia de la reseña del paciente a la hora de considerar las malformaciones congénitas como diagnóstico diferencial en pacientes que presentan los signos clínicos compatibles.
La radiografía simple o la tomografía computarizada pueden ser útiles para diagnosticar malformaciones congénitas que afectan a las vértebras.
El diagnóstico de otras malformaciones requiere el uso de técnicas de imágenes avanzadas como la TAC con mielografía o la RM.
Para un diagnóstico preciso, también podría ser necesario realizar pruebas genéticas o un análisis del LCR.
Para más información
Slanina MC. Atlantoaxial instability, Vet Clin North Am Small Anim Pract. 2016;46(2):265-275.
Dewey CW, Davies E, Bouma JL. Kyphosis and kyphoscoliosis associated with congenital malformations of the thoracic vertebral bodies in dogs. Vet Clin North Am Small Anim Pract. 2016;46(2):295-306.
Espinosa Romero JE, de Decker S, Santifort K, et al. Occult tethered cord syndrome: insights into clinical and MRI features, prognostic factors, and treatment outcomes in 30 dogs with confirmed or presumptive diagnosis. Front Vet Sci. 2025;12:1588538.
Consulte también el contenido para propietarios de mascotas sobre los trastornos cerebrales, de la médula espinal y de los nervios de perros y gatos.
Referencias
De Decker S, Rohdin C, Gutierrez-Quintana R. Vertebral and spinal malformations in small brachycephalic dog breeds: current knowledge and remaining questions. Vet J. 204;304:106094. doi:10.1016/j.tvjl.2024.106095
Espinosa Romero J, de Decker S, Santifort K, et al. Occult tethered cord syndrome: insights into clinical and MRI features, prognostic factors, and treatment outcomes in 30 dogs with confirmed or presumptive diagnosis. Front Vet Sci. 2025;12:1588538. doi:10.3389/fvets.2025.1588538
Hertzsch R, Richter A. Systematic review of the pharmacological evidence for the selection of antimicrobials in bacterial infections of the central nervous system in dogs and cats. Front Vet Sci. 2022;8:769588. doi:10.3389/fvets.2021.769588
Kiviranta A-M, Lappalainen AK, Hagner K, Jokinen T. Dermoid sinus and spina bifida in three dogs and a cat. J Small Anim Pract. 2011;52(6):319-324. doi:10.1111/j.1748-5827.2011.01062.x


