Uno de los mayores retos a los que se enfrentan los propietarios de anfibios es proporcionar una nutrición completa y adecuada a sus mascotas. En la naturaleza, los anfibios comen una amplia variedad de alimentos. Cuando los anfibios se mantienen como mascotas, su dieta es menos variada. Además, la mayor parte de su dieta consiste en alimentos que se crían en cautiverio, que no son tan saludables y nutritivos como sus contrapartes silvestres.
Los anfibios también pueden desarrollar enfermedades nutricionales si sus condiciones ambientales no son adecuadas, y las necesidades ambientales pueden variar según la especie.
Enfermedades óseas metabólicas
Los anfibios domésticos pueden desarrollar enfermedad ósea metabólica si su dieta carece del equilibrio adecuado de calcio, fósforo y vitamina D3, o si no están expuestos a suficiente luz ultravioleta B (UVB), que su organismo necesita para producir vitamina D3. La enfermedad ósea metabólica es común en los anfibios que se alimentan solo con invertebrados (animales sin columna vertebral, como los insectos) sin ningún suplemento (consulte Dieta para anfibios). A excepción de las lombrices de tierra, la mayoría de los invertebrados contienen poco calcio, y las dietas solo de grillos son especialmente riesgosas.
Los signos de enfermedad ósea metabólica en anfibios incluyen una mandíbula inferior blanda o deformada, fracturas y una columna vertebral curvada (escoliosis). En casos graves, los animales pueden debilitarse y tener espasmos musculares o convulsiones.
Un veterinario puede diagnosticar la enfermedad ósea metabólica mediante radiografías, para detectar el adelgazamiento de las capas óseas, las deformidades de la mandíbula y los huesos, las fracturas relacionadas con la enfermedad y, a veces, los gases digestivos. El veterinario también puede hacer análisis de sangre para verificar la cantidad de calcio y fósforo en la sangre.
El tratamiento incluye corregir la dieta con suplementos de calcio, proporcionar luz UVB y, a veces, administrar suplementos de vitamina D3. El plan del veterinario debe seguirse estrictamente.
Deficiencia de tiamina (vitamina B1)
La tiamina, o vitamina B1, es un nutriente importante para los anfibios. La deficiencia de tiamina (falta de tiamina en el organismo) suele producirse cuando los anfibios se alimentan con pescado congelado que contiene una sustancia llamada tiaminasa, la cual destruye la tiamina. El sistema nervioso se ve especialmente afectado.
Los signos de deficiencia de tiamina en los anfibios incluyen temblores, convulsiones y arqueamiento severo de la espalda y el cuello.
El tratamiento comienza con una inyección de tiamina por parte de un veterinario, seguida de la administración de suplementos de tiamina a las comidas.
Esta deficiencia de tiamina en los anfibios puede prevenirse mediante la suplementación rutinaria de la dieta con 250 mg de tiamina por cada 1 kilogramo de pescado administrado.
Carencia de vitamina A
La vitamina A es un nutriente importante para los anfibios domésticos, y la deficiencia es el resultado de los bajos niveles de vitamina A en las fuentes de alimentos disponibles.
Los signos de deficiencia de vitamina A incluyen cambios en la boca y el «síndrome de la lengua corta». También pueden producirse párpados hinchados y problemas reproductivos.
El tratamiento de la deficiencia de vitamina A generalmente incluye una inyección inicial de vitamina A por parte de un veterinario, seguida de suplementos de vitamina A en la dieta o en los alimentos. En algunos casos, se pueden agregar tipos específicos de vitamina A a la piel. Los propietarios de mascotas siempre deben consultar con un veterinario antes de usar cualquier producto en la piel de un anfibio.
Obesidad
La obesidad en los anfibios se considera una enfermedad, y la sobrealimentación es la principal causa. Muchos anfibios continuarán comiendo mientras haya comida disponible. La obesidad ejerce un estrés adicional sobre el organismo y afecta el funcionamiento de los órganos internos. Un veterinario puede palpar el cuerpo de un anfibio en busca de depósitos de grasa. En las hembras de anfibio, puede ser necesaria una prueba llamada ultrasonografía, que utiliza ondas sonoras para crear imágenes de los órganos internos (como ocurre habitualmente en mujeres embarazadas), para distinguir los depósitos de grasa de los huevos.
El tratamiento de la obesidad en especies activas puede implicar proporcionar un recinto más grande (lo que permite más ejercicio) y mantener las temperaturas en el extremo superior del rango preferido para estimular el metabolismo del animal, sin exceder los límites seguros (consulte Alojamiento para anfibios). Disminuir las porciones de comida también ayuda. Un veterinario experimentado puede proporcionar orientación sobre la alimentación.
Consulte también Dieta para anfibios.


