VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Cistitis bacteriana en pequeños animales

PorWilliam Whitehouse, DVM, DACVIM (SAIM), Purdue University College of Veterinary Medicine
Revisado/Modificado abr 2025 | Modificado jun 2025
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La cistitis bacteriana es la inflamación de la vejiga urinaria causada por bacterias. La cistitis bacteriana debe distinguirse de la bacteriuria asintomática.

Etiología y patogénesis de la cistitis bacteriana en pequeños animales

La cistitis bacteriana suele originarse por la ascensión de microrganismos desde el perineo hacia las vías urinarias inferiores, que llegan a la vejiga y, potencialmente, a las vías urinarias superiores (vea Pielonefritis).

La mayoría de los casos de cistitis bacteriana están causados por un solo organismo. Las bacterias gramnegativas de la familia Enterobacteriaceae son los organismos más comunes que causan cistitis bacteriana, de los cuales Escherichia coli es la especie más común. 

Mycoplasma spp. es una causa menos común de infección, pero debe tenerse en cuenta en casos de cistitis sin crecimiento en el urocultivo de rutina. La infección por Corynebacterium spp. sería otra consideración para este cuadro clínico, ya que estas bacterias de crecimiento lento requieren un periodo de incubación más prolongado.

El aparato urinario tiene una serie de mecanismos de defensa para impedir el desarrollo de infecciones:

  • En la orina, los péptidos antimicrobianos ayudan a evitar que las bacterias proliferen y se adhieran al urotelio.

  • La alta osmolalidad de la orina concentrada crea un ambiente hostil para los organismos invasores.

  • El urotelio actúa como barrera física y realiza procesos que favorecen la expulsión de bacterias a través de la micción normal.

Además, la respuesta del sistema inmunitario desempeña un papel tanto en la eliminación de bacterias como en la regeneración del tejido normal.

Al igual que con otras formas de infección urinaria, la cistitis bacteriana se presenta cuando un fallo en las defensas del hospedador permite que un patógeno infecte la vejiga y cause una enfermedad clínica. La disminución de los mecanismos de defensa urinaria, incluidos los siguientes, son factores de riesgo de infecciones urinarias:

  • inmunosupresión

  • Orina diluida

  • Anomalías en el flujo urinario (retención urinaria o incontinencia urinaria)

  • Anomalías anatómicas (p. ej., vulva retraída, masas en la vejiga urinaria)

Características clínicas de la cistitis bacteriana en pequeños animales

Aunque la colonización bacteriana en las vías urinarias puede darse en cualquier animal pequeño, el riesgo es mayor en perras y gatas, así como en gatos ≥10 años. En comparación, las hembras tienen uretras más cortas y más cerca del ano. El aumento de la frecuencia de infecciones urinarias observado en los gatos mayores puede deberse al aumento de la frecuencia de enfermedades metabólicas y neoplasias que afectan las defensas del hospedador. Por lo tanto, los signos clínicos de enfermedad de las vías urinarias inferiores en un gato joven suelen deberse a una enfermedad no infecciosa.

Los signos clínicos de la cistitis bacteriana son polaquiuria, disuria, estranguria, hematuria, periuria e incontinencia urinaria.

Es posible que algunos animales con bacteriuria, con o sin piuria concurrente, no presenten signos clínicos (vea la discusión sobre bacteriuria asintomática).

Una infección bacteriana que deriva en cistitis clínica se puede clasificar en esporádica o recurrente:

  • Un paciente con <3 episodios confirmados o sospechosos de cistitis bacteriana en los 12 meses anteriores se clasifica como cistitis bacteriana esporádica.

  • Un paciente con ≥3 episodios de cistitis bacteriana en los 12 meses anteriores, ≥2 episodios de cistitis bacteriana en los 6 meses anteriores o 1 episodio de cistitis bacteriana en los 3 meses anteriores al más reciente se clasifica como cistitis bacteriana recurrente. La cistitis bacteriana recurrente puede deberse a una infección recidivante o a una reinfección.

Diagnóstico de la cistitis bacteriana en pequeños animales

El diagnóstico de cistitis bacteriana se basa en la presencia de signos de las vías urinarias inferiores con confirmación de bacteriuria en el análisis de orina o el cultivo bacteriano.

Para clasificar la cistitis bacteriana, es importante documentar los signos clínicos y su frecuencia, mediante una anamnesis detallada. La presencia de signos clínicos es una de las indicaciones más importantes para el tratamiento.

Se debe realizar como mínimo un análisis de orina que incluya un examen del sedimento urinario para diagnosticar la cistitis bacteriana. El urocultivo y el antibiograma son recomendables, pero no es necesario realizarlos en todos los casos de cistitis bacteriana esporádica.

Lo ideal es que las muestras de orina se obtengan mediante cistocentesis. Debido a que algunos organismos, como Leptospira, son zoonóticos, se deben utilizar barreras de control de infecciones según sea necesario.

La presencia de bacteriuria en el examen del sedimento urinario es predictiva de resultados positivos del urocultivo. La prevalencia de un urocultivo positivo cuando el sedimento urinario es simultáneamente inactivo es del 3,4 % (1). Los desechos no deben confundirse con bacterias, particularmente cocos. La porción leucocitaria de la tira reactiva de orina no es precisa en pequeños animales y no debe utilizarse. (vea las microfotografías de ).

Perlas y trampas

  • La porción leucocitaria de la tira reactiva de orina no es precisa en pequeños animales y no debe utilizarse.

Las bacterias productoras de ureasa (principalmente Staphylococcus spp. y Proteus spp., pero también algunas Klebsiella spp., Pseudomonas spp. y E. coli) pueden causar un pH urinario alcalino y el consiguiente desarrollo de cristaluria de estruvita con riesgo de urolitiasis; sin embargo, también hay otros factores que pueden afectar el pH de la orina.

El urocultivo cuantitativo sigue siendo la prueba de referencia para el diagnóstico de la cistitis bacteriana. Una proliferación bacteriana ≥1000 UFC/mL en la orina obtenida mediante cistocentesis suele considerarse indicativa de bacteriuria clínicamente relevante. Existen sistemas veterinarios de urocultivo en el consultorio y algunos muestran una buena correlación con los cultivos realizados por los laboratorios de microbiología. Las muestras se deben procesar de inmediato o refrigerar y procesar en las 24 horas posteriores a su obtención.

La mayoría de los casos de cistitis bacteriana están causados por un solo organismo. En el caso de infecciones recurrentes, los organismos son múltiples; se debe considerar la presencia de una fístula rectouretral como diagnóstico diferencial.

No se indica la evaluación de orina de seguimiento si los signos clínicos se resuelven con el tratamiento antimicrobiano empírico.

Si los signos clínicos no se resuelven con el tratamiento antimicrobiano empírico en los casos de cistitis bacteriana, están indicados un urocultivo y una evaluación diagnóstica para descartar otras causas de enfermedad de las vías urinarias inferiores.

La documentación de los resultados del urocultivo y del antibiograma resulta especialmente valiosa para distinguir entre una infección recurrente (aislamiento del mismo organismo) y una reinfección (aislamiento de un organismo diferente). Además, el plazo de recurrencia puede ayudar a distinguir entre una recaída y una reinfección, dado que los signos clínicos reaparecerán poco después de la interrupción del tratamiento antimicrobiano en caso de recurrencia, mientras que la reinfección se manifiesta tras un periodo más prolongado.

Un paciente con cistitis bacteriana recurrente debe someterse a una evaluación diagnóstica adicional para evaluar la causa de la recurrencia y los factores de riesgo para la reinfección. Los focos infecciosos (p. ej., urolitos, pólipos, tumores, infecciones prostáticas o renales, o una infección profunda) son una posible causa de infecciones recurrentes. Algunos factores de riesgo de reinfección son la incontinencia urinaria, la retención de orina, la vulva retraída y la depresión de la función inmunitaria.

Tratamiento de la cistitis bacteriana en pequeños animales

Se están logrando avances en la administración responsable de antimicrobianos en veterinaria gracias a la creciente evidencia de que tratamientos más cortos son suficientes para la cistitis bacteriana esporádica. Actualmente, se recomiendan tratamientos de 3 a 5 días para la cistitis bacteriana esporádica, y la amoxicilina o la trimetoprima-sulfonamida son opciones de uso empírico razonables en la mayoría de las áreas.

En un estudio se observó que un tratamiento de corta duración de trimetoprim-sulfametoxazol (15 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas durante 3 días) no era inferior a un tratamiento convencional de cefalexina (20 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas durante 10 días) en perros con cistitis bacteriana esporádica (2). En otro estudio se encontró que un tratamiento con dosis alta y de corta duración de enrofloxacino (18-20 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas durante 3 días) no era inferior a un tratamiento convencional de amoxicilina-ácido clavulánico (13,75-25 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas durante 14 días) en perros con cistitis bacteriana esporádica (3). No se ha estudiado la eficacia de tratamientos más cortos para todas las clases de antimicrobianos.

Ciertos antimicrobianos, como las fluoroquinolonas o las cefalosporinas de tercera generación, se deben reservar y solo usar si se indican en función del urocultivo y el antibiograma.

Las pautas sobre infecciones urinarias de la International Society for Companion Animal Infectious Diseases de 2019 son un buen recurso para conocer las recomendaciones actuales de administración de dosis de antimicrobianos. Consulte también Pharmacotherapeutics in Bacterial Urinary Tract Infections in Animals.

Ya no se recomiendan ciclos prolongados de antimicrobianos para todos los casos de infecciones recurrentes. Si se identifica un foco de infección como causa de las infecciones recurrentes, debe eliminarse, si es posible. Es probable que se necesite un tratamiento antimicrobiano >3-5 días para las infecciones recurrentes, que debe basarse en los resultados del urocultivo y el antibiograma; sin embargo, no hay pruebas en medicina veterinaria que ayuden a determinar la duración adecuada del tratamiento.

Se recomienda modificar el tipo de antimicrobiano y prolongar la duración del tratamiento en casos de pielonefritis, prostatitis bacteriana o infecciones profundas. La mayoría de los casos de reinfección deben tratarse con ciclos cortos similares a los tratamientos para la cistitis bacteriana esporádica.

Identificar y abordar los factores de riesgo de reinfección (p. ej., realizar una episioplastia en una perra con vulva encapuchada) puede ayudar a disminuir la frecuencia de las reinfecciones. Estos casos pueden ser difíciles de manejar a largo plazo.

Existe poca evidencia sobre el uso de extracto de arándano rojo, D-manosa, probióticos o glucosaminoglicanos orales.

La administración de nitrofurantoína por la noche puede ser beneficiosa para algunos perros; sin embargo, se puede desarrollar resistencia bacteriana.

La administración intravesical de un producto bioterapéutico vivo de E. coli (cepa de E. coli 212 asociada a bacteriuria asintomática) constituye una terapia no antimicrobiana prometedora, aunque no está disponible comercialmente.

Si se prescribe un tratamiento antimicrobiano más prolongado, se puede considerar la posibilidad de volver a analizar los urocultivos entre 5 y 7 días después del inicio del tratamiento, así como entre 5 y 7 días después de la última dosis. Si se produce proliferación bacteriana durante el tratamiento antimicrobiano, es posible que el paciente presente una infección urinaria resistente o persistente. Estos casos se podrían deber a un bajo cumplimiento por parte del propietario, escasa biodisponibilidad oral, pauta posológica inadecuada o disminución en la eliminación renal del antimicrobiano.

El urocultivo posterior al tratamiento ayuda a documentar que el tratamiento logró la curación microbiológica y puede ser útil.

Bacteriuria asintomática en la cistitis bacteriana

La bacteriuria asintomática (es decir, la presencia de bacterias en la orina determinada por resultados positivos del cultivo bacteriano de una muestra de orina recolectada correctamente en ausencia de evidencia clínica de enfermedad infecciosa de las vías urinarias como cistitis o pielonefritis) podría ser autolimitante o persistente. Puede aparecer tanto en pacientes sanos como en aquellos con diversas enfermedades, como mielopatías, endocrinopatías y enfermedad renal crónica.

Es poco probable que la bacteriuria asintomática provoque complicaciones en pequeños animales y, por lo general, no requiere tratamiento.

La presencia de piuria o resistencia a los antimicrobianos no es una indicación para el tratamiento. El tratamiento de la bacteriuria en un paciente sin signos clínicos se debe considerar en ciertas situaciones clínicas (p. ej., crecimiento de un organismo productor de ureasa en un perro con antecedentes de urolitiasis de estruvita o crecimiento de Corynebacterium spp. debido a la preocupación por la cistitis con calcificaciones).

Conceptos clave

  • El cultivo aeróbico cuantitativo de orina es el método de referencia para el diagnóstico de la cistitis bacteriana; sin embargo, la bacteriuria en el examen del sedimento urinario podría predecir un cultivo positivo. 

  • Se recomiendan tratamientos de duración corta de 3-5 días para la cistitis bacteriana esporádica.

  • La cistitis bacteriana recurrente se puede clasificar como resistente al tratamiento, reincidente o de reinfección, y requiere una evaluación clínica exhaustiva para determinar la causa de la recurrencia.

  • La bacteriuria asintomática no requiere tratamiento en la mayoría de los casos.

Para más información

Referencias

  1. Strachan NA, Hales EN, Fischer JR. Prevalence of positive urine culture in the presence of inactive urine sediment in 1049 urine samples from dogs. J Vet Intern Med. 2022;36(2):629-633. doi:10.1111/jvim.16378

  2. Clare S, Hartmann FA, Jooss M, et al. Short- and long-term cure rates of short-duration trimethoprim-sulfamethoxazole treatment in female dogs with uncomplicated bacterial cystitis. J Vet Intern Med. 2014;28(3):818-826. doi:10.1111/jvim.12324

  3. Westropp JL, Sykes JE, Irom S, et al. Evaluation of the efficacy and safety of high dose short duration enrofloxacin treatment regimen for uncomplicated urinary tract infections in dogs. J Vet Intern Med. 2012;26(3):506-512. doi:10.1111/j.1939-1676.2012.00914.x