¿Qué otras afecciones médicas afectan a los cobayas?
Nódulos linfáticos agrandados ("bultos" o linfadenitis)
Los ganglios linfáticos se encuentran en varias áreas del cuerpo del cobaya y ayudan a combatir las infecciones. A menudo se agrandan los ganglios linfáticos del cuello cuando se infectan con bacterias. Los ganglios infectados pueden llenarse de pus (abscesos) y, a veces, aparecer inflamados en un solo lado. La infección puede diseminarse a los oídos, los senos paranasales o los ojos. La infección puede propagarse entre los cobayas a través de mordeduras, heridas en la piel o la boca, estornudos, tos o contacto sexual.
El veterinario diagnostica la infección de los ganglios linfáticos a través de exámenes físicos y pruebas de laboratorio.
Los antibióticos pueden ayudar, pero para las infecciones graves, puede ser necesaria una cirugía para extirpar los ganglios. Las medidas preventivas incluyen evitar la cama áspera o los alimentos que frotan o raspan la piel, tratar los problemas dentales que pueden crear heridas en la boca, tratar las infecciones respiratorias a tiempo y mantener limpias las áreas de vivienda. Aísle los animales enfermos para disminuir la diseminación de la infección.
Cánceres y tumores
Los cobayas jóvenes pueden desarrollar tumores de piel o cánceres de la sangre como la leucemia, pero muchos cánceres aparecen con mayor frecuencia en los cobayas después de los 4 a 5 años de edad. El tratamiento depende del tipo de tumor y de su ubicación.
Los tumores comunes afectan a los órganos reproductores (ovarios o útero) y a las glándulas mamarias (mamas). Estos tumores a menudo requieren extirpación quirúrgica.
Los tumores benignos del folículo piloso (tricofoliculomas) comúnmente se forman en la base de la cola como masas grasosas que pueden supurar una secreción maloliente. Estos tumores deben extirparse quirúrgicamente.
El linfosarcoma es un cáncer maligno que puede causar el agrandamiento de los ganglios linfáticos, el hígado o el bazo. El diagnóstico implica análisis de sangre y toma de muestras de tejido. El pronóstico suele ser malo: la mayoría de los cobayas afectados viven solo unas semanas después del diagnóstico.


