VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Enfermedades bacterianas de primates no humanos

PorTodd A. Jackson, DVM, DACLAM, The Pennsylvania State University;
Cassandra Cullin, DVM, DACLAM, Oregon National Primate Research Center
Revisado/Modificado Modificado jun 2025
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Enfermedades gastrointestinales de los primates no humanos

Las enfermedades gastrointestinales son un problema importante en primates no humanos en cautiverio. Los signos clínicos incluyen lo siguiente:

  • Heces acuosas o mucosas, teñidas de sangre

  • Deshidratación rápida

  • Pérdida de peso o emaciación

  • Letargo o postración

  • Prolapso rectal

Las bacterias asociadas más comúnmente con enfermedades gastrointestinales en primates no humanos son Shigella spp., Campylobacter jejuni, Yersinia spp. y Escherichia coli. Esporádicamente intervienen Klebsiella pneumoniae, Salmonella spp., Pseudomonas aeruginosa, Lawsonia intracellularis, Aerobacter aerogenes y Aerobacter hydrophila. Los primates no humanos pueden ser portadores intermitentes y asintomáticos de cualquiera de estos organismos.

La infección por Helicobacter spp. se ha descrito como una de las causas de gastritis, anorexia y vómitos.

Las etiologías virales, como norovirus y rotavirus, a menudo no se reconocen ni se notifican lo suficiente como causas de malestar gastrointestinal agudo, con o sin bacterias infecciosas. Los helmintos o protozoos patógenos también pueden ser factores de complicación, especialmente en animales jóvenes.

Los primates más pequeños se deshidratan y se vuelven hipoglucémicos muy rápidamente. Las tasas de mortalidad pueden ser extremadamente altas en brotes agudos de enfermedad gastrointestinal, a menos que se instituya rápidamente el tratamiento para restaurar y mantener el equilibrio normal de líquidos y electrólitos. Los signos clínicos graves y la muerte se suelen deber a la deshidratación, la hipopotasemia y la acidosis metabólica. Las lesiones más frecuentes en la necropsia son la enteritis hemorrágica, la enterocolitis, las úlceras colónicas o, simplemente, la colitis.

En el caso de muchos primates no humanos de propiedad privada, es habitual que se produzcan excesos, por lo que se debe preguntar al propietario acerca de los hábitos alimenticios irregulares. Se debe realizar flotación fecal y tinciones tricromáticas, y administrar antihelmínticos adecuados. Se debe realizar un cultivo fecal o un ensayo de PCR para determinar la presencia de agentes infecciosos, y se deben realizar cultivos y antibiogramas si no se dispone de datos de susceptibilidad a antimicrobianos.

La ecografía abdominal puede orientar el tratamiento al identificar el tipo de lesiones inflamatorias por ubicación (es decir, gástrica, intestino delgado, ciego o intestino grueso) y la presencia de afecciones contributivas como neoplasias.

La endoscopia con biopsia o el lavado gástrico con cultivo pueden utilizarse para diferenciar los tricobezoares gástricos de la infección por Helicobacter o Shigella en casos de vómitos.

Se debe restablecer y mantener la hidratación con la administración parenteral de soluciones electrolíticas. Aunque los medicamentos pueden administrarse más fácilmente por vía parenteral, el potasio, las vitaminas B, los electrólitos, el subsalicilato de bismuto (40 mg/kg, por vía oral, cada 8-12 horas según sea necesario durante un máximo de 14 días) y los antimicrobianos pueden administrarse por vía oral o por sonda nasogástrica en la mayoría de los primates no humanos.

Se debe instaurar tratamiento con dieta blanda, subsalicilato de bismuto, suplementos de fibra y vitaminas orales hasta que se obtengan los resultados del cultivo.

Para pacientes con anorexia, se debe considerar seriamente la administración de antieméticos (maropitant: 1 mg/kg, SC, una vez; u ondansetrón: 0,1-0,2 mg/kg, IM o IV, una vez) o analgésicos (buprenorfina: 0,01-0,03 mg/kg, IM o IV, cada 8-12 horas para los grandes simios y los monos del Viejo Mundo, o 0,005-0,01 mg/kg, IM o SC, cada 6-8 horas para los monos del Nuevo Mundo; o bien, formulación de liberación prolongada con buprenorfina: 0,2-0,25 mg/kg, SC, cada 2-5 días).

Muchos primates no humanos son portadores de microorganismos oportunistas potencialmente infecciosos que pueden transmitirse a otros animales y a seres humanos, y que pueden desarrollar resistencia al tratamiento antimicrobiano. Por lo tanto, los primates no humanos afectados de leve a moderadamente y aquellos sin deshidratación clínica deben ser tratados solo con tratamiento sintomático, sin antimicrobianos, para evitar el aumento de la resistencia a los antimicrobianos en estos organismos.

Por lo general, se indica un tratamiento antimicrobiano provisional para las siguientes afecciones:

  • Para la shigelosis aguda: azitromicina (40 mg/kg, por vía oral, una vez; luego 20 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas durante 4 días) o enrofloxacino (10 mg/kg, por vía oral o IV, cada 24 horas durante 7 días)

  • Para la diarrea asociada con Campylobacter: azitromicina o tilosina (10-20 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas durante 14 días)

Neumonía en primates no humanos

La enfermedades de las vías respiratorias superiores de etiología bacteriana pueden causar un cuadro generalizado, y la neumonía de origen bacteriano está asociada con un incremento de las tasas de mortalidad, especialmente en los primates no humanos inmaduros o recientemente importados. Los agentes causales son Streptococcus pneumoniae, K. pneumoniae, Bordetella bronchiseptica, Haemophilus influenzae, varias otras especies de Streptococcus y varias especies de Staphylococcus y Pasteurella.

Tanto los primates del Nuevo Mundo como los del Viejo Mundo son muy susceptibles a la transferencia de patógenos respiratorios entre especies provenientes de seres humanos. A menudo, los cuidadores han tenido antecedentes de infección de las vías respiratorias superiores, por lo que es importante tener una anamnesis adecuada en el momento de la presentación.

Los lactantes criados a mano suelen presentar neumonía por aspiración debido a la alimentación con biberón; se indican radiografías y cultivos (mediante lavado transtraqueal o hisopado nasal).

La neumonía puede acompañar o seguir a otras enfermedades primarias (p. ej., disentería o infección viral respiratoria) en primates no humanos. Los signos clínicos incluyen lo siguiente:

  • tos

  • estornudos,

  • disnea o taquipnea

  • secreción nasal con mucosidad o mucopurulenta, o epistaxis

  • fiebre

  • letargo,

  • anorexia

  • pérdida de peso

En general, se indica el tratamiento antimicrobiano provisional con uno de los siguientes fármacos:

  • Azitromicina: 40 mg/kg, por vía oral, una vez; luego 20 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas durante 4 días

  • Penicilina: 20 000-60 000 UI/kg, SC, cada 24 horas durante 7-14 días (dosis más alta para lémures)

  • Una cefalosporina: cefalexina (25 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas durante 5-7 días) o cefazolina (25 mg/kg, IM o IV, cada 12 horas durante 5-7 días)

Los cultivos a partir de hisopados faríngeos o lavados transtraqueales son útiles para aislar el agente causal de la neumonía y determinar la susceptibilidad a antimicrobianos específicos. Los paneles de PCR respiratoria humana disponibles en el mercado pueden ayudar a diferenciar las etiologías virales de las bacterianas. En ciertos casos, los cuidados de enfermería intensivos y otros tratamientos de apoyo, como la administración de líquidos y de oxígeno, también pueden ayudar a la recuperación.

La mayoría de las especies de primates no humanos tienen sacos aéreos cervicales que afectan la sensibilidad y el desarrollo de enfermedades respiratorias, especialmente en algunas especies cautivas, como los orangutanes y los monos aulladores. La aerosaculitis puede ser asintomática o potencialmente mortal, y puede volverse crónica. Los signos clínicos son secreción nasal, halitosis y distensión de los sacos aéreos con exudado. Los animales con infecciones respiratorias se deben monitorear para detectar estos signos y tratados con los antimicrobianos indicados por los resultados de los cultivos y del antibiograma, y con drenaje quirúrgico de los sacos aéreos, si es necesario.

Tétanos en primates no humanos

La infección por Clostridium tetani como consecuencia sobre todo de peleas, partos, congelación y otros tipos de traumatismos de la piel, es un riesgo para los primates que viven en libertad y los alojados en recintos exteriores.

En el caso de las poblaciones de riesgo, se debe considerar la inmunización con toxoide tetánico, utilizando un producto humano adsorbido o un producto equino en dosis de 0,25 mL por animal, IM, cada 5 años a partir del primer año de edad (consulte también Tétanos en animales).

La inmunización previa es fundamental, ya que el tétanos es potencialmente mortal. Al igual que en otras especies, en los primates no humanos el tratamiento consiste en la administración de antitoxinas, antimicrobianos adecuados (p. ej., penicilina) y tratamientos complementarios.

Tuberculosis en los primates no humanos

Todos los primates no humanos son susceptibles a la tuberculosis causada por el complejo Mycobacterium bovis o Mycobacterium tuberculosis; sin embargo, existen diferencias importantes en la prevalencia de casos en diferentes especies. La mayoría de los casos de tuberculosis en primates no humanos se han observado en primates del Viejo Mundo, como los macacos. Los informes sobre especies del Nuevo Mundo, como los monos ardilla, son mucho menos frecuentes. La incidencia de tuberculosis es menor al 1 % en los primates del Viejo Mundo puestos en cuarentena, pero en el 45 % de los casos (especialmente en macacos cangrejeros) puede no diagnosticarse hasta después de los primeros 30 días de cuarentena.

Los signos clínicos no son buenos indicadores de la gravedad de la tuberculosis en los monos. Un mono que parece sano podría tener enfermedad miliar extensa con afectación de órganos torácicos y abdominales. Pueden aparecer signos de debilitamiento poco antes de la muerte. No obstante, debe sospecharse tuberculosis en animales con tos, pérdida de apetito o peso, o con agrandamiento de los ganglios linfáticos, heridas en la piel que no cicatrizan o masas abdominales.

Es obligatorio realizar un programa de pruebas. Deben realizarse pruebas de tuberculina a todos los primates no humanos a su llegada a la instalación y en intervalos de 2 semanas a partir de entonces hasta que se hayan registrado resultados negativos en al menos tres pruebas consecutivas para todo el grupo. La última prueba debe realizarse en los 14 días posteriores a la finalización de la cuarentena y la introducción en una colonia establecida. Después de su liberación de la cuarentena, todos los primates no humanos deben someterse a pruebas cutáneas al menos semestralmente.

Perlas y trampas

  • Las pruebas de tuberculina se deben realizar a todos los primates no humanos a su llegada y cada 2 semanas a partir de entonces hasta que todo el grupo dé un resultado negativo 3 veces consecutivas.

La prueba cutánea de tuberculina (prueba cutánea intradérmica de tuberculina), que utiliza tuberculina antigua de mamíferos (MOT), es actualmente el método de diagnóstico principal para la vigilancia rutinaria. La inyección intradérmica de 0,1 mL de MOT con una aguja de calibre 26 en los párpados superiores es el método estándar en la mayoría de las especies. La inyección en el párpado (consulte la ) permite monitorear la hinchazón en el lugar de la inyección sin necesidad de recapturar ni inmovilizar al animal. En especies más pequeñas como titíes, tamarinos y prosimios, se utiliza la piel del abdomen en lugar del párpado.

Los puntos de inoculación se observan a las 24, 48 y 72 horas después de la inyección. Se pueden consultar los sistemas de clasificación en las Pautas para la prevención y el control de la tuberculosis en primates no humanos de los National Institutes of Health.

La presencia de hinchazón palpebral con caída del párpado se interpreta como resultado positivo en la prueba de tuberculosis. En algunas especies (p. ej., orangutanes), son habituales los resultados falsos positivos de las pruebas cutáneas.

Podría ser necesaria una combinación de pruebas, que incluyan radiografía torácica y vertebral, ELISA y ensayos de interferón-γ, para diferenciar la tuberculosis de las infecciones por micobacterias no tuberculosas o de una reactividad general a la prueba cutánea. Las pruebas comparativas en las que se utilizan derivados proteicos purificados de tuberculina de mamíferos y aves, cultivos y ensayos de PCR de lavados bronquiales, heces o tejidos gástricos o pueden eliminar aún más la confusión.

El tiempo transcurrido desde la infección inicial hasta la conversión de la prueba cutánea depende de la vía de exposición, el inóculo infectante y la cepa bacteriana; en los macacos de la India suele ser de 4 a 8 semanas. En las fases avanzadas de la enfermedad, la anergia (falta de respuesta inmunitaria) puede dar lugar a un resultado negativo en la prueba cutánea. La anergia también puede ser inducida por infecciones virales concomitantes, como el sarampión o enfermedades inmunodepresoras.

Los primates no humanos infectados también pueden desarrollar tuberculosis latente. Estos animales parecen sanos, no son infecciosos y, a menudo, tienen resultados negativos en las pruebas cutáneas. La tuberculosis latente puede reactivarse en respuesta a factores ambientales estresantes o por otra modulación del sistema inmunitario, y dar lugar a una enfermedad activa y con potencial de transmisión.

Las radiografías de tórax pueden ayudar al diagnóstico de la tuberculosis en casos bien establecidos; sin embargo, las radiografías no son fiables para el diagnóstico, ya que las lesiones de tuberculosis rara vez se calcifican o cavitan en primates no humanos como lo hacen en humanos. El agrandamiento de los ganglios linfáticos traqueobronquiales y la hepatización pulmonar podrían ser los únicos signos radiográficos, y estos podrían ser claros solo en las imágenes de TC torácica.

En casos cuestionables de tuberculosis en primates no humanos, las pruebas adicionales, como cultivos, ensayos de PCR, tinción de muestras de lavado gástrico o de lavado transtraqueal, ELISA y pruebas comparativas de la piel abdominal con tuberculinas aviares y atípicas, también podrían ayudar al diagnóstico.

Las biopsias de las pruebas cutáneas abdominales positivas o sospechosas podrían ser útiles para identificar verdaderas reacciones de hipersensibilidad de tipo tardío en primates no humanos. Debido al riesgo para la salud pública, se recomienda la eutanasia de todos los animales con resultados positivos en las pruebas cutáneas. En estos casos, se debe confirmar la presencia de tuberculosis en la necropsia. Al realizar necropsias en casos sospechosos, todo el personal debe usar equipos de seguridad y equipos de protección personal adecuados, como cabinas de bioseguridad clasificadas para trabajos de nivel 3 de bioseguridad, máscaras N95 o máscaras purificadoras de aire motorizadas.

Cuando se identifica un caso positivo de tuberculosis, se debe poner en cuarentena a todo el grupo de primates no humanos expuestos y se deben realizar pruebas cutáneas a intervalos de 2 semanas durante un mínimo de 4 a 6 semanas. Para los animales en cuarentena, se debe reiniciar el periodo de cuarentena y continuar con las pruebas diagnósticas.

Los animales de propiedad privada deben mantenerse en cuarentena lejos de los niños pequeños y del personal no cualificado. Todo el personal que trabaje con primates no humanos o en instalaciones para primates debe someterse periódicamente a pruebas cutáneas o análisis de sangre (ensayos de liberación de interferón-γ) al menos una vez al año para asegurarse de que los seres humanos portadores asintomáticos no transmitan la tuberculosis a los primates no humanos.

Conceptos clave

  • Las infecciones gastrointestinales bacterianas en primates no humanos suelen estar causadas por Shigella spp., Campylobacter jejuni, Yersinia spp. o Escherichia coli.

  • Las infecciones respiratorias bacterianas pueden transferirse fácilmente de cuidadores humanos a primates no humanos. Se requieren precauciones para prevenir la transmisión de enfermedades.

  • Los primates no humanos, especialmente los primates del Viejo Mundo, son extremadamente susceptibles a las infecciones por Mycobacterium tuberculosis y por micobacterias atípicas.

  • Todo el personal que trabaje con primates no humanos o cerca de ellos debe someterse a pruebas periódicas de detección de tuberculosis para asegurarse de que los seres humanos portadores asintomáticos no transmitan la infección a primates no humanos.