VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Prostatitis en perros

PorMichelle Kutzler, DVM, PhD, DACT, Department of Animal and Rangeland Sciences, College of Agricultural Sciences, Oregon State University
Revisado/Modificado Modificado sept 2025
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La prostatitis, inflamación de la glándula prostática, es la segunda enfermedad prostática más común en los perros macho enteros. Los signos clínicos de la prostatitis crónica pueden estar ausentes o ser similares a los de la hiperplasia benigna de próstata, mientras que los signos clínicos de la prostatitis aguda incluyen dolor abdominal intenso y fiebre. El diagnóstico podría incluir hallazgos en los antecedentes y en el examen físico, anomalías clinicopatológicas, evaluación citológica de la tercera fracción del líquido de eyaculación o lavado prostático, cultivo bacteriológico de la orina o la eyaculación, toma de imágenes de diagnóstico (radiografía o ecografía) y evaluación histológica de las muestras de biopsia. Por lo general, el tratamiento consiste en una terapia antimicrobiana.

La prostatitis (inflamación de la glándula prostática) es la segunda enfermedad prostática más común en los perros macho enteros. En los perros castrados, la prostatitis es poco frecuente.

La prostatitis en perros puede ser aguda o crónica (siendo esta última la forma más común). La prostatitis aguda y la prostatitis crónica difieren en la progresión y la gravedad de los signos clínicos.

Los gatos tienen una próstata rudimentaria, y la prostatitis bacteriana aguda y crónica se ha reportado en muy raras ocasiones en los gatos.

Etiología y fisiopatología de la prostatitis en perros

La prostatitis suele presentarse en los perros debido a una infección bacteriana. La prostatitis aséptica es extremadamente rara en los perros. Se han implicado varios organismos, entre ellos Escherichia coli, Staphylococcus, Streptococcus y Mycoplasma spp.

La infección puede deberse a la diseminación hemática de bacterias (típica de la prostatitis aguda) o a la migración ascendente de bacterias desde la uretra (típica de la prostatitis crónica).

La prostatitis en los perros suele implicar una inflamación supurativa.

La prostatitis aguda puede causar abscesos.

La prostatitis crónica se presenta en asociación con la hiperplasia benigna de próstata (HPB).

Dado que el líquido prostático suele refluir hacia dentro de la vejiga, es frecuente una infección secundaria de las vías urinarias junto con la infección de la próstata.

Hallazgos clínicos de la prostatitis en perros

Los signos clínicos de la prostatitis aguda son inespecíficos e incluyen malestar general,dolor abdominal intenso y fiebre. Los casos graves pueden presentar deshidratación, septicemia y choque.

La prostatitis bacteriana crónica puede no causar signos clínicos, excepto infección recurrente de las vías urinarias. Los signos clínicos también podrían ser similares a los de la HPB. Las anomalías físicas pueden quedar limitadas al tracto urinario. En raras ocasiones, el tamaño y la forma de la próstata permanecerá normal.

Diagnóstico de la prostatitis en perros

En el caso de la prostatitis aguda, los hallazgos clinicopatológicos podrían incluir monocitosis y neutrofilia con cambios tóxicos y desplazamiento a la izquierda.

La ecografía puede mostrar cambios en la ecotextura homogénea normal del parénquima prostático (consulte las ). En el caso de la prostatitis, la ecotextura parenquimatosa es más heterogénea, con zonas hipoecoicas multifocales compatibles con pequeñas bolsas de líquido (consulte el ).

Idealmente, se debe obtener material prostático mediante masaje prostático tanto para el examen citológico como para el cultivo y el antibiograma (consulte ). Sin embargo, el masaje de una próstata gravemente infectada puede liberar organismos en la sangre y causar septicemia y, por lo tanto, está contraindicado.

En el análisis de orina de los animales afectados, se observa hematuria, piuria y bacteriuria. La orina debe enviarse para cultivo y antibiograma. A menudo, los cultivos de orina y material prostático arrojan los mismos organismos.

El examen microbiológico de la tercera fracción (prostática) del eyaculado es más exacto para la evaluación de la prostatitis bacteriana crónica que el análisis de las muestras obtenidas por masaje prostático. Los perros con prostatitis bacteriana crónica suelen estar dispuestos a eyacular. El líquido prostático y la orina se deben someter a un análisis citológico y microbiológico.

Tratamiento de la prostatitis en perros

La fluidoterapia intravenosa (IV) está indicada cuando la prostatitis aguda cursa con deshidratación o choque.

Dado que la barrera hematoprostática se altera en la prostatitis aguda, los antimicrobianos deben seleccionarse en función del antibiograma y administrarse durante ≥4 semanas. Muchos antimicrobianos no se difunden fácilmente al parénquima prostático debido a la presencia de la barrera hematoprostática. Es posible que la inflamación leve que causa la prostatitis crónica no afecte la barrera hematoprostática, por lo que los antimicrobianos no ionizados a pH neutro con solubilidad alta en grasas (por ejemplo, enrofloxacino, trimetoprim-sulfametoxazol, clindamicina o azitromicina) son los más eficaces. El enrofloxacinoa (5 mg/kg por vía oral cada 12 horas) es una buena opción de tratamiento provisional mientras se esperan los resultados de las pruebas microbiológicas.

Perlas y trampas

  • La mayoría de los casos de prostatitis bacteriana crónica se resolverán con tratamiento solo para la hiperplasia benigna de próstata, ya sea quirúrgica (castración) o médica (finasterida).

La terapia antimicrobiana por sí sola es infructífera. Después de controlar la infección, se debe considerar la castración. En algunos casos, los múltiples microabscesos de la glándula prostática infectada pueden unirse en un único absceso. Los abscesos prostáticos extensos se tratan mejor mediante drenaje quirúrgico y omentalización intracapsular. La orina o el líquido prostático (o ambos) se deben volver a cultivar entre 2 y 4 semanas después del tratamiento antimicrobiano para asegurarse de que se haya resuelto la infección.

La prostatitis bacteriana crónica no se resolverá sin tratar también la HPB. De hecho, la mayoría de los casos de prostatitis bacteriana crónica se resolverán con un tratamiento solo para la HPB, ya sea quirúrgica (castración) o médica (finasterida).

Consulte Farmacoterapia en la prostatitis bacteriana en perros y gatos para conocer las consideraciones farmacológicas.

Conceptos clave

  • La prostatitis bacteriana canina puede ser aguda o crónica.

  • Los signos clínicos de la prostatitis crónica pueden estar ausentes o ser similares a los de la hiperplasia benigna de próstata, mientras que los signos clínicos de la prostatitis aguda incluyen dolor abdominal intenso y fiebre.

  • Deben evaluarse la orina o el líquido prostático (o ambos) mediante citología y mediante cultivo y antibiograma.

  • Muchos antimicrobianos no se difunden fácilmente al parénquima prostático debido a la presencia de la barrera hematoprostática.

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