VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Concentraciones y prácticas de alimentación en cerdos

PorThomas D. Crenshaw, PhD, University of Wisconsin-Madison
Revisado/Modificado Modificado may 2025
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El rendimiento de los cerdos en transición, crecimiento y finalización, las cerdas gestantes y las cerdas lactantes y sus camadas depende de la calidad y cantidad del alimento consumido diariamente. La información precisa sobre la cantidad de alimento que se consume es fundamental para un manejo adecuado y económico del suministro de nutrientes. Las estimaciones que subestiman el consumo de alimentos conducirán a un exceso de pérdidas económicas de fortificación de nutrientes, mientras que la predicción excesiva del consumo de alimentos contribuirá potencialmente a imprecisiones en los nutrientes. 

Por lo general, los cerdos de destete, crecimiento y finalización tienen libre acceso al alimento, y la cantidad que se consume se ve afectada por la densidad energética de la ración, la suficiencia de nutrientes, la temperatura y humedad ambiental, el sexo, la densidad de población animal y la calidad del alimento (p. ej., ausencia de moho), así como por una serie de otros factores de manejo, como el diseño del comedero, las condiciones del piso, la ventilación y la limpieza de los corrales.

Principales ingredientes del pienso para cerdos

Un principio fundamental de la economía de la producción porcina es alimentar con los granos de cereales más baratos y corregir las decifiencias con fuentes de proteína de buena calidad, minerales y vitaminas. Comercialmente se dispone de premezclas confiables de minerales y vitaminas o suplementos manufacturados completos. Las raciones fortificadas de maíz y harina de soja menos costosas son muy comunes en las empresas porcinas, pero se pueden utilizar otros cereales y fuentes de proteínas.

El grano de maíz es, sin lugar a duda, el grano más utilizado para alimentar a los cerdos en EE. UU. El maíz es muy apetecible y tiene una alta densidad energética, pero posee un contenido de proteínas relativamente bajo con un perfil de aminoácidos deficiente. El grano de maíz carece de lisina, triptófano, treonina y varios otros aminoácidos esenciales, así como de vitaminas y minerales.

El sorgo en grano es una importante fuente de energía para los cerdos en las regiones oeste y suroeste de EE. UU. El contenido de proteínas es variable y depende de varios factores agronómicos. En general, el sorgo en grano se puede sustituir por maíz; sin embargo, debido a que el valor de la energía metabolizable (EM) es ligeramente menor que el del maíz, se espera una disminución en la eficiencia alimentaria. Las decisiones económicas deben incluir un cálculo del aumento del consumo necesario para lograr la misma cantidad de crecimiento.

El trigo tiene aproximadamente el mismo contenido energético que el maíz y contiene entre un 0,05 y un 0,1 % más de lisina que el maíz. El trigo se puede sustituir por el maíz de manera que se administre bien el mismo peso o bien la misma cantidad de lisina, pero no en función de la proteína bruta. Si se sustituye de manera que se proporcione la misma cantidad de proteína, el resultado será una carencia de lisina. El trigo puede constituir todo el grano en la ración porcina; sin embargo, se debe tener en cuenta el método de procesamiento del pienso para el trigo.  Una molienda fina del grano de trigo puede afectar el consumo de alimento porcino y el flujo de alimento en los silos de almacenamiento y comederos. Los dos tipos principales de trigo cultivados en EE. UU., el rojo duro de invierno y el rojo blando de invierno, tienen un valor nutricional equivalente.

La cebada tiene aproximadamente entre el 85 y el 90 % del valor alimentario del maíz, aunque suele contener entre un 2 y un 3 % más de proteínas. No se debe alimentar a los cerdos con cebada mohosa, debido a la preocupación por el moho y las micotoxinas.

Los granos enteros de avena tienen un contenido energético relativamente bajo y, por lo tanto, no deben representar más del 20-25 % del grano de cereal de la ración. En general, cuando la avena se incluye en la ración, cabe esperar que disminuyan el ritmo y la eficiencia de la ganancia de peso. A veces, los granos de avena arrollada se usan en las raciones de inicio debido a su excelente palatabilidad y su contenido de fibra digerible.

Los granos de cereales deben molerse o aplastarse para maximizar su valor alimenticio. El maíz y el sorgo deben molerse a un tamaño de partícula de mediano a fino (550-600 µm). El trigo debe molerse de forma más gruesa (650-700 µm) para evitar que se «pegue», mientras los cerdos consumen trigo molido fino. La molienda fina mejora la conversión alimentaria; sin embargo, una molienda demasiado fina puede derivar en una mayor incidencia de úlceras gástricas. La granulación de los piensos puede causar una pequeña mejoría de la ganancia y, especialmente, la eficiencia alimentaria. En general, el beneficio es mayor cuando se granulan piensos que contienen niveles altos de fibra, como los basados en cebada. Los granos de cereales deben estar tan libres de micotoxinas como sea posible. Según su concentración en el alimento, las aflatoxinas, la vomitoxina, la zearalenona, las fumonisinas y otras micotoxinas pueden disminuir el rendimiento animal y causar especialmente problemas reproductivos en los animales reproductores.

La harina de soja representa >90 % de los ingredientes proteicos complementarios que se proporcionan a los cerdos en EE. UU. La harina de soja es muy palatable y tiene un excelente perfil de aminoácidos que complementa el de los cereales. La soja molida y entera también se puede proporcionar a los cerdos, pero solo después de un tratamiento térmico (por extrusión o tostado) para inactivar los inhibidores de la tripsina y otros factores antinutricionales lábiles al calor.

En la alimentación porcina, se pueden utilizar diversos ingredientes proteicos, como harina de canola, harina de semilla de algodón baja en gosipol (<100 ppm de gosipol libre), harina de maní, harina de girasol y otras harinas a base de semillas oleaginosas, pero generalmente no como única fuente de aminoácidos complementarios, debido al menor contenido de lisina o un desequilibrio de otros aminoácidos esenciales. Las fuentes de proteína animal, como las harinas de carne, carne y hueso, y pescado, pueden proporcionar una parte de los aminoácidos en las raciones porcinas. Las raciones que incluyen estos ingredientes proteicos suelen estar fortificadas con aminoácidos de grado alimenticio, mediante formulaciones de menor costo.

Los granos secos de destilería con solubles (DDGS) son un coproducto de la industria de la fermentación de etanol. Este coproducto es un ingrediente excelente y, por lo general, económico, para piensos porcinos. Aunque los DDGS prácticamente no tienen almidón y contienen mucha más fibra que el maíz, tienen un mayor contenido de grasa (aceite de maíz); por lo tanto, el contenido de EM de los DDGS que contienen un 9-12 % de grasa es similar al del maíz. El perfil de aminoácidos suele reflejar los perfiles de aminoácidos del maíz, y las raciones deben formularse para satisfacer las necesidades esenciales de aminoácidos. A medida que las plantas de fermentación de etanol continúan refinando los métodos de procesamiento y se esfuerzan por extraer una mayor parte de productos energéticos para combustible, se han generado múltiples coproductos nuevos. Estos coproductos incluyen ingredientes como DDGS “bajos en grasa” (generalmente, un 5-9 % de grasa), DDGS “desaceitados” (<5 % de grasa), etc. Debido a que se elimina una gran parte de la grasa, estos ingredientes tienen una EM sustancialmente más baja y, por lo tanto, un valor alimentario inferior.

Los DDGS y coproductos relacionados son ingredientes económicos para las raciones de los cerdos, cuando se formulan correctamente. Los cerdos sacan provecho de las raciones que contienen un 20-25 % de DDGS. Sin embargo, las raciones con >30 % de DDGS que se proporcionan a los cerdos en finalización generan canales con “grasa blanda” a medida que la grasa corporal de los cerdos se vuelve más insaturada, como lo demuestran los valores más altos de yodo. La grasa más blanda da como resultado vientres más flexibles, que son más difíciles de procesar en rebanadas de tocino, y afecta la aceptación del consumidor. Para evitar este problema, los productores deben considerar eliminar los DDGS de la ración final de cebo o reducir su concentración al 10 %, durante las últimas 3-4 semanas del período de finalización.

Manejo de la alimentación en cerdas y camadas

Los ingredientes económicamente disponibles que se suelen proporcionar en EE. UU. dan lugar a raciones que superan las necesidades de energía para la gestación. Por lo tanto, las cerdas gestantes deben alimentarse de forma limitada en lugar de tener libre acceso al alimento. La necesidad de limitar la alimentación genera un dilema de manejo para el alojamiento de las cerdas. El alojamiento individual en los establos de gestación ofrece una opción para limitar la alimentación, pero genera problemas de bienestar. Es difícil proporcionar una alimentación limitada a los cerdos en el alojamiento grupal, debido a los comportamientos sociales agresivos y recesivos que comprometen el manejo racional de los animales, a menos que se brinden opciones para la entrega individual del alimento, como comederos electrónicos, para el alojamiento grupal. 

Las raciones para las cerdas gestantes deben contener una cantidad adecuada de todos los nutrientes para que produzcan cerdos sanos y vigorosos. La condición corporal de las cerdas debe regularse mediante ajustes en la asignación del alimento durante la gestación, para evitar que estén demasiado gordas o demasiado delgadas en el parto. Las cerdas gordas tienden a tener más problemas en el parto y consumirán menos alimento durante la lactación, lo que retrasa el regreso al celo después del destete. Las cerdas delgadas tienen un mayor riesgo de prolapso de órganos pélvicos y un mayor riesgo de muerte durante la lactación o en el momento del destete.

Después del parto, las cerdas deben volver a la ración normal lo antes posible. Las raciones de lactación suelen contener concentraciones más bajas de nutrientes que las de gestación. Sin embargo, debido a que las cerdas lactantes consumen una mayor cantidad de alimento que durante la gestación, las cantidades de nutrientes que se consumen por día son mayores. La atención a la cantidad de alimento consumido durante la lactación es fundamental para la producción de leche y la salud de los lechones. Es complicado mantener una temperatura ambiental adecuada durante la lactación, ya que las zonas termoneutrales para las cerdas (13 °C-18 °C) y los lechones (29 °C-35 °C) son drásticamente diferentes.

El estrés por calor disminuye el consumo de alimento en cerdas, lo que reduce la producción de leche y aumenta potencialmente la probabilidad de muerte en lechones. El estrés por frío también aumenta la probabilidad de muerte en lechones. Por lo tanto, los diseños de alojamiento ideal son aquellos que proporcionan entornos zonales y disminuyen las corrientes de aire para los lechones, al tiempo que reducen la temperatura ambiental general para las cerdas. Los factores de manejo adicionales (p. ej., prácticas estrictas de manejo en sistemas de lotes cerrados, procedimientos de saneamiento de la sala y protocolos de vacunación) garantizan la salud de las cerdas y disminuyen los problemas de salud asintomáticos que alteran el consumo de alimento en las cerdas.

Otras cuestiones, como el estreñimiento en cerdas, generalmente no son un problema si la cerda se alimenta correctamente. Si el estreñimiento es un problema, se puede incluir salvado de trigo o pulpa de remolacha seca al 5 o al 10 % en la ración de parto. En la ración de lactación, se pueden incluir laxantes químicos, como cloruro de potasio o sulfato de magnesio al 0,75-1 %; sin embargo, se debe mejorar el manejo para limitar la dependencia de estos métodos.

Se debe controlar a los lechones recién nacidos para asegurarse de que cada uno haya consumido calostro. Los cerdos de peso pequeño o débiles pueden beneficiarse de dosis orales de leche artificial, pero el éxito depende de un manejo y una higiene óptimos. Para la salud general de los lechones, las prácticas más exitosas y menos laboriosas son métodos dirigidos al cuidado de la cerda, como se describió anteriormente.  En el caso de las cerdas con retraso en la bajada de leche, se les puede administrar oxitocina para estimular el flujo de leche. Debe prevenirse la anemia nutricional mediante la administración de una inyección de hierro antes de los tres días de edad.

Los lechones de camadas grandes pueden transferirse a cerdas con un menor número de crías después de haber consumido calostro; sin embargo, la transferencia debe realizarse en las primeras 24 horas de vida. La práctica recomendada consiste en transferir a los lechones más grandes e intentar lograr que el peso de las camadas sea más uniforme. Una ración de inicio palatable, proporcionada a las 3 semanas, puede aumentar el crecimiento de los lechones si el destete se realiza después de las 3 semanas de edad (consulte también Interacción entre la salud y el manejo: cerdos y Manejo de la reproducción: cerdos).

Manejo de la alimentación de cerdos destetados y en crecimiento

Por lo general, los cerdos se destetan entre los 18 y 25 días, ya que esta edad optimiza la cubrición y la eficiencia reproductiva de las cerdas. Los cerdos destetados crecen mejor si se les permite el libre acceso a una ración inicial compleja durante los 3 a 7 días posteriores al destete, y luego se les proporciona 2 o 3 raciones menos costosas durante una fase de destete de 4 a 5 semanas. Por lo general, las raciones de destete contienen diversas fuentes de ingredientes proteicos más digeribles que los de las raciones de los cerdos en crecimiento y concentraciones más bajas de harina de soja. Los ingredientes más caros de las raciones de destete incluyen productos a base de leche, como suero seco, lactosa y otros coproductos de la industria alimentaria. Además, se incluyen fuentes de proteína animal, como sangre seca y productos del plasma, con precaución, asegurándose de que los ingredientes provengan de proveedores que mantienen procedimientos de control de calidad, a fin de garantizar productos no patógenos y de alta calidad. Estos ingredientes más costosos se equilibran con aminoácidos sintéticos de grado alimenticio, como lisina, triptófano, treonina, metionina, isoleucina y valina, para garantizar un equilibrio óptimo de aminoácidos en la ración completa. La transición gradual a raciones de destete menos costosas finalmente da lugar a las raciones de maíz y harina de soja que se suelen proporcionar a los cerdos en crecimiento.

Debido a que entre el 60 y el 80 % del costo total de producción de las empresas porcinas son costos de alimentación, es muy probable que las oportunidades para minimizar el costo de alimentación y maximizar las ganancias se materialicen durante la fase de crecimiento y finalización de la producción. Las necesidades nutricionales de los cerdos en crecimiento y finalización se satisfacen mejor si se les permite el libre acceso a raciones de maíz y harina de soja menos costosas, formuladas para que cuesten lo mínimo posible con aminoácidos sintéticos de grado alimenticio. Los principales ingredientes alternativos de los piensos se analizaron anteriormente. Las decisiones de utilizar ingredientes energéticos y proteicos alternativos, suponiendo que las formulaciones sean correctas, están impulsadas por los costos de los ingredientes. La alimentación limitada disminuye la tasa y la eficiencia de la ganancia de peso, pero puede mejorar la calidad de la canal de los cerdos en finalización. Se requiere un diseño y un ajuste adecuados de los comederos automáticos para prevenir el desperdicio de alimentos o el crecimiento restringido.

Promotores del crecimiento para cerdos

Históricamente, a las raciones de los cerdos se les solía agregar antimicrobianos y otros quimioterápicos para promover el crecimiento y la eficiencia alimentaria, disminuir las muertes y la morbilidad, y mejorar la salud. Las mayores respuestas a estos compuestos, promotores del crecimiento, se observaron en cerdos jóvenes, con respuestas menores a medida que los cerdos aumentaban de edad y peso. Las mejoras en la salud de la manada, el diseño de las instalaciones y las prácticas de manejo han disminuido los beneficios económicos de estos productos. Además, el uso actual de estos aditivos requiere ahora una Veterinary Feed Directive (Directiva de Alimentos Veterinarios) que cumpla las pautas reguladas por la FDA (consulte también Promotores del crecimiento y potenciadores de la producción).

Esta medida de la FDA ha cambiado la forma en que se pueden usar los antimicrobianos. De acuerdo con la Guidance for Industry 213 (Guía para la industria 213) y la Veterinary Feed Directive (VFD, Directiva de Alimentos Veterinarios) de la FDA, los antimicrobianos importantes en medicina humana (esto incluye todos los antimicrobianos aprobados para cerdos, excepto carbadox, bacitracina y bambermicinas), previamente utilizados a concentraciones subterapéuticas con fines de producción (mejora del crecimiento y la eficiencia), ya no están permitidos para ese propósito. En cambio, solamente se permiten para la prevención de enfermedades y bajo supervisión y vigilancia veterinaria. Esta normativa se aplica a los antimicrobianos utilizados en los piensos o en el agua.

Los microbianos (probióticos) que se administran directamente, como los cultivos vivos de Lactobacillus acidophilus, Streptococcus faecium y Saccharomyces cerevisiae, se han evaluado como posibles sustitutos de los antimicrobianos, pero no se han documentado respuestas beneficiosas coherentes a partir de su inclusión. En algunos casos, la inclusión de azúcares específicos (mananooligosacáridos y fructooligosacáridos [también llamados prebióticos]) ha demostrado ser una prometedora alternativa a los antibióticos para los cerdos jóvenes; sin embargo, las respuestas de crecimiento son inferiores y menos homogéneas que con la inclusión de antibióticos. Se cree que los preparados microbianos y los oligosacáridos estimulan el crecimiento de microorganismos deseables en el tracto GI, como los lactobacilos y las bifidobacterias, que desplazan parcialmente a algunos de los microorganismos menos deseables, incluyendo algunos patógenos.

Las concentraciones farmacéuticas de zinc (1500-3000 ppm), como óxido de zinc, o de cobre (100-250 ppm) como sulfato o cloruro de cobre tribásico, también son eficaces como estimulantes del crecimiento en cerdos jóvenes.