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Fístula perianal en perros

PorAlex Gallagher, DVM, MS, DACVIM-SAIM, Columbia Veterinary Emergency Triage and Specialty
Revisado/Modificado Modificado ago 2025
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Las fístulas perianales son más comunes en los Pastores alemanes, pero también ocurren en otras razas. Los signos clínicos incluyen dificultad para defecar, incontinencia, mordedura y lamido de la zona perianal, y secreción purulenta. El diagnóstico se basa en el examen físico y en el descarte de otras causas de los signos clínicos. La ciclosporina es el tratamiento de elección.

La fístula perianal, también denominada forunculosis anal, se caracteriza por la presencia de tractos sinusales crónicos, purulentos, malolientes y ulcerados en los tejidos perianales. Es más común en Pastores alemanes o mezclas de pastores, pero también puede ocurrir en otras razas, como los Setters irlandeses y los Labradores retrievers. Afecta con mayor frecuencia a perros de mediana edad y no se ha descrito en gatos.

Etiología y patogenia de la fístula perianal en perros

Se desconoce la causa de la fístula perianal, pero se sospecha que interviene un mecanismo inmunitario combinado con una predisposición genética. Una cola ancha con un porte bajo puede predisponer a los perros a infecciones bacterianas e inflamación crónica de la piel perianal; sin embargo, es probable que esto sea un factor contribuyente y no una causa de las fístulas perianales. Las fístulas están tapizadas por un tejido inflamatorio crónico y pueden extenderse hasta la luz del recto y el ano. La infección debe tratarse sin demora, porque puede llegar a estructuras más profundas y afectar al esfínter anal externo.

Hallazgos clínicos de la fístula perianal en perros

Los signos clínicos de la fístula perianal son los siguientes:

  • tenesmo

  • disquecia

  • diarrea,

  • estreñimiento

  • incontinencia fecal

  • secreción purulenta de la región perianal (ver )

Las molestias causadas por la fístula perianal pueden llevar a morder y lamer la región perianal. El dolor también puede causar depresión generalizada, cambio de actitud o anorexia. Cuando la afección se vuelve crónica, puede producirse una estenosis anorrectal.

Diagnóstico de la fístula perianal en perros

  • Exploración física

  • Descartar otras causas de signos clínicos

Además de la semiótica y los antecedentes, el examen físico, incluido el tacto rectal, es el medio principal para diagnosticar la fístula perianal. Se deben descartar otras causas de fistulización (por ejemplo, enfermedad del saco anal o neoplasia). Puede ser necesario un cultivo bacteriano para identificar los microorganismos que causan una infección secundaria. Rara vez está indicada la biopsia de tejido.

Tratamiento de la fístula perianal en perros

  • Ciclosporina

El tratamiento médico es el principal modo de tratamiento de la fístula perianal. El medicamento de elección es la ciclosporina (2-10 mg/kg, por vía oral, cada 12-24 horas, con monitoreo, hasta la resolución completa, luego disminuida de forma gradual hasta la dosis mínima efectiva, como se describe a continuación). Las dosis más altas pueden estar asociadas con un mejor resultado. Después de la resolución completa de las lesiones (generalmente de 8-12 semanas), se disminuye la ciclosporina lentamente (aproximadamente un 25 % menos cada 4-6 semanas) hasta la dosis mínima eficaz que previene la recaída, que es común después de suspender el tratamiento.

El uso simultáneo de ketoconazol permite una dosis más baja de ciclosporina debido a la inhibición del metabolismo de la ciclosporina y, por lo tanto, podría disminuir el costo del tratamiento. Las dosis iniciales recomendadas son ketoconazol (2,5-10 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas) junto con ciclosporina (2-4 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas). En ausencia de mejoras en 4 semanas, puede ser necesario aumentar la dosis de ciclosporina.

El tacrólimus (ungüento tópico al 0,1 % que se aplica a la fístula cada 12-24 horas) se podría usar para tratar lesiones leves o como tratamiento a largo plazo después de la resolución de lesiones más graves. Los antimicrobianos pueden ser necesarios para tratar infecciones secundarias, pero no son eficaces como tratamiento primario o único para las fístulas perianales.

Perlas y trampas

  • Los antimicrobianos pueden ser necesarios para tratar infecciones secundarias, pero no son eficaces como tratamiento primario o único para las fístulas perianales.

Se ha reportado el uso de células madre mesenquimatosas derivadas de células madre embrionarias humanas inyectadas en fístulas perianales en perros (1). Los seis perros que no respondieron al tratamiento con ciclosporina presentaron una resolución de las lesiones, y dos perros tuvieron una recaída a los 6 meses de la inyección.

Los ablandadores de heces (por ejemplo, lactulosa) y los analgésicos pueden ser beneficiosos en perros con tenesmo persistente, disquecia o estreñimiento.

A pesar de que una vez fue el pilar del tratamiento, la cirugía se suele reservar solo para los casos resistentes al tratamiento médico. Los procedimientos potenciales incluyen la escisión en bloque, la saculectomía anal, la criocirugía y la amputación de la cola. Las complicaciones de la cirugía pueden ser dehiscencia de la herida, incontinencia fecal, estenosis anal, signos clínicos persistentes y fístulas recidivantes.

Conceptos clave

  • Las fístulas perianales son una enfermedad inmunitaria compleja que afecta principalmente a los Pastores alemanes.

  • El pilar del tratamiento es la ciclosporina, que podría ser necesaria a largo plazo para prevenir la recurrencia.

  • La cirugía ya no se recomienda excepto en los casos resistentes al tratamiento médico.

Para más información

Referencias

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