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Toxicosis en animales por medicamentos humanos para el resfriado y la alergia

PorCristine Hayes, DVM, ASPCA Animal Poison Control Center
Revisado/Modificado may 2025 | Modificado jun 2025
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Toxicosis por antihistamínicos en animales

Los antihistamínicos son antagonistas del receptor H​1 que proporcionan alivio de los signos de la alergia causados por la liberación de histamina, incluidos el prurito y las reacciones anafilácticas. También se utilizan como sedantes y antieméticos. Los antihistamínicos pertenecen a diferentes clases y se clasifican como antihistamínicos de primera o segunda generación (también llamados no sedantes).

Los antihistamínicos de primera generación pueden tener efectos adversos debido a su actividad colinérgica y a su capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica. Los signos clínicos típicos de toxicosis por antihistamínicos de primera generación son letargo, sedación, agitación, taquicardia, vómitos, hipotensión, midriasis, temblores y, posiblemente, convulsiones. Consulte la tabla .

Tabla
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Los antihistamínicos de segunda generación son más lipófobos que los de primera generación y se cree que no tienen efectos colinérgicos ni sobre el SNC a las dosis terapéuticas. En casos de sobredosis, pueden aparecer signos del SNC. Los signos clínicos típicos de toxicosis debido a los antihistamínicos de segunda generación son letargo, malestar gastrointestinal e hiperactividad. Consulte la tabla .

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Los antihistamínicos a menudo se encuentran en combinación con otros ingredientes (p. ej., descongestionantes o analgésicos como el paracetamol o AINE) en muchos medicamentos de venta libre para el resfriado, la sinusitis y la alergia.

Tratamiento de toxicosis por antihistamínicos

El tratamiento de la toxicosis por antihistamínicos es principalmente sintomático. La inducción del vómito debe considerarse solo en pacientes que aún no presenten signos clínicos; debido a que la aparición de los signos clínicos es rápida, la inducción del vómito no es apropiada para la mayoría de los animales que han ingerido antihistamínicos de primera generación. La administración de carbón activado puede ser útil si la ingestión ocurrió en las 1-2 h previas y el paciente se encuentra clínicamente normal.

Se debe vigilar a los pacientes clínicamente afectados para detectar signos clínicos anticolinérgicos (agitación, midriasis, taquicardia o disminución de la motilidad intestinal) y tratarlos según sea necesario. Deben vigilarse estrechamente la función cardiovascular (frecuencia cardiaca y presión arterial) y la temperatura corporal.

El propranolol (0,02-0,06 mg/kg, IV) puede ser útil para tratar la taquicardia persistente en pacientes normotensos. La hipotensión se puede tratar con dopamina (de 2-2,5 μg/kg por minuto, IV, hasta que haga efecto) o norepinefrina (de 0,05-0,1 μg/kg por minuto, IV, hasta que haga efecto).

Se puede administrar un anticonvulsivo de acción corta, como una benzodiazepina o el levetiracetam, para controlar las convulsiones o la actividad de tipo convulsivo. La fisostigmina se recomienda para contrarrestar los efectos anticolinérgicos del SNC de las sobredosis de antihistamínicos en humanos; sin embargo, el riesgo de convulsiones, asociado con este medicamento, podría limitar su uso.

Los líquidos IV se deben utilizar si es necesario.

Toxicosis por albuterol en animales

El albuterol es una amina simpaticomimética sintética con propiedades principalmente agonistas del receptor adrenérgico β-2 en dosis terapéuticas. En casos de sobredosis, también puede ejercer efectos agonistas sobre los receptores adrenérgicos β-1.

El albuterol se usa principalmente como broncodilatador o para tratar el broncoespasmo o la tos. Está disponible, con receta médica, en aerosol o polvo para inhalación, en solución para nebulización, o en forma líquida o comprimidos para administración oral.

El albuterol se absorbe rápidamente; en seres humanos, las concentraciones plasmáticas máximas se alcanzan en un plazo de 10 minutos a 5 horas. Se metaboliza ampliamente en el hígado a metabolitos inactivos.

A dosis terapéuticas, el efecto puede persistir entre 3-12 horas, dependiendo de la vía de administración. En caso de sobredosis, los efectos pueden durar hasta 3 días.

Hallazgos clínicos de la toxicosis por albuterol

La sobredosis de albuterol puede provocar taquicardia sinusal, arritmias (especialmente contracciones ventriculares prematuras), taquipnea, hipertensión o hipotensión, debilidad, temblores, letargo o agitación y, en raras ocasiones, edema pulmonar.

Los hallazgos de laboratorio clínico suelen incluir hipopotasiemia, hipofosfatemia y, posiblemente, hiperglucemia. Estos signos clínicos suelen aparecer entre 1-4 horas después de la ingestión, pero las arritmias suelen retrasarse.

Tratamiento de la toxicosis por albuterol

Para la mayoría de los casos de ingestión de albuterol, no se recomienda la descontaminación. Se puede inducir el vómito si se ingerieron varios comprimidos, la ingestión se produjo hace menos de una hora y la mascota está clínicamente normal. Se deben evaluar y monitorear la frecuencia cardíaca, el ritmo cardíaco y la presión arterial, y se debe realizar un ECG si es necesario.

La taquicardia puede controlarse con un betabloqueante como el propranolol (0,02-0,06 mg/kg, IV, hasta que haga efecto, repetir si es necesario) o con esmolol (0,2-0,5 mg/kg, administrado lentamente por vía IV o como CRI a 25-200 μg/kg por minuto, hasta que haga efecto). Se deben administrar líquidos por vía IV

Se puede administrar diazepam (0,25-0,5 mg/kg, IV, hasta que haga efecto) si hay signos del SNC (por ejemplo, aprensión, temblores).

Se deben evaluar y corregir los electrólitos séricos (es decir, potasio y fósforo) y la glucosa en sangre, según sea necesario. La hipopotasiemia secundaria a la exposición al albuterol podría requerir tratamiento con suplementos de potasio. Se ha informado que pacientes hipocalémicos que recibieron potasio después de la exposición al albuterol desarrollaron hiperpotasemia, incluso cuando el potasio se suplementó en dosis adecuadas; por lo tanto, deben monitorearse de cerca sus concentraciones de electrólitos.

Toxicosis por dextrometorfano en animales

El dextrometorfano es un opioide supresor de la tos, no sedante, no adictivo y de acción central. Está disponible en muchos FSR para el resfriado y la tos. A la dosis recomendada, aumenta el umbral de la tos.

El dextrometorfano se absorbe con rapidez oralmente y se convierte en el metabolito activo dextrorfano en el hígado. La actividad supresora de la tos puede durar entre 3-12 horas, dependiendo de la formulación.

Las sobredosis de dextrometorfano pueden causar efectos gastrointestinales y del SNC, como letargo, ataxia, agitación, alucinaciones, nerviosismo, midriasis, temblores, vómitos o diarrea. Las reacciones de hipersensibilidad con edema facial o urticaria también son posibles. Algunos signos clínicos son similares a los del síndrome serotoninérgico (agitación, desorientación, hipertermia, nerviosismo, temblores).

El tratamiento consiste principalmente en cuidados de apoyo. Se puede administrar difenhidramina (1-2 mg/kg, por vía oral, IM o SC, hasta obtener el efecto deseado) para las reacciones de hipersensibilidad. El diazepam se puede administrar para controlar algunos de los efectos del SNC.

Tranquilizantes de fenotiazina (acepromazina o clorpromazina) o ciproheptadina (en perros: 1,1 mg/kg, por vía oral o por el recto; en gatos: de 2 a 4 mg/gato, por vía oral o por el recto; tanto en perros como en gatos: repetir una vez cada 6-8 horas si es necesario) para el síndrome serotoninérgico.

Toxicosis por descongestionantes de imidazolina en animales

Los derivados de la imidazolina —oximetazolina, xilometazolina, tetrahidrozolina y nafazolina— se encuentran en descongestionantes tópicos oftálmicos y nasales de venta libre. Por lo general se usan como vasoconstrictores tópicos en la nariz y los ojos para un alivio temporal de la congestión nasal debida a resfriados, en la fiebre del heno u otras alergias que afectan a las vías respiratorias superiores, o la sinusitis.

Los descongestionantes de imidazolina son afármacos simpaticomiméticos, con efectos prncipales sobre los receptores α-adrenérgicos y con poco (o ningún) efecto en los receptores β-adrenérgicos. La oximetazolina se absorbe con facilidad oralmente.

Los efectos sobre los receptores α del clorhidrato de oximetazolina, absorbido sistémicamente, pueden persistir hasta 7 horas después de una dosis única. La vida media de eliminación en humanos es de 5 a 8 horas.

La oximetazolina se excreta inalterada tanto en la orina (30 %) como en las heces (10 %) (1).

Hallazgos clínicos de la toxicosis por descongestionantes de imidazolina

En perros, los signos clínicos de toxicosis por descongestionantes de imidazolina son vómitos, bradicardia, arritmias cardíacas, tiempo de llenado capilar deficiente, hipotensión o hipertensión, jadeo, aumento de los ruidos de las vías respiratorias altas, depresión, debilidad, colapso, nerviosismo, hiperactividad o temblores. Estos signos clínicos suelen aparecer entre 30 minutos y 4 horas después de la ingestión.

En general, la ingestión de descongestionantes de imidazolina puede afectar a los aparatos digestivo, circulatorio y respiratorio, y al sistema nervioso.

Tratamiento de la toxicosis por descongestionantes de imidazolina

La descontaminación (inducción del vómito y administración de carbón activado) podría no ser práctica para tratar la toxicosis por descongestionantes de imidazolina, debido a la rápida absorción y aparición de signos clínicos.

Se deben evaluar la frecuencia cardíaca, el ritmo cardíaco y la presión arterial, y se debe realizar un ECG si es necesario. Si se presenta bradicardia, se deben administrar líquidos por vía IV junto con atropina (0,02 mg/kg, IV).

Se puede administrar una benzodiacepina (midazolam [0,25-0,5 mg/kg, IV] o diazepam [0,25-0,5 mg/kg, IV]) si hay síntomas del SNC (por ejemplo, aprensión, temblores). Se deben monitorizar los niveles de electrolitos séricos (es decir, potasio, sodio, cloro) y deben corregirse según necesidad.

El atipamezol, un antagonista adrenérgico α-2 específico, puede administrarse para el tratamiento de la bradicardia o la depresión del SNC en una dosis de 50 μg/kg, un cuarto por vía IV y el resto por vía IM; puede repetirse en 30-60 minutos si no hay mejoría.

Toxicosis por fenilefrina en animales

La fenilefrina es una amina simpaticomimética con efecto principalmente agonista sobre los receptores adrenérgicos α-1, disponible sin receta como descongestionante en formulaciones orales (comprimidos de 5 a 10 mg), aerosoles nasales o gotas para ojos (0,25-1 %). Tiene poca biodisponibilidad oral (38 %) en humanos, debido a un efecto apreciable de primer paso y a un extenso metabolismo por monoaminooxidasas en el tracto gastrointestinal y el hígado.

La DL50 oral de la fenilefrina en ratas es de 350 mg/kg y en ratones, de 120 mg/kg. Se han observado signos clínicos leves con <10 mg/kg en perros. La vida media es 2-3 horas.

El vómito es el signo clínico más común de toxicosis por fenilefrina. La estimulación del SNC, la agitación, el nerviosismo y la hipertensión son posibles; sin embargo, estos signos son menos comunes con la fenilefrina que con la pseudoefedrina.

El manejo consiste principalmente en tratamiento sintomático y es similar al de la toxicosis por pseudoefedrina.

Toxicosis por pseudoefedrina y efedrina en animales

La pseudoefedrina es un fármaco simpaticomimético que se encuentra naturalmente en las plantas del género Ephedra. Varios estados de EE. UU. han limitado la disponibilidad y el uso de la pseudoefedrina como descongestionante de venta libre, debido a su uso como precursor en la síntesis ilegal de anfetaminas. Está reemplazándose por otros descongestionantes como la fenilefrina.

La pseudoefedrina es un estereoisómero de la efedrina y está disponible en forma de clorhidrato o de sulfato. Tanto la efedrina como la pseudoefedrina tienen efectos agonistas α y β-adrenérgicos. Su efecto farmacológico se basa en el estímulo directo de los receptores adrenérgicos y la liberación de norepinefrina.

En seres humanos, la pseudoefedrina se absorbe rápidamente por vía oral. El inicio de la acción es de 15 a 30 minutos, y sus efectos alcanzan su punto máximo en 30 a 60 minutos. Con las preparaciones de liberación prolongada (12-24 horas), la aparición de los signos clínicos puede retrasarse (2-8 horas) y su duración puede ser mayor que con las preparaciones habituales.

La pseudoefedrina se metaboliza de forma incompleta en el hígado. Aproximadamente el 90 % del fármaco se elimina a través de los riñones. La excreción renal se acelera en la orina ácida. La vida media de eliminación varía entre 2 y 21 horas, dependiendo del pH urinario.

Hallazgos clínicos de toxicosis por pseudoefedrina y efedrina

Las sobredosis de pseudoefedrina y efedrina pueden provocar fundamentalmente efectos simpaticomiméticos, como agitación, hiperactividad, midriasis, taquicardia, hipertensión, arritmias sinusales, ansiedad, temblores, hipertermia, cabeceo, ocultarse y vómitos.

Los signos clínicos aparecen con dosis de 5-6 mg/kg. La muerte puede ocurrir con 10-12 mg/kg.

Tratamiento de las toxicosis por pseudoefedrina y efedrina

El tratamiento de la intoxicación por pseudoefedrina implica la descontaminación, el control de los efectos cardiovasculares y del SNC, y tratamiento de mantenimiento. El vómito debe inducirse solo en pacientes clínicamente normales, seguida de la administración de carbón activado con un laxante.

La hiperactividad, el nerviosismo o las convulsiones pueden controlarse con acepromacina (0,05-1 mg/kg, IM, IV, o SC), clorpromacina (0,5-1 mg/kg, IV), fenobarbital (3-4 mg/kg, IV) o pentobarbital hasta efecto.

No se debe administrar diazepam, ya que puede exagerar la hiperactividad. Las fenotiacinas deben administrarse con cautela, ya que pueden reducir el umbral convulsivo y bajar la presión arterial, así como causar extraños cambios de comportamiento.

La taquicardia puede controlarse con propranolol (0,02-0,06 mg/kg, IV, repetir si es necesario) o con esmolol (0,2-0,5 mg/kg, administrado lentamente por vía IV o como CRI a una velocidad de 25-200 μg/kg por minuto). Se deben administrar líquidos por vía IV

La acidificación de la orina con cloruro de amonio (50 mg/kg, por vía oral, cada 6 horas) o ácido ascórbico (20-30 mg/kg, IM o IV, cada 8 horas) puede mejorar la excreción urinaria de la pseudoefedrina. Sin embargo, este tratamiento debe administrarse con precaución, ya que muchos de estos pacientes podrían presentar acidosis.

Si se administra cloruro de amonio o ácido ascórbico, debe monitorizarse el equilibrio ácido-base. Se deben monitorear los electrólitos, la frecuencia cardíaca, el ritmo cardíaco y la presión arterial. Los excesivos temblores o sacudidas pueden causar mioglobinuria; si esto ocurre se debe monitorizar la función renal.

Una hipertermia apreciable y persistente, debido a una hiperactividad grave y a la excitación del SNC, podría dar lugar a una coagulación intravascular diseminada (CID). Los signos clínicos de la intoxicación pueden durar 1-4 días. La presencia de pseudoefedrina en orina puede apoyar el diagnóstico.

Para más información

  • ASPCApro: Dextromethorphan Ingestion in Pets.

  • ASPCApro: Dangers & Veterinary Treatment Options for Cold & Flu Medications in Pets.

  • Bischoff K. Cold, cough and allergy medications. In: Gupta RC, ed. Veterinary Toxicology Basic and Clinical Principles. 3rd ed. Academic Press; 2018:373-378.

  • Waratuke K. Decongestants (imidazolines). In: Hovda LR, Brutlag AG, Poppenga RH, Epstein SE, eds. Blackwell's Five-Minute Veterinary Consult Clinical Companion Small Animal Toxicology. 3rd ed. Wiley Blackwell; 2024:303-307.

  • Gwaltney-Brant S. (2024) Decongestants (pseudoephedrine, phenylephrine). In: Hovda LR, Brutlag AG, Poppenga RH, Epstein SE, eds. Blackwell's Five-Minute Veterinary Consult Clinical Companion Small Animal Toxicology. 3rd ed. Wiley Blackwell; 2024:308-313.

  • Romelhardt T. Dextromethorphan. In: Hovda LR, Brutlag AG, Poppenga RH, Epstein SE, eds. Blackwell's Five-Minute Veterinary Consult Clinical Companion Small Animal Toxicology. 3rd ed. Wiley Blackwell; 2024:314-318.

  • Consulte también el contenido para propietarios de mascotas sobre intoxicación por fármacos humanos de venta libre.

Referencias

  1. Dollery C. Therapeutic Drugs. Churchill Livingstone; 1991.