VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Enfermedades micóticas de los reptiles

PorStephen J. Divers, BVetMed, DACZM, DECZM, FRCVS, Department of Small Animal Medicine and Surgery, College of Veterinary Medicine, University of Georgia;
Jessica R. Comolli, DVM, DACZM, MS, Clinic for the Rehabilitation of Wildlife (CROW)
Revisado/Modificado Modificado jul 2025
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La humedad excesivamente alta, la temperatura ambiental baja, enfermedades concomitantes, la desnutrición, una terapia antibiótica inadecuada y otros factores estresantes pueden predisponer a los reptiles a padecer varias micosis. Poco se sabe sobre la patogenia de las micosis sistémicas, que pueden desarrollarse durante un largo período; sin embargo, mantener un manejo y una nutrición adecuados disminuye la frecuencia de la infección.

Los miembros de los filos Microsporidia, Zoopagomycota, Mucoromycota, Basidiomycota y Ascomycota (incluidos Ophidiomyces y Nannizziopsis) se han asociado con enfermedades en reptiles. El diagnóstico requiere demostración histológica de la respuesta del patológica del hospedador o la identificación del agente micótico.

Los informes de los casos de micosis sistémica en los reptiles tratados con éxito son escasos. Los tratamientos sugeridos para las infecciones respiratorias fúngicas profundas incluyen anfotericina B, itraconazol, fluconazol y voriconazol (vea ). En el caso de infecciones micóticas superficiales o localizadas, se recomienda la extirpación quirúrgica del granuloma seguida por un tratamiento local de la herida. Basidiobolus spp., que son patógenas para los mamíferos, se encuentran en las heces de reptiles sanos.

Nannizziopsis spp, del orden Onygenales, familia Nannizziopsiaceae, se ha reconocido como una preocupación importante en Squamata. Son comúnmente conocidos por los aficionados a los reptiles como los organismos causantes de la “enfermedad del hongo amarillo“, aunque nannizziomicosis puede ser un mejor término. Al principio, los pacientes desarrollan dermatitis costrosa; sin embargo, la invasión de tejidos más profundos es común y las tasas de mortalidad son altas. Por desgracia, en gran parte de las publicaciones las especies de hongos involucradas fueron inicialmente identificadas erróneamente como “Chrysosporium anamorfo de Nannizziopsis vriesii (CANV)”, lo que dio lugar a confusión. El término CANV no debería emplearse.

Ophidiomyces ophiodiicola se ha reconocido recientemente como una de las principales preocupaciones en las serpientes de América del Norte. La presentación clínica del microorganismo se denomina comúnmente “enfermedad fúngica de la serpiente”, aunque ofidiomicosis es un término más correcto. En un principio identificado erróneamente en informes como Chrysosporium anamorfo de Nannizziopsis vriesii, O. ophiodiicola se caracterizó por primera vez en 2009 en serpientes que presentaban dermatitis costrosa, a menudo distribuida alrededor de la cabeza. También es posible la invasión de tejidos más profundos. La enfermedad es capaz de causar impacto a nivel poblacional en algunas poblaciones que viven en libertad. La flora cutánea normal inhibe el crecimiento de O. ophiodiicola, por lo que el uso de antimicrobianos puede predisponer a los animales a desarrollar ofidiomicosis.

La dermatofitosis se ha descrito en todos los órdenes de reptiles. Los géneros aislados con mayor frecuencia son Geotrichum, Fusarium y Trichosporon. En la mayoría de los casos, la lesión cutánea precede a la infección fúngica secundaria. Los quelonios con infecciones fúngicas del caparazón se pueden tratar con desbridamiento local y la aplicación tópica de una solución de Lugol o de povidona yodada. La exposición a la luz ultravioleta también puede ser beneficiosa.

La ulceración de los tejidos gastrointestinales se ha asociado con la infección por Mucor y Fusarium spp.Metarhizium y Paecilomyces spp. han producido enfermedades granulomatosas viscerales crónicas del hígado, los riñones y el bazo. Se observan pocos signos clínicos antes de la muerte, aparte de la pérdida de peso. Los animales pueden continuar ingiriendo alimentos hasta pocos días antes de morir.

Las localizaciones más frecuentes de las infecciones micóticas son la piel y las vías respiratorias. Metarhizium, Mucor y Paecilomyces spp. se aíslan con frecuencia. Se han aislado Aspergillus y Candida spp. en lesiones pulmonares de lagartos y quelonios. La mayoría de las infecciones implican la formación de granulomas o placas, con los signos resultantes de dificultad respiratoria previa a la muerte. La candidiasis en serpientes grandes se ha tratado con nistatina (en dosis de 100 000 U, PO, durante 10 días).

Para más información

  • Divers SJ, Stahl SJ. Mader's Reptile and Amphibian Medicine and Surgery. 3rd ed. Elsevier; 2019.

  • Paré JA, Conley KJ. Mycotic diseases of reptiles. In: Jacobson ER, Garner MM, eds. Infectious Diseases and Pathology of Reptiles. 2nd ed. CRC Press. 2020; 795-858.

  • Association of Reptile and Amphibian Veterinarians

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