VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Anomalías pigmentarias en animales

PorKaren A. Moriello, DVM, DACVD, Department of Medical Sciences, School of Veterinary Medicine, University of Wisconsin-Madison
Revisado/Modificado Modificado feb 2025
v3277804_es

En los animales domésticos, se han descrito muchas asociaciones entre el color de la piel y del pelaje, y ciertas anomalías del desarrollo. Algunas de las asociaciones con las hipotricosis se han tratado en la alopecia hereditaria.

El albinismo es raro en animales domésticos. El verdadero albinismo siempre se asocia con iris rosados o pálidos, defectos visuales y un mayor riesgo de neoplasias cutáneas inducidas por la radiación solar. Se ha descrito en ovejas islandesas y en ganado vacuno guernsey, murboden austriaco, shorthorn, parda alpina y charolés. El diagnóstico diferencial del albinismo debe hacerse en relación con los animales pintos con exceso de manchas blancas (piebaldismo) y con aquellos en los que domina el color blanco. Algunos animales con piebaldismo extremo o con color blanco dominante presentan anomalías neurológicas o sordera, o sufren la muerte intraútero.

El síndrome del potro blanco letal resulta del cruce de dos caballos overo. En perros y gatos, el blanco dominante o piebaldismo extremo puede acompañarse de sordera unilateral o bilateral y, a veces, de iris azules o heterocrómicos. Los gatos blancos con ambos ojos azules tienen un 75 % de posibilidades de tener sordera. En perros, la sordera también se puede asociar con pelajes merle en dálmatas, sealyham terriers, grandes daneses arlequín, collies y bull terriers blancos. En los collies grises o moteados pálidos, se puede encontrar una neutropenia cíclica. En los crestados rodesianos, el pelaje de color pálido se asocia a una degeneración cerebelar.

En el síndrome de Chédiak-Higashi de gatos y ganado vacuno (Hereford, Japanese Black, Brangus), la dilución del color del pelaje (azul humo en gatos) se asocia con anomalías en neutrófilos y plaquetas, así como con una reducción de la esperanza de vida. Este síndrome se hereda como rasgo autosómico recesivo. Los gatos machos tricolores (calicó y carey) son estériles, ya que el gen para el color naranja está ligado al cromosoma X y es recesivo, y presentan el genotipo anormal XXY.

Las anomalías pigmentarias pueden adquirirse y, a su vez, pueden ser hereditarias o familiares, como en el caso del vitíligo. Algunos casos de vitíligo pueden estar mediados por el sistema inmunitario. Como enfermedad familiar, el vitíligo se reconoce mejor en los caballos árabes (síndrome de desvanecimiento del caballo árabe, síndrome del meñique); también puede ser familiar en el ganado (Holstein-Friesian), en gatos siameses y en algunas razas de perros (pastor belga de Tervuren, rottweiler). Los animales afectados desarrollan una forma más o menos simétrica de despigmentación macular de la piel, que, en ocasiones, también afecta al pelaje y a las garras o pezuñas.

La aparición del vitíligo suele ser en la edad adulta temprana. La mayoría de las lesiones se encuentran en la cara, especialmente en el hocico o en el plano nasal o periocular (véase ). La despigmentación puede aumentar y disminuir. Puede ocurrir una remisión completa, pero es poco frecuente. No se acompaña de patología sistémica o cutánea. No hay ningún tratamiento disponible; es poco probable que los tratamientos utilizados en humanos con vitíligo proporcionen resultados cosméticos notables en animales.

El lentigo en gatos machos de cara naranja y pelaje naranja se caracteriza por el desarrollo de máculas pigmentadas sin otros signos clínicos (véase ). Las lesiones se observan por primera vez en labios y párpados en animales mayores de 1 año. Otros sitios incluyen el plano nasal y la encía. Las lesiones del lentigo (lentiginas) no son precancerígenas y no tienen ninguna consecuencia médica.

La aurotriquia adquirida del Schnauzer miniatura es un síndrome familiar en el que el pelo, normalmente negro o gris, de esta raza cambia a color dorado, a lo largo de la línea dorsal media. Este cambio podría estar asociado al adelgazamiento del pelaje, pero no a otros signos clínicos cutáneos o sistémicos. En la mayoría de los perros, el color del pelaje vuelve a normalizarse en menos de 1-2 años.

Para más información